Mis desconocidos habituales

por Fer Población

Vivo cerca del trabajo, lo que significa que todos los días hago un camino andando de 15 minutos de ida y 12 de vuelta (ya sabéis cuando se sale dirección a casa se va más rápido). Voy por las mañanas siempre por el mismo camino, que ya sabéis que el ser humano es de costumbres fijas. El caso es que durante estos más de dos años que llevo viviendo en Madrid poco a poco he ido fijándome en que hay una serie de personas con las que me cruzo con mucha frecuencia.

No soy de ir oyendo la radio, o música mientras ando, así que me dedico a ir buscando a estos falsos conocidos. Me ayudan, me hacen sentirme integrado en una rutina. A veces me dedico a tratar de adivinar cómo son, a qué se dedican… me fijo en los días que están más alegres, en los días que les veo con el ceño fruncido. Incluso se ha dado el caso de cruzarme con ellos mientras hablan por teléfono y capto pequeños retazos de información que voy coleccionando. Voy haciendo un perfil.

Puede que esté del todo confundido. Puede que realmente la persona que yo he ido creando en mi mente y que corresponde a esa cara con la que me cruzo a diario laboral no tenga nada que ver con la persona que realmente son. Pero es mi juego.

Hay días que pienso que ellos también me reconocen, que ellos también sienten la tentación de sonreírme, de saludarme con la cabeza o incluso de darme los buenos días. Pero no lo hacen. No lo hago.

Y estos desconocidos actúan como los amigos. Unos van entrando en tu vida, otros saliendo. Hay veces que me acuerdo de alguno. Me pregunto cómo le irá e incluso, llamarme tonto si queréis, me alegro si me lo vuelvo a encontrar a los pocos días.

A lo mejor, no creo, pero a lo mejor, alguno de mis desconocidos llega a leer esto. Si eso ocurriera… ¿podrías decírmelo mañana cuando nos crucemos?