El mundo en el bolsillo

por Fer Población

Tengo una amiga japonesa que conocí en África y con la que me reencontré en Nueva Zelanda. Sé que suena a chiste, pero es totalmente cierto. Si lo pensamos más a fondo veremos que en esas sencilla frase he metido así, sin darme cuenta cuatro de los cinco continentes. Una relación a escala mundial (la amistad es una relación, que nadie se emocione). Yo no sé si a vosotros os sorprende, pero a mí sí.

Lo bueno de viajar es que conoces a gente de muchos lugares, muchos países y por supuesto continentes. ¿No os impresiona poder ponerte en contacto con gente que está tan lejos? Y ya no me refiero a una llamada internacional, me refiero a un simple comentario en facebook, un mensaje de whatsapp… con algo tan sencillo, tan pequeño como un teléfono puedo saludar en menos de dos minutos a gente alrededor de todo el mundo. Pensadlo por favor.

Y lo más curioso de todo, es que ahora que vivimos en la era de las comunicaciones. Que tenemos los medios, las herramientas para ponernos en contacto, para interactuar… cada vez nos comunicamos menos. Y ojito con esto, porque no creo que hablar sea lo mismo que comunicarse. En el proceso de comunicación hay tres elementos esenciales, emisor, receptor y mensaje (esto me sé a más de uno que le sonará mucho). El mensaje, sin este elemento esencial no hay comunicación. Podemos hablar horas sin decir nada. Un mala costumbre de la que nos sentimos orgullosos y, lo reconozco, yo el primero.

Como decía antes tenemos en el bolsillo la capacidad de comunicarnos de una forma a escala mundial, con una velocidad que roza la inmediatez y sin embargo no sabemos qué decirnos. Una pena.

Anuncios