el dolorómetro

por Fer Población

Partamos de una base, todos somos diferentes. Y los que ya habéis leído alguna cosa mía, o me conocéis, sabéis que no lo digo como algo negativo, sino todo lo contrario. Por eso no a todos los afectan las mismas cosas y, por supuesto, no del mismo modo. Algo que a ti puede hundirte a otro apenas le importa. Y al revés. Pongo un ejemplo. Estuve en la eliminación del Madrid contra el Bayern este año en el Bernabéu (amigos catalanes os estoy viendo esa sonrisilla malvada). Perdimos sí ¿hubiera preferido ganar? pues también, pero no deja de ser fútbol. Me fui a casa, cené y me acosté. Y ya está. Pero cuando iba saliendo del estadio pasé por delante de una chica de unos 25 años. Estaba desolada, la mano temblorosa, las lágrimas cayendo y el rimmel corrido. Y el partido era el mismo. Y los dos somos personas. ¿Cuál es la opción correcta? Pues las dos. O ninguna. No existe un dolorómetro, no hay una máquina que nos indique el nivel de dolor, de pena o de angustia. Es un sentimiento, es algo personal.

Insisto todos somos diferentes. Por eso creo que cuando ves a alguien que tiene un problema no se trata de juzgar cómo o lo mucho o poco que le ha afectado, sino de apoyar para que pueda superarlo. Algunos se encierran, otros no quieren estar solos, otros les da por irse de fiesta, otros quieren tranquilidad, otros llaman a amigos… un fin hay mil opciones.

Una de las cosas que me molestan es la gente que tiende a criticar las reacciones de los demás. Si hiciéramos caso a estas críticas perderíamos espontaneidad, perderíamos autenticidad, seríamos menos nosotros. Más grises.

Todo esto viene porque tengo una amiga que ayer pasó un trago duro. Quizá mucha gente no pueda entenderla, quizá piensen que lo que le pasa no es para tanto, y puede que tengan razón, pero si a ella le duele, le afecta y le hace sentir mal ¿no es mejor que en vez de criticarla simplemente nos dediquemos a darle ánimo?

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