Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: julio, 2012

Que se pare el mundo que yo me paro aquí

Toma ya, menos mal que es viernes. El paro en España vuelve a su cifra récord. Ya no sé si asustarme, indignarme, reírme o simplemente (y volviendo al tema de que hoy es viernes) irme de cañas. Ya me estoy imaginando las conversaciones dentro de unos años… papá, papá ¿cómo se llamaba eso que hacíais en España antes? tranajar hijo, trabajar.

Y es que el otro día al ver la noticia de la muerte de Peces Barba (uno de los padres de la Constitución) pensé, si estos hombres buena intención tenían, pero realistas, realistas no fueron. La Constitución es como la Biblia, te habla en parábolas y no te la puedes tomar al pié de la letra. Todos tenemos derecho a un trabajo y una vivienda… pues hombre… algo falla ¿no?

No nos engañemos. La diferencia entre un trabajo y un hobby (antes se llamaban aficiones, pero ahora no estamos volviendo muy british) es el dinero. Si no te pagan lo tuyo es un hobby. Puede que un hobby raro, pero hobby (no confundir con hobbit, que se parece, pero no es lo mismo). ¿No hay un tío que tiene el recórd guinness de pinzas en la cara? ¿Lo ves cómo hay hobbies raros? Aunque, ahora que lo pienso, por un guiness sí que pagan (no confundi por una guiness, por esa pagas tú).

En fin que espero poder seguir trabajando, y que no se convierta en hobby… aunque está en proceso.

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Tormentas de verano

Las tormentas huelen. Sales a la calle y notas un aroma peculiar, diferente. Huele a tormenta. El aire está especialmente cálido, denso. Notas cómo el cielo está a punto de rasgarse, de golpear con fuerza y descargar todo lo que lleva encima. Como las personas, que a veces no tenemos más remedio que soltar lo que llevamos.

Y las tormentas no avisan, caen. No es algo paulatino, no van comenzando con pausa. Llueve y punto. Una cortina de agua que puede sorprenderte en mitad de la calle. Absurdo correr, a los dos segundos el agua te recorre el cuerpo. Peligroso para ellas y su recato.

Las tormentas suenan. El agua rebota con fuerza en el suelo. Los truenos gritan para dejar claro que sí, que es una tormenta. Se oyen risas y maldiciones por igual de la gente. Los que disfrutan de la tormenta y los que no la asumen. A la tormenta no le importa.

Pero sobretodo las tormentas se comparten. Se marcan como una muesca más en lo que es nuestra vida. Un ¿te acuerdas de aquél día que llovía tanto? No creo que vaya a caer una tormenta hoy, pero nunca se sabe.

Stop and go

¿Me habéis echado de menos? A veces viene bien tomarse dos días, pararse a pensar, darle una vuelta a la cabeza y ver lo que estás haciendo. Suele ayudar. Y puede que no llegues a grandes descubrimientos, ni aciertes con la clave de la vida, pero ordenas un poco ese cajón desastre que venimos a llamar vida.

La vida pasa deprisa. Sin que te des cuenta los años pasan volando. No seas un actor secundario, sé un protagonista. Deja huella, haz que te recuerden, piensa que lo mejor que te puede pasar es que alguien piense en ti y sonría. Lucha por ello. Yo no sé si lo he conseguido, pero lo intento.

Encuentra la belleza de las cosas sencillas. Disfruta de los pequeños momentos, los pequeños detalles. Da pasos buscando ser mejor persona. Piensa que al final sólo quedan los recuerdos, haz que sean buenos.

Encuentra la mejor parte de las personas y disfrútala. Sé feliz. Lo mereces.

Hoy hago trampas

Me vais a perdonar… pero hoy voy a hacer trampas. Da la casualidad que venía pensando en un tema para escribir esta mañana. Justo al llegar y mirar unas cosillas me he encontrado un artículo que dice exactamente lo que venía pensando. Os dejo el artículo. Es trampa, lo sé, pero me lo perdonáis.

Un nuevo modo español de hacer las cosas, ¿es posible?

Sonia Franco 20/07/2012   (06:00h)

Una de las cosas que me sorprendió favorablemente cuando me fui a vivir a Nueva York fue lo fácil que resultaba la vida para un joven profesional sin familia. No me refiero a que el trabajo sea sencillo: se trata de la ciudad más competitiva del mundo y los que allí trabajan son particularmente competentes y ambiciosos. De lo que hablo es de cómo la ciudad se vuelca para que esos profesionales no tengan que preocuparse por los asuntos del día a día que tanta guerra pueden dar.

Hay supermercados y delis abiertos veinticuatro horas. El técnico del teléfono viene a solucionar tus problemas en domingo. En algunos edificios de apartamentos existe la figura del handy-man o manitas, que te arregla casi cualquier cosa a la hora que precises. En mi edificio, había incluso servicio de tintorería y video-club.

Y luego uno vuelve a España. La compra hay que hacerla en sábado, porque ninguno de los supermercados que tienes más a mano cierra después de las nueve de la noche. Si llamas al electricista o al fontanero y le dices que tienes un horario infernal, te contestan que te busques a otro. Hace poco tuve una interesante bronca por teléfono con alguien que me ofrecía un servicio anual para revisar mi caldera. Le dije que lo contrataba encantada si accedían a venir a la hora de comer o después de las ocho de la tarde.

–Eso es imposible, señora. Sólo trabajamos en horario comercial.

–Yo también. Su servicio me interesa, pero no estoy dispuesta a coger un día libre al año para que me revisen la caldera. ¿Qué propone?

– Pues pídale usted a su marido o a sus padres que el día que toque se queden en casa.

Gracias por el consejo, pero yo quería saber qué puede hacer su empresa por mí, no yo por su empresa.

–Me temo que nada más.

–Pues nada, nada.

–Entonces, ¿contrata el servicio?

–¿Van a venir ustedes fuera del horario comercial?

–No.

–Pues eso.

Si en España tuviésemos una mayor mentalidad empresarial, habrían surgido como setas pequeñas empresas dispuestas a hacernos la vida más fácil: desde revisar la caldera o el teléfono a la hora que pide el cliente, pasar la ITV de nuestro coche o enviarnos un manitas a domicilio para todas las chapuzas que necesitemos.

Por no hablar de los horarios comerciales. Parecía que este Gobierno iba a tomarse en serio la liberalización, con el fin de que los comerciantes tengan más espacio para poner en marcha sus propias estrategias y, por encima de todo, mejorar la calidad de servicio. Sin embargo, ha aprobado una ley que permite ampliar los horarios ¡en dos domingos al año! ¿Cómo es posible que aún estemos así, con un debate tan antiguo abierto,cuando la experiencia demuestra que las comunidades autónomas con más libertad comercial son las que tienen mayor volumen de negocio? ¿No se trata de impulsar los sectores que más pueden dinamizar la economía? ¿No se nos pide a todos los españoles sacrificios para que trabajemos más horas por menos dinero para aumentar la productividad?

En el fondo, todo es parte del mismo problema: nos resistimos a cambiar el modo español de hacer las cosas. Pero no nos va a quedar más remedio. Esta crisis no se va a llevar sólo por delante a bancos, empresas, funcionarios, instituciones, organismos y todo aquello en lo que la troika ponga sus ojos.Esta crisis nos va a obligar a adaptar muchos de los usos y costumbres de aquellos países que están logrando capear la situaciónpor sus propios medios, sin necesidad de intervención externa. Más nos vale ir haciéndonos a la idea.

Eurovisión… qué sin razón

Me acabo de saltar una de las normas del periodismo, no meter rimas en los titulares. Me da igual. El caso es que esta mañana estoy leyendo el tema de Uribarri y la verdad que me da algo de pena, sinceramente es una persona que me cae bien. Quizá por eso he decidido sacar a la palestra, a mi palestra, el tema de eurovisión. Con todo el respeto para el señor Uribarri (y un abrazo grande a su familia) ¿para qué sirve Eurovisión?

Me resulta un festival casposo, anacrónico, hortera, que se mantiene por inercia pero sin interés alguno. ¿Alguien puede cantarme la canción que representó a España este año? Yo ni idea, la verdad. Es verdad que con el tema de Operación Triunfo se le volvió a dar importancia al concurso, pero la cosa duró unos años. Ya cuando Telecino (ahora Mediaset) compró el formato, se acabó el vínculo con el concurso. Y es que ya sabemos que es Televisión Española la que debe mandar un candidato a defender el honor patrio.

¿Hablamos de las deudas de TVE? Bueno, creo que de eso algo sabéis… y claro, lo mejor es dedicarnos a mandar a “alguien” para que cante “algo” con idea de ganar un “premio”. Y es que Eurovisión se está convirtiendo en frikivisión. Estoy por apostar que tras la actuación de la Rosa de España (uy, me he equivocado) la edición más vista en nuestro país ha sido la del chiqui-chiqui (el brikindans). Mención aparte de los logros y méritos de John Cobra. Pero lo malo es que, seguramente, John cobró. Cinco millones de parados y gastamos dinero en Eurovisión.

Y digo yo, como idea ¿y si el año que viene no vamos? ¿pasaría algo?

Barra libre de desodorante

Es verano, hace calor, sudamos más… ¿pero de verdad que no hay ninguna forma para que algunos no suelten ese pestazo? Menos mal que puedo venir al trabajo andando, ahora mismo el metro es uno de los lugares donde menos me apetece estar en Madrid. Esa sensación de rozarse con alguien y notar la camisa empapada es muy agradable, sí señor.

En serio, si la gente no se ducha en invierno, más o menos cuela, pero en verano da un cantazo que no es normal. Hay cerdos que han denunciado por malos tratos a sus cuidadores, no os digo más. Deberían repartir muestras de colonia o desodorante a la entrada de metro. Señores de Axe ahí os dejo la idea. Y sino que Ana Botella lo subvencione. Ya sé que estamos a dos velas, pero de verdad que esta medida sería de gran aprobación popular. Ya veo los telediarios: el Metro de Madrid huele bien (cuesta el 50% más que hace un año, pero al menos huele bien).

Encima he leído que esta semana estaremos cerca de los 40 grados de calor. Va a ser un infierno (por el calor y el olor a azufre). Se me ocurren algunas medidas de emergencia para tratar de paliar el mal pestiléntico. El agua de la mitad de las fuentes de Madrid se mezclará con jabón. Así podremos enjabonarnos en una fuente y enjuagarnos en la siguiente. En este sentido la Cibeles tendrá jabón (que la espuma es blanca) y Neptuno servirá para quitarse la suciedad (está más acostumbrada a que la llenen de mierda). Lo siento… no he podido evitarlo… un poco de sentido del humor.

Además los policías harán control anti-pestazo. Todo el que sobrepase la tasa de hedor en cuerpo será sancionado con llevar un ambientador olor a pino colgado del cuello. Aquellos que usen el modelo Camacho de camisa con sobaquera bien marcada serán obligados a usar camiseta de tirantes para la ventilación de la zona en inmersiones cada dos horas en nenuco.

Si todo falla… siempre podremos ponernos mascarillas como los asiáticos.

La ciudad desierta

El efecto de las vacaciones se nota en Madrid. Poco a poco la ciudad se va vaciando de gente y los que nos quedamos vamos estando más solos. Habrá quienes digan que estar en agosto en Madrid es una delicia porque se puede ir sin agobios a ningún lado. Dos opciones, o se han olvidado de los 40 grados o no quieren asumir que algunos, como yo, no tenemos vacaciones hasta setiembre.

Entre que hay menos gente y la crisis, los restaurantes se ven cada vez más vacíos. Se comenta que han visto a varios camareros por la calle pidiendo comandas… pídame una lubina por favor, que tengo cuatro hijos. Desolador. Los taxistas han empezado a hacer juramento sobre la Biblia de elegir la ruta más corta delante del cliente, para que la gente recupere la fe en ellos. Dejan de lado comentarios como… es que esto es un atajo… ya pero esa calle está cortada… por aquí hay mejores vistas… desolador.

En las oficinas del paro se han montado dos colas paralelas. Una, la de aquellos que van a sellar la cartilla. La otra la de mendigos que van a pedir limosna, y es que en estos sitios es el único punto en el que se asegura que vaya a haber gente. Desolador. Miembros del Gobierno se han puesto en contacto con publicistas. Si las rebajas tienen tan buena acogida, quieren hacer lo mismo con los recortes. Se proponen sloganes como tus recortes y cada día los de más gente y los almacenes de moda son el Re-corte Inglés (o alemán, depende del caso). Desolador.

Los camareros de bares de copas empeñan su sueldo en servir gratis a clientes por aquello de no estar solos, su ego después de un tiempo tras la barra necesita de una atención que no se les puede quitar de golpe a los pobrecitos. Desolador. Las “mujeres de vida alegre” buscan trabajos de asistentas, a fin de cuentas, lo suyo es el polvo. Desolador.

Y en todo este follón, y para rematar la faena, tenemos funcionarios, mineros, indignados… todos juntos y protestando por la calle. Pues eso, desolador.

Sacarina por favor

Ya lo he comentado alguna vez, pero lo que más nos gusta es engañarnos a nosotros mismos. Ayer fui a comer con mi hermana Reyes y su marido (no me acostumbro aún eh) y la verdad que nos pusimos las botas. Me acordé entonces de esas escena que creo que todos hemos visto. La escena sería algo así como: vemos a un hombre (o mujer, nada de sexismos) que se sienta a comer. Se pide de primero una fabada, de segundo un entrecot y de postre flan (podemos cambiar los platos, pero lo que importa es la idea), eso sí… ¡el café con sacarina!

Pero vamos a ver… ¿de verdad que piensan que quitando un mini sobre de azúcar la comida pasa a ser light? ¿qué tipo de magia es esa? Me recuerda un hombre que trabaja en mi oficina… siempre está a régimen, pero yo le he visto tomarse cuatro huevos fritos después de comer (prometo que no estoy exagerando). El día que con esa dieta consiga perder un gramo, que la patente que se hace de oro fijo. Hasta hoy no ha perdido ni un gramo, claro.

Otros ejemplos de mentiras varias pueden ser cosas como, no importa comerme dos tarros de guindillas, me he tomado un vaso de aceite al salir de casa. No pasa nada por tomarme quince copas, he bebido un par de botellines de agua y he ido al baño. Tranquilo, nos hemos dejado las llaves dentro, pero la puerta se abre con una tarjeta de crédito.

En fin, que nos ponemos las mayores excusas para ignorar la realidad y buscar la felicidad. A fin de cuentas la realidad es sólo una alucinación producto de la falta de alcohol.

Mala elección

Tengo que hablar muy seriamente con mis padres. No sé en qué momento decidieron que yo fuera cristiano, si hay otras religiones que son un chollo. Y es que siempre me imagino a Dios, Alá y Buda (vale, hay más, pero estos son los que tienen mejor marketing) eligiendo ventajas de su religión como se elegía a los equipos de fútbol en el colegio. Con todos mis respetos Dios (no te enfades eh), pero te has lucido eligiendo.

Veamos el tema de morirse (qué pereza ¿verdad?). Si eres Budista no mueres, te reencarnas, vale que igual te toca algún bicho de no muy buen ver (véase el topo de nariz estrellada), pero oye, tienes otra oportunidad. Si no te toca algo que te guste siempre puedes pensar que en la siguiente vida tienes otra oportunidad, y así sigues buscando (como en los chicles de pequeño). Si eres musulman y mueres, te esperan no sé cuántas vírgenes en el paraíso. Vale, se supone que esto sólo ocurre si estás en Guerra Santa, pero… ¿qué es la vida sino una batalla para la supervivencia de diaria de nuestro estilo de vida? Sino no hay más que fijarse en España, que como sigan así, acabamos todos con un rebaño de cabras en el monte.

Pero si eres cristiano… si eres cristiano es un fraude. Te mueres y vas al cielo. Pues vaya. El cielo tiene que ser el sitio más aburrido imaginable. El cielo tiene que ser como la casa de la pradera, pero en horario infantil. Pero vamos a ver, si todo lo que nos gusta es pecado. Nos gusta beber, pecado; nos gusta comer, pecado; nos gusta yacer acompañados (suena mejor que follar), pecado; nos gusta despilfarrar, pecado… Dios debe tener el mismo asesor para montar parques de recreo que los de Port Aventura, Terra Mítica o Isla Mágica… así van.

Pero es que además Alá tuvo un momento sublime. El tío es listo de verdad. Dios pedió Europa, con sus montañas, sus prados, también América (Américaaaaaaaaaa, Américaaaaaaa, cuando Dios creó el Edén pensó en América). Buda se fue hacia la enigmática Asia. Y Alá… Alá dijo, yo con esas tierras de ahí secas me conformo. Uy, pero si hay petróleo, qué casualidad. Vaya gol que les colé a los otros dos.

El tema de poder tener varias mujeres no voy a entrar. Primero porque no quiero que me llamen machista. Segundo porque si una ya nos vuelve locos… pues eso. Pero vamos, que no descartéis que un día de estos me dé un aire y me vuelva musulmán ¿regalarán unos barriles de crudo al firmar la entrada?

Mesa para uno

Una de las cosas que más me molesta es tener que comer solo. La verdad es que me ha pasado pocas veces, siempre trato de evitarlo. Pero las veces que me ha pasado me da la sensación que todo el mundo me mira, y la verdad estoy incómodo. Sin embargo, como tengo la manía de fijarme en todo, sí que veo gente que eso de comer solos lo hacen con muchísima facilidad. Igual es cuestión de práctica, no sé.

Un ejemplo, el otro día estaba comiendo con un amigo en Lo Siguiente (por cierto, sitio muy recomendable), el caso es que tienen mesas largas donde te sientas al lado de otras personas. Estaba yo contando una batallita a mi amigo Carlos (como tengo canas ya he entrado en modo abuelo y me da por contar historias… vamos lo que estoy haciendo ahora con vosotros) y la chica de al lado, que comía sola (sino la historia no tendría sentido), sin cortarse un pelo nos miró y nos dijo: “perdonad, pero os he oído hablando y yo creo que…” ¡Ole tú! (te llames como te llames).

Esto si hablamos de comer solo fuera de casa. Yo, al vivir solo, la mayoría de los días como (y ceno claro) solo en casa. Hay varios problemas. Primero, aunque no lo creáis cocinar para uno es complicado. Por ejemplo ¿me voy a poner a hacer unas lentejas para mí solo? Una de dos, o invierto media hora para comérmelas en cinco minutos, o hago lentejas para una boda. Si tenéis rasgos marujiles (que yo sí) pensaréis… pues congelas en un táper (o tupper) y te las comes otro día. Vale, pero al final la pereza vence a la maruja y o tiras de lata o filete a la plancha.

Lo que sí es verdad es que poco a poco las marcas (blancas o no) se van dando cuenta que muchos vivimos solos. Sin ir más lejos ayer pude comprar briks de medio litro de leche ¡Un triunfo! ¿Sabéis la cantidad de leche que he tirado porque se ponía mala? Vamos que no sabía ya si montar una fábrica de quesos artesanal en casa… oye que tal y cómo van las cosas igual no era mala idea. También pude comprar medio pollo asado (medio), briks individuales de tomate… por un lado me viene genial, pero por otro da que pensar. En plena era de la comunicación y cada vez estamos más solos. Aunque no es la primera vez que hablo de eso.

En fin que tanto hablar de comida me ha dado un hambre… voy a por un pincho de tortilla, que eso como se come rapidito no me importa que sea solo.