España y olé

por Fer Población

Mira que me gusta mi país. Mira que me siento orgulloso de ser español. Pero hay que reconocer que raros somos un rato. Y es que nos pasamos la vida protestando de los tópicos, de la imagen de toreros y flamencas que el mundo tiene de nosotros, seguros de que la riqueza de España va mucho más allá de eso. El caso es que llega la eurocopa… y nos disfrazamos… pues de eso, de toreros y flamencas.

¿Pero qué nos pasa? ¿Es que tenemos algún gen que nos inclina a la España casposa al cruzar la frontera? Es que es salir de España y tener en la boca frases del estilo “donde esté un buen gazpacho y una tortilla de patatas” o “como en España no se vive en ningún lado”. No nos engañemos, seguimos siendo un país de charanga y pandereta. Que nadie olvide que Sálvame es el programa más visto. Vamos que estoy por asegurar que hay mucha más gente que sabe quién es Belén Esteban antes que De Guindos (con la que nos está cayendo).

Analicemos nuestras fiestas más propias. Tirarnos kilos de tomates unos a otros, correr delante de los toros (eh todos tranquilos que les protege un periódico), pasarse meses trabajando en una escultura para luego quemarla, hacer montañas de personas para que un niño (con casco eso sí) suba arriba y levante la mano (señores hay escaleras). Y si alguien pregunta que por qué lo hacemos, pues la respuesta es obvia, es que es tradición.

Seamos sinceros, que todos hemos visto tapetes de ganchillo, toros y flamencas encima de la tele, fundas de lana para el retrete… Por cierto, ahora que lo pienso, con la llegada de las televisiones planas ¿dónde vamos a colocar ahora los toros y las flamencas? ¿en la mesa del comedor? ¿a ambos lados de la tele? Oye qué dudas.

Si llevas una bandera española en España eres un facha, si lo haces fuera eres español. Si cantas (vale, tarareas) el himno español en España (siempre que no haya fútbol claro) eres un facha, si lo haces fuera eres español. Si escuchas Camarón, Camela, Los Chichos… en España eres un hortera, si lo haces fuera eres español.

En fin, eso que somos un país curioso, pero… ¡Que viva España y olé!