Soy negro

por Fer Población

Que nadie me entienda mal. No me he hecho un Michael Jackson al revés. Me refiero a que una de las cosas que tengo que hacer en mi maravilloso trabajo (ejem) es escribir libros para otros. Vamos hacer de negro. Sé que llamarlo así suena un poco racista, pero el nombre no se lo he puesto yo. Lo dicho, soy negro. Escribo un libro que nunca firmaré, donde nunca figuraré y nadie (o muy pocos) sabrán que tengo algo que ver con él. Y no, no es algo que me guste ni me apetezca, pero es una de las facetas del pistachismo de mi oficina (acabo de inventar este término para referirme a esas cosas que me molestan de mi trabajo, pero ante las que no puedo hacer nada).

El caso es que me he dado cuenta de toda la gente que hay detrás de los productos que usamos, tenemos, consumimos a diario, pero a los que realmente no les damos mérito alguno. Por ejemplo, pensemos en un cuadro. Que el máximo mérito es del pintor es evidente, pero un cuadro lleva un marco. Un cuadro mal enmarcado pierde mucho, luce menos. Pero ¿verdad que hasta ahora no habíamos pensado que ese señor también tiene su mérito?

En la misma línea, conozco una persona que hizo su tesis doctoral sobre las letras de las películas. No sé si técnicamente hay que llamarlas letras, títulos, rótulos… pero vamos el título director y algunas cosillas más que aparecen al principio de la película. No sabía que hay gente que se dedica sólo a hacer eso. Y oye también tiene su mérito, pero nos olvidamos de él.

Otro ejemplo. Vivo en la calle Jorge Juan. Hace poco se celebró la noche de San Jorge Juan. Todos los años me sorprende que con todo el montaje que veo por las noches, cuando salgo de casa a eso de las nueve de la mañana la calle está como si no hubiera pasado nada. Barrenderos, técnicos, mozos, electricistas, tramoyistas…

En fin que al final día a día mucha gente pone su pequeño granito de arena para que podamos tener las cosas que tenemos, aunque algunos, como yo, sean negros.

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