Tormentas de verano

por Fer Población

Las tormentas huelen. Sales a la calle y notas un aroma peculiar, diferente. Huele a tormenta. El aire está especialmente cálido, denso. Notas cómo el cielo está a punto de rasgarse, de golpear con fuerza y descargar todo lo que lleva encima. Como las personas, que a veces no tenemos más remedio que soltar lo que llevamos.

Y las tormentas no avisan, caen. No es algo paulatino, no van comenzando con pausa. Llueve y punto. Una cortina de agua que puede sorprenderte en mitad de la calle. Absurdo correr, a los dos segundos el agua te recorre el cuerpo. Peligroso para ellas y su recato.

Las tormentas suenan. El agua rebota con fuerza en el suelo. Los truenos gritan para dejar claro que sí, que es una tormenta. Se oyen risas y maldiciones por igual de la gente. Los que disfrutan de la tormenta y los que no la asumen. A la tormenta no le importa.

Pero sobretodo las tormentas se comparten. Se marcan como una muesca más en lo que es nuestra vida. Un ¿te acuerdas de aquél día que llovía tanto? No creo que vaya a caer una tormenta hoy, pero nunca se sabe.

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