Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: julio, 2012

Las prisas

¿No os ha pasado alguna vez en Burger King, Mc Donald´s, Telepizza… que si tienes que pedir un número de productos para que te den la oferta y te faltan un par de ellos, acabas pidiendo casi al azar? Para mí que a Dios le ha pasó algo parecido… estaba él creando los animales y como no llegaba al número, pues se lanzó a locas a crear. Y es que ¿para qué sirve un mosquito? Chupan la sangre, transmiten (que no retransmiten) enfermedades, no nos dejan dormir… vamos que seguro que la idea de Dios era mucho mejor, pero el prototipo es un fraude.

Pero vamos que no es el único animal que a Dios le pilló con el día torcido… ¿alguien ha visto un topo de nariz estrellada? por favor el que no sepa de qué bicho hablo que busque un segundo una foto ¿ya? ¿lo veis? Eso no es una creación… ¡es una venganza!

Y es que muchas veces nos pasa eso, que con las prisas dejamos las cosas a medias, sin ir más lejos pensad en Cobi (mascota de los JJOO de Barcelona). Mariscal hizo un boceto de cuatro rayajos, se traspapeló y llegó al COE. Lo malo es que coló, para mí que Mariscal aún se está partiendo de risa.

Porque la segunda parte, los verdaderos culpables de estas cosas, somos nosotros, que nos creemos cualquier cosa. Un huevo crudo con patatas fritas es una tortilla deconstruída, una habitación a medio decorar es minimalista, dos manchas de pinturas en un lienzo es arte moderno, un vestido viejo sin arreglar es vintage… ¡si perdemos más tiempo en buscar excusas y justificaciones a nuestra pereza que en hacer las cosas bien!

No me extrañaría que dentro de nada los vestidos te los vendieran estilo Ikea (telas, aguja, hilo e instrucciones de montaje), los libros todos con final abierto para que te hagas tú el tuyo y en los restaurantes no tienes más remedio que ponerte a cocinar… aunque… a fin de cuentas… todos nos hemos preparado nuestra propia carne en la mesa, pagando claro.

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Soy negro

Que nadie me entienda mal. No me he hecho un Michael Jackson al revés. Me refiero a que una de las cosas que tengo que hacer en mi maravilloso trabajo (ejem) es escribir libros para otros. Vamos hacer de negro. Sé que llamarlo así suena un poco racista, pero el nombre no se lo he puesto yo. Lo dicho, soy negro. Escribo un libro que nunca firmaré, donde nunca figuraré y nadie (o muy pocos) sabrán que tengo algo que ver con él. Y no, no es algo que me guste ni me apetezca, pero es una de las facetas del pistachismo de mi oficina (acabo de inventar este término para referirme a esas cosas que me molestan de mi trabajo, pero ante las que no puedo hacer nada).

El caso es que me he dado cuenta de toda la gente que hay detrás de los productos que usamos, tenemos, consumimos a diario, pero a los que realmente no les damos mérito alguno. Por ejemplo, pensemos en un cuadro. Que el máximo mérito es del pintor es evidente, pero un cuadro lleva un marco. Un cuadro mal enmarcado pierde mucho, luce menos. Pero ¿verdad que hasta ahora no habíamos pensado que ese señor también tiene su mérito?

En la misma línea, conozco una persona que hizo su tesis doctoral sobre las letras de las películas. No sé si técnicamente hay que llamarlas letras, títulos, rótulos… pero vamos el título director y algunas cosillas más que aparecen al principio de la película. No sabía que hay gente que se dedica sólo a hacer eso. Y oye también tiene su mérito, pero nos olvidamos de él.

Otro ejemplo. Vivo en la calle Jorge Juan. Hace poco se celebró la noche de San Jorge Juan. Todos los años me sorprende que con todo el montaje que veo por las noches, cuando salgo de casa a eso de las nueve de la mañana la calle está como si no hubiera pasado nada. Barrenderos, técnicos, mozos, electricistas, tramoyistas…

En fin que al final día a día mucha gente pone su pequeño granito de arena para que podamos tener las cosas que tenemos, aunque algunos, como yo, sean negros.

Sofá, peli y manta

Seguro que a muchos (más hoy lunes) eso de sofá, peli y manta os parece una de las ideas más maravillosas del mundo. Pues ése ha sido mi fin de semana. Por eso os voy a dar una reglas básicas para acometer este plan. Después de estar 48 horas investigando duramente (por vuestro bien, claro), creo que soy capaz de daros unos consejos útiles que os vendrán muy bien.

En primer lugar que hablo para gente que se lo va a tomar en serio, nada de amateurs que quieren ver una peli después de comer… ver sólo una peli es como comerse un donuts o un petit suisse (¿se escribe así?)… la unidad mínima deben ser dos, de ahí para arriba hablamos. En segundo lugar debo dejar claro que el plan que propongo es para una sola persona. Seamos sinceros, dos personas compartiendo sofá, uno de los dos (o ambos) no tienen intenciones reales de ver la película, sino que… digamos que la sangre no está precisamente en el cerebro.

Con todo esto ya claro, paso a daros mi lista de consejos. La mayoría de las veces ver la tele desde el sofá implica un ligero giro del cuello. Si vas a por la maratón de este nuevo “deporte” te recomiendo alternar sofá. Así el cuello va descansando de una postura a otra. Si eres Fernando Alonso esta regla de la puedes saltar. También hay que tener en cuenta que estamos en verano. La mantita encima siempre es agradable, pero con el calor… el aire acondicionado es en este momento tu gran aliado. De acuerdo que no es una idea muy ecológica, pero no nos engañemos, el plan tampoco es muy saludable.

Es importante la correcta elección de las películas. Si en algún momento te quedas dormido debe ser una película que no te importe lo más mínimo. Volvemos a lo de siempre… el plan es pasar horas. Sin más. Sin grandes pretensiones. Una botella de agua cerca siempre es una buena idea, pero cuidado con beber demasiado… tener que levantarte al baño puede romper tu estado zen de perrismo.

Móvil en silencio, ordenador apagado y luz del cuarto encendida desde las tres de la tarde para no tener que levantarte luego cuando anochezca. Y si sigues todos estos consejos no vas a ser más sano, no vas a ser más listo ni vas a aportar nada a la sociedad… todo eso déjalo para el lunes. Los fines de semana son para descansar ¿no?

España y olé

Mira que me gusta mi país. Mira que me siento orgulloso de ser español. Pero hay que reconocer que raros somos un rato. Y es que nos pasamos la vida protestando de los tópicos, de la imagen de toreros y flamencas que el mundo tiene de nosotros, seguros de que la riqueza de España va mucho más allá de eso. El caso es que llega la eurocopa… y nos disfrazamos… pues de eso, de toreros y flamencas.

¿Pero qué nos pasa? ¿Es que tenemos algún gen que nos inclina a la España casposa al cruzar la frontera? Es que es salir de España y tener en la boca frases del estilo “donde esté un buen gazpacho y una tortilla de patatas” o “como en España no se vive en ningún lado”. No nos engañemos, seguimos siendo un país de charanga y pandereta. Que nadie olvide que Sálvame es el programa más visto. Vamos que estoy por asegurar que hay mucha más gente que sabe quién es Belén Esteban antes que De Guindos (con la que nos está cayendo).

Analicemos nuestras fiestas más propias. Tirarnos kilos de tomates unos a otros, correr delante de los toros (eh todos tranquilos que les protege un periódico), pasarse meses trabajando en una escultura para luego quemarla, hacer montañas de personas para que un niño (con casco eso sí) suba arriba y levante la mano (señores hay escaleras). Y si alguien pregunta que por qué lo hacemos, pues la respuesta es obvia, es que es tradición.

Seamos sinceros, que todos hemos visto tapetes de ganchillo, toros y flamencas encima de la tele, fundas de lana para el retrete… Por cierto, ahora que lo pienso, con la llegada de las televisiones planas ¿dónde vamos a colocar ahora los toros y las flamencas? ¿en la mesa del comedor? ¿a ambos lados de la tele? Oye qué dudas.

Si llevas una bandera española en España eres un facha, si lo haces fuera eres español. Si cantas (vale, tarareas) el himno español en España (siempre que no haya fútbol claro) eres un facha, si lo haces fuera eres español. Si escuchas Camarón, Camela, Los Chichos… en España eres un hortera, si lo haces fuera eres español.

En fin, eso que somos un país curioso, pero… ¡Que viva España y olé!

Pasa sin llamar

No tengas miedo, ni vergüenza. Entra. Abre despacio la puerta que nos separa y ven a mi lado a compartir risas, momentos, ilusiones. Oigo tus paso. Uno, dos, tres. Noto cómo poco a poco vas salvando la distancia entre los dos. Te acercas, llegas, estás. Porque eres alguien que suma, que me ayuda a caminar, a definirme a mí mismo. A encontrar mi pequeño lugar en el mundo y ayudar a otros para que también lo hagan.

Estás a mi lado, conmigo, aquí. Y pese a que podría decir mil palabras para tratar de agradecerte tu compañía nada queda más claro que una sonrisa sincera. Podemos pasar el tiempo, avanzar, tratar de construir relaciones y vivencias y aportar algo de color a este mundo que se ha vuelto tan gris.

Yo solo no puedo. Te necesito a mi lado. Y lejos de sentirme pequeño por reconocer mis límites, me siento fuerte por ser capaz de pedirte ayuda. Tenemos tiempo, ganas y un largo camino por recorrer. Y podemos hacerlo. Juntos ¿Me acompañas?

Facebook, herramienta de tortura

Espero que nadie de la Policía, Guardia Civil, CIA, INTERPOL… lea lo que voy a escribir hoy. Y es que sería desastroso y tremendamente cruel que los llamados cuerpos de seguridad (no confundir con los porteros de discotecas, con esos muy seguro no estás) se dieran cuenta del potencial torturador que tiene facebook.

En esta época que las vacaciones están ya en el ambiente se hace una herramienta especialmente efectiva. Nada mejor para amargarte la mañana que ver las fotos de una preciosa playa y la imagen de tus mal llamados amigos disfrutando de ella. Y tú en la oficina, encerrado, cabreado con el mundo. Eso no es amistad, eso es cruel.

Seamos sinceros, muchas veces buscamos más el hacer rabiar con nuestras fotos, comentarios… que compartirlos con los conocidos. Chincha rabiña que estoy de vacaciones y tú no.

Pero no es el verano la única época en la que lo hacemos  ¿Quién no se ha encontrado a las dos de la tarde con la foto de algún suculento manjar que alguien ha colgado? En ese momento se producen tres reacciones. Primero rugido a lo Rey León de tus tripas. Segundo odio a la persona que ha subido la foto. Tercero, conexión automática del cerebro en busca de comida.

Que somos envidiosos… pero envidia de la mala eh. Que cuando ves la foto de comida, piensas “ojalá le siente mal” si ves fotos de vacaciones decides que quieres que haga mal tiempo. Las pequeñas desgracias ajenas tienen su puntito. Vamos las que leemos por facebook. Porque, que alguien me corrija si no es así, pero de los grandes desastres nadie se hace eco en la red social. No sueles leer estados como “me acabo de divorciar” (en algunos casos esto puede que no sea tan desastre) “me han robado en mi casa” “se ha muerto mi perro”… que de eso no me alegro eh.

¿Cuál es el motivo de todo este texto? Sencillo. No tengo vacaciones hasta muy finales de agosto, así que me va a tocar ver todas vuestras fotos, comentarios y alegrías estivales encerrado en mi jaula pistacho. Así que sed bueno… ¡o me vengaré en setiembre!

Pasa la vida…

Después del mal día que pasé ayer, fruto del buen día (o noche) que viví el domingo, hay algo que me ha quedado totalmente claro. Me voy haciendo mayor. Hay una serie de síntomas, de pruebas, que demuestran que esto es así, que van pasando los años y uno va perdiendo energía y vitalidad. Dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo, pero fijo que Satán preferiría ser joven y tonto.

Bien, primer síntoma de envejecimiento está claro, las resacas duran casi el doble que las horas que has pasado de copas. Otro síntoma evidente es que los que ahora son entrenadores de los clubes… tú los has visto jugar. Los de mi generación… Laudrup, Djukic, Pellegrino, Guardiola… ¿sigo? Los dibujos animados ni los conoces, con lo friki que tú has sido. Los grupos de música y artistas de teens (vamos lo que nosotros llamaríamos niñatos) son algo desconocido para ti y ni te suenan sus temas. No puedo tararear ni una sola canción de Justin Bieber… aunque creo que esa es de las pocas ventajas.

Las canas aparecen. Primero por la barba y van ascendiendo. Al estilo Jesús Calleja… se afianzan en la base de la montaña craneal hasta conseguir hacer cumbre. Frases como “ayer salí a dar un paseo” “estuve leyendo en el sofá” “si quieres cenamos y nos acostamos pronto para aprovechar la mañana” “hoy me duele un poco la espalda”… se van haciendo habituales en tus conversaciones. Asúmelo, te haces mayor.

Los niños por la calle te llaman de usted y ya empieza a no molestarte. Hace tantos años que nadie te pide el carnet para entrar en un bar que ni te acuerdas de que eso se hacía. Un bar lleno de gente hasta los topes no es ni mucho menos la mejor opción para pasar la noche. Tratas de cenar algo ligero para no pasar una mala noche. Almax, ibuprofeno y omeoprazol son tus grandes amigos.

En fin que los años han ido pasando y dejando su huella. Pero, y en lugar de decir que me quiten lo bailado porque sé que alguien haría el comentario de que yo no, nunca, never, bailo… diré que me quiten lo vivido, que eso sí que lo bordo.

Consecuencias

No soy muy fan de tweeter (de hecho ni sé si lo he escrito bien), pero estoy seguro que uno de los trending topics de hoy es #resaca. Madre mía. Los italianos ayer me morían de envidia, pero esta mañana los que me dan envidia son ellos a mí. Tan relajados, tan agustito y sin esa sensación de tener un clavo en la cabeza. Y con calor, y en la oficina, y sin dormir. Ay.

Pero vamos a ver… ¿cómo pretenden que salgamos de la crisis si nos hacen venir a trabajar echos polvo? Si la prima de riesgo no es que haya bajado hoy, es que la pobre no se tiene en pié que la vieron ayer brindando por Cibeles. A ver si esto va a ser el perverso plan de Merkel y hoy mientras miramos a las musarañas por las neuronas perdidas entre hielos y licores de ayer, se nos cuela en el país y nos recorta hasta las patillas. Que ya es casualidad que justo la final la jugáramos España e Italia… ¿nadie se ha dado cuenta?

De verdad, seamos sensatos señores de la UEFA. Las finales los sábados y así los domingos podemos resaquear agusto. Los domingos no es humano. A las nueve de la noche menos. Yo estoy por denunciarlo al tribunal de derechos humanos, a la OTAN, a la ONU, al Papa… así que espero que los de la FIFA se den por aludidos que no quiero faenas en Brasil… ¡que encima hay diferencia horaria!