Traduciendo anuncios

por Fer Población

Me estoy planteando cambiarme de piso. No digo que lo vaya a hacer, sólo que me lo estoy planteando. El caso es que antes de tomar la decisión te lanzas a lo que muchos llaman estudio de mercado, que no es más que leer anuncios para informarte. Cierto que estudio de mercado suena mejor, pero es como llamar asistente técnico de limpieza a una asistenta o ayudante de dirección a una secretaria.

Los anuncios de los pisos tienen un idioma secreto no apto para los no iniciados. Hay todo un mundo de claves y giros que hay que dominar para poder conseguir el piso perfecto (muchos opinan que el piso perfecto es como el monstruo del Lago Ness, muchos dicen haberlo visto, pero pruebas no hay). Cuando alguien escribe un anuncio de un piso es un proceso parecido a una mujer maquillándose. Hay que resaltar las virtudes y tapar los defectos. Lo malo es que, muchas veces, con los pisos también pasa como con las mujeres, y es que con la cara lavada se ve la verdad.

Un anuncio tipo de piso podría ser: Piso en un barrio tranquilo (normal, todavía no han llegado a esa zona ni las palomas) a diez minutos del centro (siempre que tengas helicóptero) ideal para gente joven (vamos que no tiene ascensor) en plena naturaleza (las zarzas y arbustos son muy naturales) a estrenar (algún año de estos) con materiales de primera calidad (en las obras de Namibia) muy luminoso (siempre que enciendas la luz).

Si el piso está en un barrio histórico, es que es viejo. Si es íntimo, es que tienes que dormir de pie. Si está muy bien comunicado, es que tienes línea de teléfono y ya te comunicas tú con quien quieras.

Y pese a todo te lanzas ilusionado a buscar tu piso. Aquí comienzas un proceso similar a ligar por las noches. A las 9 de la noche quieres ligarte a la reina del baile. A las 6 de la mañana con que no tenga pene vale. Pues eso, que empiezas con ilusión infantil buscando tu palacio de cuento de hadas (ya os he dicho ayer que Disney nos ha hecho mucho daño) y terminas conformándote con que las ratas no sean más grandes que tú.

Bien, ya has elegido el que va a ser tu hogar (o algo así), pasamos a la fase dos. Firmar el contrato. Y es que para entrar a vivir en un piso necesitas: fotocopia del dni, dos fotos de carnet, tarjeta de la seguridad social, aval del banco, carnet de los scouts, cuarto y mitad de chope, ser capaz de decir el abecedario eructando y tener una tía que se llame Rosario. Una delicia.

La verdad… igual no me cambio de piso.

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