Silencio

por Fer Población

El silencio es un arma de doble filo. El silencio puede cortar, ayudar, apoyar. Puede crear lazos o construir barreras. Puede poner a uno en un altar o sumirnos en un estado de letargo del que ningún príncipe (o princesa) puede despertarnos con un beso de amor.

Y el silencio puede ser mudo, sordo, seco. El silencio puede ir acompañado de una ausencia de gestos, de emociones. Un alarde de hieratismo que sólo deja ver un cascarón donde antaño hubo una persona.

El silencio es un gran incomprendido. Habla sólo cuando tus palabras mejoren el silencio dicen. Pero romper el silencio es una prueba de estar, de aportar, de enseñar que vives. Nuestro aspecto animal, que tantas veces queremos ignorar, nos pide que busquemos esos sonidos agradables. Nos calman. Ni siquiera necesitamos palabras. Sólo el murmullo de algo conocido. Eso no es el silencio.

Hoy no quería hablar. No podía hablar. No encontraba qué decir. Pero ya he roto el silencio.

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