Ansia vacacional

por Fer Población

Ya las noto, por fin, ya veo cerca mis vacaciones. Que ya está bien, que ya era hora. Que si se despistan me juntan las vacaciones de verano con las de navidad. Y la verdad, ponerse bañador y chanclas en diciembre… por un lado queda raro, por otro no es muy saludable que digamos.

Y sí, quiero descansar. Quiero perder la noción del día que es. Quiero que mis horarios los marque mi cuerpo. Si tengo hambre, comeré. Si tengo sueño, dormiré. Si me hago pis… buscaré un baño (no es plan de hacerlo donde surja, un poco de decencia). El teléfono pasará de ser un jefe que me lleve de un lado a otro, a un becario al que poder dejar aparcado en un rincón sin nada que hacer. Como he dicho antes bañador y chanclas se convierten en uniforme diurno. Puede que no baje a la playa, pero el uniforme es así. Son las tres semanas del año en las que el rollo guiri se nos permite y está hasta bien visto. Cierto es que la presencia cercana de la playa es importante. Ese mismo look en Salamanca no se recibe con la misma alegría (pese a la ausencia del manido calcetín blanco).

Quiero poder regalar tiempo a las personas que conozco, poder pasar con ellos tardes, noches. Sin agenda ni planificación, y es que el tiempo es lo mejor que un amigo te puede regalar. Y hablando de amigos, quiero llamar a aquellos de los que hace tiempo que no sé nada. Que se acuerden que estoy vivo, que vuelvan a pensar en mí, que sepan que yo sí me acuerdo de ellos. A los que aún considero amigos claro.

Voy a leer, sentarme en una terraza tomando un Cas (a ver si lo pilla la persona por la que lo digo) naranja bien frío. Cerrar de vez en cuando los ojos y dejar que se escape ese suspiro de relax, de tranquilidad.

Pero sobretodo… quiero daros envidia… que vaya mesecito de agosto que me habéis hecho pasar con fotos, comentarios, llamadas… ¡me toca!

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