De mayor quiero ser pequeño

por Fer Población

Y no me refiero a eso de irme encogiendo, arrugando, convirtiéndome en el reflejo de una pasa que en su día fue una tersa y brillante uva (por cierto Pilu mucha suerte con la vendimia) aunque me temo que ese proceso ya ha empezado. Lo que me refiero es que era más sencilla nuestra forma de pensar de pequeños, más directa. No digo que tuviéramos razón, pero en nuestros errores estaba la grandeza de nuestras sentencias.

Pongamos un ejemplo. Yo de pequeño pensé en pedirle a los Reyes Magos (nada de Papá Noel eh… defendamos el producto nacional) un cajero automático. Y es que estaba harta de que los mayores tuvieran el tema del dinero como excusa para no poder hacer nada. Para ir al cine dinero, para ir de vacaciones dinero, para comprar chucherías dinero, para tener juguetes dinero… pues un cajero en casa, por la mañana sacas unos billetes y a vivir feliz. Como idea no era mala eh.

Y es que cuando eres pequeño te crees que eres un genio (yo estaba seguro que nadie más pediría un cajero a los Reyes Magos) y piensas que las cosas que te rodean a ti son especiales y diferentes a todas las demás. Pongamos otro ejemplo. Hace años yo iba algunos fines de semana a la finca de mi abuelo a estar con él. Recuerdo la sopa de la finca… tenía unas hierbitas que sólo tenían ahí que daban un olor intenso y especial. Años más tarde descubrí que simplemente era hierbabuena. Qué decepción.

Es lo que os digo. Cuando eres pequeño puedes irte a casa feliz porque has encontrado el palo perfecto para usar de espada, puedes salir a la calle con un sombrero de vaquero y pensar que todos te envidian porque no tienen uno igual e incluso saber (no opinar eh) que la casa del pueblo es la más chula del mundo. Luego creces. El palo perfecto lo pisas sin ni siquiera mirarlo (los adultos pisamos muchos cosas, a veces mucha gente, sin ni siquiera mirarlos), el sombrero de vaquero no te lo pones porque te ves ridículo y a la casa del pueblo no quieres ir ni atado, pero quieres comprarte un chalet en una urbanización de las afueras. Nos volvemos gilipollas.

Quizá por eso tengo este pequeño complejo de Peter Pan. Puede que por eso siga buscando la parte sencilla de las cosas grandes de la vida. No sé si lo he conseguido, pero eso, mis queridos amigos, no soy yo el que debe judgarlo.