La maleta sin fondo

por Fer Población

Llegas a un aeropuerto, estación de tren, de bus… y las ves. Hay maletas que se mueven solas, que corren por los pasillos sin destino aparente y se lanzan hacia su transporte en el último segundo. Y no, no es que yo vaya a estos sitios con un par de copas en todo lo alto (que sois unos mal pensados), es que detrás de esas enormes maletas… se esconde una mujer. No falla. Maleta enorme, es de una chica. Eso es así.

Y es que las mujeres con sus maletas tienen una relación amor-odio curiosa. Empecemos porque no vale cualquier maleta, tiene que ser la suya. Elegida cuidadosamente entre muchas maletas. Es su compañera de viajes, su cómplice. Perder la maleta para una mujer es como si nosotros nos quedamos sin electricidad en mitad de un Madrid-Barça… nos sentimos perdidos, indefensos, impotentes y muy cabreados.

El sistema que emplea una mujer para hacer su maleta se resume en una frase: por si acaso. La cantidad de por si acasos es inversamente proporcional al número de días del viaje. Si naufragas en una isla desierta y vas con una mujer tú tranquilo, que con que abra la maleta tenéis para vivir un par de años sin problemas. Eso sí, cuidado con mencionar el tema de que no hay enchufes para su secador, plancha de pelo, cargador de móvil… eso puede generar una crisis que termine contigo en el agua camino de otra isla.

Y claro a base de llenar y llenar la maleta, llega el momento que toda mujer conoce y practica. Sentarse en la maleta para cerrarla. Es una técnica que dominan con gracia y destreza. Se encaraman encima de la maleta y basculando de cachete a cachete van forzando la cremallera hasta que acepta las estrecheces. Sistema parecido a tumbarse en la cama para abrocharse los vaqueros, que siempre me ha llamado la atención ¿no es más sencillo comprar una talla más? vamos digo yo.

El caso es que en el fondo de no ser por esas maletas estaríamos perdidos en los viajes. La mente masculina cede el protagonismo a ellas y nos limitamos a un cómodo “seguro que ella trae”. Si vas de viaje con una mujer vigila su maleta, de ella depende vuestra supervivencia.

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