Tortilla de patatas

por Fer Población

Tortilla de patatas, tortilla española. A la altura de los trajes de flamenca, los toros y la paella. Topicazo español donde los haya. Y qué buena que está por dios. La tortilla es santo y seña de nuestra más arraigada tradición: ir de cañas. La tortilla puede encumbrar o hundir un bar. Si la tortilla es buena la afluencia de público está garantizada. Y existe tantas mejores tortillas como bares. Todo el mundo asegura que la suya es la mejor, o en su defecto la de su madre o abuela. Las hay más cuajadas, menos, con cebolla, sin ella, altas, finas… las tortillas son como las mujeres, las hay de todos tipos, pero todas tienen algo bueno.

Una caña y un pincho de tortilla, ése sí que es un matrimonio perfecto. No creo que nadie no haya gozado de este placer. Pero como dios manda, de pié, codo en barra y sonrisa por delante. Como hacemos las cosas en España, bien. En esta época de nacionalismos hay que buscar aquello que nos une. La tortilla lo hace. Desde Cataluña al País Vasco, entrando por Madrid y rematando por Andalucía los españoles vivimos y bebemos echándole huevos a la vida. Tortilla para todos que diría Iniesta. Propongo nombrar la tortilla de patatas embajadora española en el mundo.

Comidos somos todos más simpáticos y amables. La tortilla estrecha lazos, hace amigos, nos cuida y nos quita la resaca. Tres hurras para el inventor de la tortilla. Que Andreíta se coma el pollo que yo me quedo con mi tortilla. Que aproveche.

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