Vergüenza

por Fer Población

Quiero contaros algo. Es real, me pasó el viernes. A eso de las tres de la tarde fui a un conocido local de comida rápida americana cuyo nombre y logo tiene que ver con la realeza (vamos, el Burger King), por cierto ¿no os parece ridículo cuando en la tele hacen referencias a marcas comerciales usando este estilo sin decir el nombre? Pues a mí sí, pero bueno a los que íbamos, estaba yo en Burger King esperando que me dieran mi hamburguesa, por cierto ¿nunca habéis pensado que si cambiáis algunos de los ingredientes de las hamburguesas del Burger os darán una recién hecha y no de esas que tienen ya listas y calentadas en el momento? Pues yo sí. En fin que me lío, pues eso que estaba esperando mi hamburguesa (whopper con queso, bacon, sin pepinillo y extra de mayonesa) cuando vino una chica y me saludó.

El caso es que ella me saluda, me pregunta qué tal todo… y yo, en mi despiste habitual no tenía ni idea de quién era, pero claro, por lo apurado que me sentía por la situación le seguí la corriente. Hasta que al par de minutos de estar hablando me comenta “Bueno Luis y ¿qué tal tu primo?” Mi cara debió desencajarse casi tanto como la suya cuando, sacando valor de donde no lo tenía, le confesé que yo no era Luis. Ella a cuadros, roja, descolocada. Yo a cuadros, rojo, más descolocado aún. Y claro salió la verdad. Ella me había confundido con otro y realmente no nos conocíamos.

Estas cosas sólo me pasan a mí. Pero el caso es que muchas veces por no decir una verdad a tiempo nos metemos en unos líos que luego cuesta dios y ayuda salir. Y claro en vez de cortar el problema de raiz, lo vamos aumentando y aumentando. Mala idea.

Mi consejo de hoy (porque Fer enseña y divierte) al más puro estilo abuela es, más vale ponerse una vez rojo que cien “colorao”. Lo dicho, ánimo con el lunes.

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