Vergüenza adulta

por Fer Población

Hoy al venir por la calle he visto algo que me ha dado mucha envidia. Un niño pequeño con sus botas de agua dando saltos en un charco. Lo hemos hecho todos. Con esas botas de goma que como hiciera calor te dejaban el pie como si fuera una pasa… con un aroma a vestuario muy agradable y más cuando llegabas a la edad de los 13 años más o menos que ya empezabas a soltar gallos por la boca y olores por axilas y pies.

Dar saltos en un charco, me han dado ganas de hunirme, pero la verdad es que ni tengo ya botas de agua, ni me atrevería a saltar como un crío. Es vergüenza de señor mayor. Por cierto, es curioso que las botas de agua se han vuelto a poner de moda para las chicas. En forma pija y cara, pero botas de agua a fin de cuentas.

El caso es que eso de los charcos no es lo único de lo que nos privamos por el corte de haber envejecido. ¿Hay algo más liberador que gritar? Poneros en situación, solos, en mitad del campo, y aún así pegar un grito con todas las ganas cuesta.Que tampoco digo que haya que ir berreando por la ciudad eh… que no tenemos el corazón para sustos, que bastante sufre ya al ver los telediarios. Pero el caso es que nos vamos encorsetando con la edad y tenemos que mantener las apariencias. Por cierto, siempre me ha resultado curiosa esa frase, mantener las apariencias. Vamos que lo que tenemos que hacer es mostrar lo que no somos, enseñar algo que no se corresponde con la realidad. Que las apariencias engañan, eso ya lo sabemos. Pues eso, curioso frase.

A la hora de comer fuera de casa es cuando más nos cortamos. Por ejemplo, yo (si desayuno) tomo cola cao, es lo que me gusta. Si estoy con alguien fuera de casa probablemente pediré café o zumo, por aquello del qué dirán. Es una bobada, pero lo hago, lo hacemos. Y si estás con alguien poco conocido sentado a la mesa, lo normal es que comas poco, elijas tópicos nada estridentes y no tomes postre.

Quizá sería más sencillo tirar de infantilidad, ponerse el mundo por montera y resolver los problemas con un tú la llevas. Yo de momento seguiré evitando los charcos.

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