El animal que llevamos dentro

por Fer Población

Hoy he dormido como una marmota, he roncado como un oso, he rugido como un león al levantarme y en vez de hacerme el lavado del gato me he dado una ducha como dios manda. Vamos que he tenido una mañana muy animalizada. Que todos somos un poco animales.

La verdad que tengo un hambre que me comía un ñu y me apetece perrear esta tarde para poder lanzarme a la noche en plan murciélago (es decir ir ciegooooo). Como si fuéramos unos animales, en cualquier lado con un plástico nos vale ¿a alguien le suena esto?

Menos mal que mi cuñado no es nada rata y nos va a invitar a unas copas por su cumpleaños esta noche. Es curioso cómo el alcohol hace que algunos saquen su animal interior sin tapujos. Y lo más curioso es que depende del género el animal cambia. Los hay que se vuelven pulpos y las hay que se vuelven zorras (no generalizo, sólo digo que las hay). En ambos casos lo que dos animales quieren es terminar emulando a otro. Lo que suele llamarse como el salto del tigre. Pulpo y zorra, eso sí que es un tierra y mar y no las fusiones de la cocina de autor.

Normalmente los que tiramos de murciélago por noche (y vamos cieeeeeeeeeeeeegos) solemos imitar al día siguiente al entrañable perezoso. En cierto modo tiene sentido, a fin de cuentas ambos pasan el día colgados. ¿Será culpa de los camellos? Habría que indagar un poco más en este sentido.

Llama la atención que la zorra que se comporta como tal sin necesidad del elemento alcohol por medio es también conocida como víbora e incluso conozco el caso de una hiena que campa a sus anchas por las calles madrileñas.

En fin, que al final los animales van a salir del zoo para vernos a nosotros.

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