Series que me tomo en serio

por Fer Población

Las series son las nuevas pelis, los nuevos libros y ya si me apuras la nueva religión de muchos (uy como lea esto Rouco…). Alguien me dijo alguna vez (no es que no quiera confesar quién, es que no me acuerdo) que a todos los chicos que nos gusta “¿Cómo conocí a vuestra madre?” Nos pasa lo mismo. Todos queremos ser como Barney, todos pensamos que somos Ted, pero en el fondo todos somos Marshall. Ahí donde quiera que estés sabia persona que me dio esta lección, gracias.

Esta mañana me ha apetecido ser Ashton Kutcher en “Dos hombres y medio” y pasar de todo y quedarme en la cama. Además fijo que tendría a mi lado una rubia impresionante (no se me enfaden las morenas que la serie es americana y allí tiran más a pelo pajizo, vamos a rubia, no pensemos mal) y con suerte me habría hecho el desayuno. Pero no, en mi caso soy más vividor follador al estilo gañán. Así que ducha y a la oficina. En cierto modo lo que pasa en este universo de paredes pistacho bien podría ser una serie, aunque de eso ya os he hablado otras veces. Lo único que me indica que esto es real es que no hay risas en lata, eso sí, como por lo que sea se oiga una carcajada a través de la pared os prometo que empiezo a mirar por los rincones a ver si soy Trueman2, que vale no es una serie, pero viene al caso. Por cierto lo que ha evolucionado la industria conservera… mejillones, espaguetis, almejas, risas…

Yo quiero las manos de Hulk de Sheldon Cooper, quiero poder decir Tiri tiri tiri porque a veces me parto y me mondo y quiero saber que debajo de un paraguas amarillo está la madre de mis hijos. Quizá ir con ella a tomar un café al Central Perk, que Resines nos sirva un plato de jamón o irnos a comprar un comic. No sé, me da que al final no va a ser la madre de mis hijos.

Pero entre todos los personajes de series nacionales y extranjeras hay alguien que destaca por encima de todos. Un personaje que tiene mi respeto, admiración. Que me hacía presidente de su club de fans. Chema el de La Colonial. Calvo, ya con sus años, con unos estudios que no le valen de nada en un entorno que se ríe de él por ello. Más inteligente y menos valorado que su antagonista: Mauricio. ¡Pero se acuesta con Soraya!

Y digo yo… yo que ando escaso de pelo, también con una edad ya, también en un entorno que no me valora (el pistachismo es malo)… Yo también quiero una Soraya.

 

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