Americanización

Cuando vengo de camino a la oficina por las mañanas me voy fijando en lo que pasa a mi alrededor. Creo que de eso ya os habéis dado cuenta. Hoy me he fijado en que había varias personas con cafés por la calle tomándolo mientras andaban. Y sinceramente eso es muy americano. El comer mientras se va de un lado a otro es algo que estamos hartos de ver en las películas. Es cierto que tendemos a pensar que todos los americanos tienen ese estilo de vida cosmopolita y urbano tipo neoyorquino, cuando la realidad es que la mayoría viven en chalets de madera con un centro comercial cada ciertos kilómetros que se convierten en el centro de su vida social.

A lo que íbamos. Eso de ir por la calle tomando café nos viene de fuera. Con lo bonito que es pararse en el bar de debajo de casa a tomar un café con churros (aquí en Madrid se estilan más las porras), una barrita con aceite y tomate… que estamos perdiendo las buenas costumbres y eso no puede ser.

El rojo y verde son oficialmente los colores de la Navidad, y eso también nos viene de fuera. Y si alguien hace un recuento no creo que pueda ver un rey mago por cada diez papá noeles que hay por las calles. Pues muy mal.

Nos hemos apuntado al brunch, al afterwork, al casual friday… y lo curioso es que, sin darnos nosotros cuenta, cuanto más nos americanizamos (o agilipollamos según se mire), más triunfa el estilo de vida español fuera de nuestras fronteras. Las grandes embajadoras españolas ya no son las paellas, sino las tapas y la siesta (grandes inventos donde los haya).

Curiosamente a todas las que he visto con su café por la calle son mujeres… no sé si es que es fashion, trendy o simplemente que está de moda… Cosas veredes.