Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: enero, 2013

Dos canciones

Si bastasen dos buenas canciones para echar una mano, se podrían hallar mil razones para ser más humanos. Algunos habréis reconocido la frase, otros no. Para los segundos os cuento que es una canción. De hace mucho, pero mucho eh… de cuando aún tenía pelo. Pero no por eso la frase deja de ser buena. Y estaría bien eh. Dos canciones y que a todos nos nacieran las ganas de mirar un poco más a las personas que tenemos cerca. La idea, el concepto, me gusta, lo que pasa es que qué está pasando que un par de canciones no nos bastarán.

Y llama la atención que justo ahora que las cosas pintan bastos nos estamos haciendo un poco más egoístas, un poco más cerrados. Es sencillo dar cuando te sobra. Es jodido dar cuando te falta. Eso es así. Pero de verdad que me preocupa hacia dónde vamos. Hoy he oído que a una chica que robó 193 euros para pañales y comida para sus niños le van a caer unos 20 meses de cárcel. Alucino. De remate la víctima, la persona robada, ha sido la primera en poner el grito en el cielo. Vamos robar para pañales mal. Conducir en dirección contraria y matar a alguien bien. Menos mal que aún no tengo hijos, que sino a ver quién es el guapo que les explica esto.

Dos canciones. Más bien lo que estamos haciendo es dar el cante. Y tan felices. Suena igual de mal que Julio Iglesias versionado por Andy y Lucas, aunque peores cosas se han visto. En fin, un mal día lo tiene cualquiera.

Anuncios

Bostezos compartidos

Ayer me pasó algo curioso. De esas pequeñas historias que merecen ser contadas, pero que casi nadie lo hace. Anécdotas que sueltas no son gran cosa y al irlas sumando van creando una vida con un giro diferente.

Iba en el Metro a comer (el con quién no es clave, pero estuve bien acompañado). En el vagón iba un chico con síndrome de Dawn. De repente este chico se estiró sin cortarse y pegó un bostezo que el león de la Metro se habría asustado. A los pocos segundos la mitad del vagón iba bostezando. Nos dimos cuenta, nos miramos y nos echamos a reír. Salimos del Metro algo más felices, algo más sencillos. Por un bostezo, por una risa. Por la capacidad de una persona especial de actuar libremente sin miedo al ridículo. Supongo que casi todos los que estábamos en ese vagón de Metro hemos contado esta historia. Yo a vosotros.

No sé el motivo por el que se contagian los bostezos. Igual hay alguna explicación médica, si es así que alguien me la diga. Pero yo tiendo a pensar que las personas necesitamos de personas. Necesitamos compartir, vivir, construir lazos entre nosotros. No podemos estar aislados en nuestra jaula de oro porque nos ponemos mustios.

Yo ayer he compartido un bostezo.

Y hay otra cosa importante que quiero señalar. Algo que ya sabía, que ya os he dicho, pero quiero repetir. Todo el mundo tiene algo que enseñarte. Nadie somos perfectos. Él tenía síndrome de Dawn y yo esófago de Barret. Ya está. Pero ese chico con síndrome de Dawn, con su espontaneidad y su forma despreocupada de actuar nos hizo más felices a todos los del vagón. Salimos mejor de lo que entramos. Y eso es muy jodido de conseguir.

Días fríos

Debo confesar, o reconocer, o comentar, como prefiráis que los días como hoy me gustan.O al menos como estaba el día hoy antes de que el pistachismo me haya dejado sin referencias. Un día luminoso, soleado y frío. El viento descansa recorriendo ciudades lejanas y nos deja en su ausencia el bienestar de poder caminar estirados. y es que en el fondo las personas somos como juntos que nos mecemos con el viento cuando choca contra la cara.

Son días de nariz fría y mofletes calientes. De notar los grados escasos embutido en el abrigo, pero con la sonrisa en los labios por el efecto del sol. Yo creo que las personas también hacemos la fotosíntesis, con luz tenemos más vida.

Estos días son para compartir, pasear, abrazar. Para disfrutar de rincones que el calor te impide conocer. Mirar hacia arriba y descubrir el universo de azoteas de la ciudad (reciente descubrimiento) y pensar la lástima que es que el viento te haga ir mirando al suelo. Pero eso lo dejamos para otro día.

Quizá no tengas demasiado tiempo, no puedas dedicar horas al dolce far niente. Pero cinco minutos de relax te pueden dar horas de tranquilidad. Puede que estés de trabajo hasta arriba, que este fin de semana sea importante y sientas que todo te desborda. Para, piensa, sonríe y sigue.

Es mi consejo de hoy.

El zoológico de la amistad

Tengo amigos (y amigas) altos, bajos, feos, guapos, listos, simples, frikis, fachas, españoles, de fuera… suelen decir que a las personas puedes conocerlas por la gente que les rodea. Pues yo debo tener más mezcla que un perro mil leches, porque voy con todos los elementos posibles. Sólo importa que tengan buen fondo.

Según pasan los años te vas dando cuenta de que lo que antes pensabas como esencial o insalvable, realmente no lo es. Ser de diferentes equipos, tener diferente ideología, ser de diferente sexo (aaaaagggggg no quiero jugar con niñas… ahora no dices lo mismo eh) es sólo un pequeño matiz. Somos más, tenemos más. Que nadie te diga lo contrario, no se lo permitas o será la primera de muchas derrotas.

Puede que en tu zoo de amigos no puedes juntarlos a todos. Meter al león con las gacelas puede terminar mal… no es una buena idea. Quizá tengas que ver al león y a los pocos días a las gacelas. Pero es tu deber tener tu zoo limpio y ordenado. Si algo sucede en tu zoo arraglalo, si un animal se pone enfermo preocupate y si otro quiere ser libre y salir del zoo… deja las puertas abiertas. Los animales van y vienen, lo que importa es que tu zoo siga siendo bonito y variado.

Aviso a usuarios… si alguno me tiene en su zoo, recuerdo que me gusta que me rasquen detrás de las orejas.

Tres típicos tópicos

En toda ciudad que se precie hay tres negocios que siempre, siempre te vas a encontrar. Primero dejemos claro que hablo de ciudades, no de cuatro casas arrejuntadas. Si eres capaz de cruzar el grupo de casas en menos de veinte minutos andando lo siento, pero eso no es una ciudad, es un pueblo (o aldea, o municipio, o Bolsón Cerrado)… y me gustan los pueblos eh. Yo me iría a vivir a uno pero ya. Pero hoy hablamos de ciudades.

Pues eso, que hay tres negocios que siempre, siempre te vas a encontrar: un restaurante chino, un restaurante italiano y una taberna irlandesa. Cada uno que piense en el sitio donde nació. ¿Tiene estos tres elementos? Entonces es una ciudad.

Lo del restaurante chino podemos pensar que responde a nuestro espíritu aventurero, nuestra capacidad de abrir la mente y mirar hacia otras culturas, nuestro deseo de expandir conocimientos, de entrar a formar parte de esa aldea global y multicultural en la que, poco a poco, se va convirtiendo el mundo… o bien podemos pensar que es barato de cojones. Y qué narices, que la mayoría no hemos estado en China y no sabemos si allí se come eso o nos han engañado como a europeos (que en este caso los engañadores son chinos).

Los italianos los vemos como algo más cercano, para un español que se precie el italiano es aquella persona que se pasa la vida comiendo espaguetis boloñesa y pizzas. Ya en un alarde se puede pensar en carbonara. Curiosamente os diré que tengo una amiga de Bolonia (no voy a decir boloñesa que la chica es regordeta y la broma quedaría fea) y me comentó que lo que se toma con esa salsa son los macarrones. Vaya caída de mito. Pero tiene sentido, en los macarrones la carne se mete dentro, en los espaguetis resbala. A todos nos ha pasado de empezar un plato de espaguetis boloñesa y terminar sin espaguetis y un montoncito de carne picada en el fondo.

Aparte creo que hay alguien que todos hemos hecho, por favor animaros a comentar vuestras historias personales, que ya está bien de ser yo el único que publica sus vergüenzas… ¿quién no ha invitado, o ha sido invitado, en una cita a un italiano? Joe tío voy a llevar a Ana esta noche a un italiano que flipas. Hoy cae fijo… ay qué ingénuos éramos con veinti pocos que pensábamos que el tomate era la salsa del amor.

Y ya de remate te vas a una taberna irlandesa a tomar alfo. Las tabernas irlandesas tienen un olor… especial. Huelen a madera remojada en cerveza y sudor. Antes olían a tabaco. Ahora a madera remojada en cerveza y sudor. Las tabernas irlandesas son un portal a otros países, un imán de extranjeros. Pasas la puerta y te teletransportas a una dimensión fuera de la piel de toro (teletransporte… mmmmmmm).

Pues un día pienso comer en un chino, cenar italiano y tomarme una pinta. ¿Alguien se apunta?

Cosas de la Constitución

Hace un par de días os comenté que una buena amiga me había dado la buena nueva de su reciente matrimonio, el caso es que ayer quedé con esta amiga, con su víctima (también llamado prometido) para hacer las presentaciones de mi novia. Hasta aquí todo normal.

El caso es que de camino al sitio en cuestión, que luego hubo que cambiar por aquello de las novias, sus vestidos y los regímenes (ayer se lanzó una teoría que dejo abierta para que opinéis… ¿pedir matrimonio es una forma sutil de decirle a tu chica quiero que pierdas algo de peso?), nos encontramos con uno de los componentes de la pareja contraria aparcando. Casualidades de la vida sitio de aparcamiento al ladito y llama a ella para guardarle el sitio.

El caso es que iban pasando los coches haciendo amago de aparcar. Está ocupado. Él, cual guardia urbano, plantado de pie en mitad de la plaza. Cuidando su tesoro mejor que Casillas la portería del Madrid (si se le rompen dedos no vale). Plantado a lo Gandalf delante del Balrog… ¡No puedes pasar!

Pues llega una chica y decide aparcar sí o sí. De habla raro. Dos opciones, extranjera o con un chicle del tamaño de un balón de playa. Pensemos la primera. La chica dando marcha atrás y él, haciendo frente a las dificultades. Se plantaba inmóvil y lanzaba frases de aliento… atropéllame, no me voy a mover.

Y digo yo… a ver campeón si lo que pasa es que te has pensado mejor lo de casarte… díselo. Eso de intentar suicidarte, o que te suiciden, es feo. Yo ya veía al chico de rodillas llorando y gritando a la conductora… vamos… a que esperas… acaba con todo esto… Y es que como ya os dije, organizar una boda tiene tela.

Lo curioso. Llega la verdadera dueña de la plaza de aparcamiento, cuando la que pudo ser agresora se había ido. Lo de la verdadera dueña de la plaza de aparcamiento, viendo la actitud de él no quedaba duda alguna. Parecía los de Verano Azul. De la plaza de mi novia, no me moverán. Aparcan. Y sube de nuevo, andando esta vez (con lo que su poder de matar disminuyó bastante) la posible agresora.

Diálogo de besugos.

Ella: eres un incívico, si no tienes coche no se puede guardar un sitio para aparcar

Él: qué pasa que esa ley está escrita en la Constitución?

Ole

Que digo yo, que si todas las leyes tuvieran que estar en la Constitución en vez de ese librito esmirriado, que da penilla de verlo, debería ser del tamaño mínimo de la Espasa Calpe (para los de la ESO, la Espasa Calpe es una enciclopedia… uy perdón, perdón, son muuuuuuuchas páginas webs impresas y puestas juntas formando bloques que se llaman libros). Que la verdad, cuando en el colegio te soltaban el rollo de la Constitución Española, te mandaban comprarla para hacer un trabajo y el librero te daba eso… Podías pensar en dos cosas, una… cojonudo ya me lo han dado resumido… dos… joe con el librero, me ha dado la edición para niños.

Lo dicho, la Constitución tiene estas cosas.

Yo te bautizo…

Lo siento, pero no lo puedo resistir. Llegan dos cachondos y ponen a su hijo Milan. Shakira y Piqué. Que él es algo tonto con sus bromitas ya lo sabíamos, no podemos olvidar la moto que quemó de un empleado del Barça, los escupitajos a directivos de la Federación en la celebración de títulos… pero vamos que a ella le hacía con más luces. ¿Se le habrá licuado el cerebro de tanto bailar el waka waka? Misterios de la vida oye.

El caso es que al chaval ya le han hecho la faena para toda la vida. Para los de mi generación (mayorcitos ya), siempre será nombre de goma de borrar… de esas que tenían un aspecto preciosa nuevitas al comprarlas y se ponían hechas una mierda cinco minutos después. Pero para los más pequeños… esos que miran un boli con extrañeza porque les han dicho que es para escribir y no encuentran el teclado… para ellos Milan es un club de fútbol. ¿Una ciudad? No, no, que la ESO ha hecho mucho daño. El padre futbolista y le pone a su hija el nombre de otro equipo. Bien. Pues nada si tiene un hijo Bill Gates que lo llame Apple que va a quedar precioso.

Pero vamos a ver ¿es que estos dos no tienen padres, madres, primos, vecinos, amigos o alguna mascota con dos dedos de frente que les diga en el fregado en el que se han metido? Para mí que ahora que la industria de la música anda en días bajos (piratería, la SGAE, que no son muy originales los músicos…) La pareja de moda ha apostado por internet a ver quién adivinaba el nombre de su hijo. Los beneficios han sido extraordinarios. Tanto es así que están pensando en pagar un logopeda a Messi y unos rayos uva para Iniesta.

A todo esto la víctima, el hijo, no podrá hacer nada hasta dentro de 18 años y para entonces es muy probable que ya se haya acostumbrado al nombrecito y se lo deje. Y es que a todo nos acostumbramos, hasta a las paredes pistacho.

Se está cometiendo un matrimonio

Alguien, no sé quién, no me acuerdo me comentó que un amigo suyo solía decir eso de “se está cometiendo un matrimonio”. Razón tiene, pero oye que la gente no deja de casarse, y es que los españoles somos así, cualquier excusa nos vale para montar una fiesta. El caso es que una buena amiga se casa. Bien pensado el matrimonio es el primer paso para el divorcio. Divorciarse sin casarse imposible. Me temo que esta niña me estará leyendo y me la estoy ganando.

Está muy bien esto de justo cuando dos personas deciden compartir su vida se metan en una carrera de obstáculos. Una boda es la gran prueba de fuego para una relación. Si se supera la boda ya lo demás va sobre ruedas.

Los anillos, las invitaciones, el banquete, la iglesia, las fotos, el cura… pero sobretodo lo más importante es que el novio aprenda a decir la frase mágica: lo que tú quieras cariño. Mano de santo.

En fin, que aquí hay uno que el 24 de agosto se va de boda. Viva los novios.

Bonito palabro

Cómo nos gusta aprender palabras raras. Soltarlas como si fuéramos expertos. Darnos aire de importancia con lo que hemos aprendido. Y es que en esta sociedad en la que vivimos hasta las palabras pasan modas.

Ahora tenemos una palabra nueva de moda: la ciclogénesis. Y ya somos todos expertos en ciclogenética. La culpa de la crisis seguro que la tiene la ciclogénesis, o al menos algo habrá tenido que ver. En los bares de los rincones de España la gente mienta la ciclogénesis a ritmo de pincho de tortilla y caña (o doble, según apetezca). Los telediarios nombran la ciclogénesis en sus titulares. La ciclogénesis está nominada a los Óscars y todo.

Oye, pues no sé lo que es. Qué poco estoy a la moda.

Corta fama la de la ciclogénesis que quedará en el olvido al estilo de Tamara (que no cambió), Aída Nízar, Joselito… ay esos muñecos rotos por la fama. Qué crueldad más grande la de los medios que los ensalzan y olvidan con la misma facilidad. La pobre ciclogénesis irá de plató en plató vendiendo sus miserias y se verá víctima de las bromas y chanzas de Jorge Javier Vázquez. Perderá la ropa interior como la Spears y acabará en la cárcel como la Fox. Pobre ciclogénesis qué te han hecho.

Y yo sigo sin saber lo que es.

Los dentistas… esos sádicos entrañables

Pues sí… hoy me toca ir al dentista. En serio que hay una serie de profesiones que me cuesta imaginar que sean vocacionales. Una de ellas es dentista. Pero debo reconocer que lo de podólogo me sorprende más. Manolito ¿tú qué quieres hacer de mayor? Pues yo… quiero ver los callos, hongos, uñeros y deformidades que tiene la gente en los pies. No lo pillo eh.

Las consultas de los dentistas están pensadas para acojonar, para que no protestes y aceptes tu castigo. Algo malo has hecho si tienes que ir al dentista. Es la preparación para los que van a ir al infierno o el modo de disuadir a los demás y que empiecen a ser buenos.

Llegas y ya te asusta que vayan todos con la cara tapada. Claro, no queréis que os reconozcamos por la calle ¿verdad? No me extraña, sino más de uno se iba a llevar una paliza… toma esto por la muela, esto por el empaste y esto… esto por la factura. Y es que es algo que no podemos evitar. Nuestro masoca interior. pagamos, y vaya si pagamos, para que nos hagan daño. Somos así.

El caso. Llegas y tras ver a los espectros vestidos de blanco (o verde) con la cara tapada, te pasan a la sala de espera. Una sala donde el ambiente se puede cortar con un cuchillo. El miedo se huele. Los niños se abrazan a sus madres y prometen portarse bien. Las ancianas sacan sus rosarios e imploran piedad y, de fondo, aparte del hilo musical de baladas tocadas con ocarina (para mí que al gremio de los dentistas les hacía el 50% al comprar el dichoso disco) se oye un ruido que pone los pelos de punta (al que los tenga) y la carne de gallina (eso sí tengo): el torno.

Te tumban en el sillón… sólo les falta amarrarte a él. Lo primero es ponerte un babero. Regresión a la infancia, pero es que te recuerdo que has sido niño malo. Tras eso emplean un sistema de control basado en una mezcla físico-mental para que no puedas moverte, te llenan la tripa de objetos y no se te ocurra menearte que los tiras todos.

Y empieza lo malo. Abre por favor. Un poco más. Señores dentistas… somos personas no besugos. Nuestra boca tiene un límite de apertura. Si no entra no fuerces (que nadie piense raro). Y, por si nadie os lo ha dicho, dos horas con la boca abierta cansa duele y molesta. ¿No calientan los futbolistas para jugar? Pues habría que dedicar un ratito para prepararse antes del esfuerzo, que nos puede dar un tirón de moflete y estar tres días hablando como si fuéramos un Borbón.

Pero sin duda, lo que más me molesta, es cuando comienzan las conversaciones del tipo… pues ayer Puri vino a cenar a mi casa… ¡Hola! ¡Estoy aquí! Aunque con babero, tres tubos en la boca y casa patas arriba no lo parezca… soy una persona. Es meterte el tubo en la boca y pierdes tu dignidad, como si estuvieran podando un ficus…

Pues eso, que hoy voy al dentista.