Cosas que no tienen sentido

por Fer Población

Hay cosas que no tienen sentido se miren por donde se miren. Eso es así y no hay que darle más vueltas. Ayer un amigo italiano me preguntaba que por qué a las palabrotas se las llama tacos. Oye pues ni idea, pero vamos ni puñetera idea la verdad. Y lo curioso es que hay muchas más cosas que no tienen sentido. Por ejemplo, una anchoa con un boquerón es un matrimonio. ¿Por qué? ¿Porque están los dos avinagrados? ¿Porque están mejor solos? Pues oiga usted no sabría yo decirle.

Pero la cosa no queda ahí. Pides una paloma y te ponen una corteza con ensaladilla rusa. Vale. Pues igual si pido un reno me ponen un pincho de tortilla. Parece que los nombres los ponemos para despistar, para tocar las narices a los extranjeros, aunque a fin de cuentas eso es muy español. Quizá la estrella sea el perrito caliente. Caliente sí, pero perro… quiero pensar que no. Pero vamos que si eso es perro, en los chinos comemos  gato y en el Burger nos dan rata… ¿dónde están los cerdos en España? Pues en el Congreso. ¿Y las vacas? Pues sentada a tu lado si estás en el Burger.

Otro que me descoloca es el tocinillo de cielo. Vamos a ver, tocino dulce, raro. Tocino naranja, raro. ¿Tan mal nos estamos alimentando que hasta el cielo tiene michelines? Oye que me empiezo a preocupar, y encima el que le puso el nombrecito veía el cielo naranja. Daltónico cabrón.

¿Y las criadillas? Filetes de testículo… pero señores si le quitas esa parte al animal ¿cómo va a tener crías? Un mixto en Madrid es un biquini. Oye yo tengo curiosidad en ver a alguna tratando de taparse sus partes pudendas con dos panes jamón y queso, al menos unas risas me iba a echar fijo.

Y es que jugamos al despiste, porque el pobre turista que pida lengua pensando que es uno de nuestros juegos con los nombres con la comida y vea que le sirven eso, lengua, se le van a quitar las ganas de correr riesgo y se limitará a la famosa paella, aunque esté el Zamora. Pues tampoco es mala oye.

 

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