Maletas o baúles

por Fer Población

Tengo en mente aquella expresión del baúl de la Piquer. No pongo en duda su tamaño ya que tanto juego ha dado a lo largo de los años (anda si rima). Y en el fondo, aunque no queráis reconocerlo, todas sois un poco imitadoras de la artista. Es pensar que tenéis que hacer una maleta y os entra un ansia por llevaros de todo que no es normal. El abrigo por si hace frío, el biquini por si hace calor, el paraguas por si llueve, medicinas como si se fuera a acabar el mundo y un kit de costura por si las moscas…

Lo malo es que ahora llega Ryanair y te cobra por maleta. Las mujeres, que llevan el gen ancestral de cuidar la economía doméstica, son poco propensas a gastos extra en los viajes. Desafío: meter ropa para un mes (aunque te vas tres días) en un trolley de cabina. Aquello es como el que apostamos, pero sin premio. Más bien con multa si no lo consigues. En este momento observas como tu maleta empieza a ser como tu armario, cada vez hay más cosas de ella dentro y lo tuyo queda aparcado y amargado en un mísero rincón.

Empiezas a ver champús, secadores, planchas de pelo… aparatos casi más grande que la maleta y tu cara de susto va en aumento. Ella apuesta por eso de… tranquilo si esto apretando un poquillo… y ahí es cuando recuerdas las veces que la has visto tumbada en la cama para abrocharse los vaqueros… al menos son coherentes.

Mención aparte tiene el neceser. Hombre: desodorante, colonia, cepillo de dientes. Mujer: catálogo de cosméticos de cualquier perfumería que se precie y con la curiosidad que siempre, siempre, se les ha olvidado algo. Justo lo esencial. Sabes que tendrás que ir a comprarlo tú. sabes que lo comprarás mal y te la ganarás. Asúmelo.

Ahora que hay que reconocer que pese a todo esto… el resultado merece la pena.

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