La noche matutina

por Fer Población

Hoy me ha tocado madrugar. Por motivos ajenos a mi voluntad (bien lo sabéis los que me conocéis bien) he tenido que personarme en la oficina a la imprudente hora de las siete de la mañana. Es de mala educación, debería estar prohibido.

La mezcla a esas cosas por la calle es curiosa. Ya lo era hoy, pero imagino que un viernes mucho más aún. Gente camino al trabajo y gente tomando la penúltima reptando a sus camas. Denominador común: malas cara de todos. Lo tengo dicho que esas no son horas, pero para nada eh.

En contra del mito las calles sí están puestas y ya tiendo a pensar que los españoles somos tan vagos que por las noches las dejamos ahí. Como la bandera de la plaza de Colón que sigue ahí llueve o haga sol por más que les pese a muchos.

Mis desconocidos habituales dormían plácidamente mientras yo guardaba la seguridad en la noche madrileña con ellos. Como Batman, pero sin traje, con sueño, con barriga, sin pelo, sin dinero, con sueño, sin mansión, sin músculos, con canas… vamos nada que ver con Batman.

Sorprende pensar que las desiertas calles que pisas van a tornarse en breve en hervidero de gentes y protestas. Protestas porque somos muy de protestar y además porque, como ya deberíais saber, trabajo al lado de Génova.

El frío se mete un poco más dentro. El sueño se hace algo más presente. Los sonidos se acrecentan ante la ausencia de rivales. Como los olores. Olores de mañana. Olores sólo de mañana… las porras. Recién hechas, calentitas… punto positivo para madrugar. Hay que buscar el lado bueno. Always look at the bright side of life…

Buenos días, aunque yo empecé de noche.