Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: marzo, 2013

Oficinas portátiles

Venía hoy pensando en lo que me tengo que llevar mañana para pasar unos días en Salamanca. Ya sabéis, es semana santa y hay un par de días libres más de lo habitual en la semana. Un par, es decir dos. No una semana, sino dos. Pues eso que iba yo pensando en lo que tengo que meter en la maleta… y me he dado cuenta de que casi se me olvida la ropa.

En serio, iba pensando, me llevo el vaio pequeño, el kindle, el cargador del móvil, la blackberry… pero oye lo del cepillo de dientes ni se me ha pasado por la mente. A fin de cuentas quién quiere estar aseado cuando puede entrar en fb. Total ni por fb, ni por whatsapp te van a oler el aliento.

Y es que cada vez nos pasa más eso. Aunque nos movamos a la vuelta de la esquina el despliegue de cacharritos que nos llevamos es para hacérselo mirar. Yo el primer culpable. Me llevo el vaio para verme una peli en el tren. De toda la vida la opción ha sido el marca y dormir. Eso ya es de cutres. Y ojo no me lleve también algo de picar.

Total que al final en la mesita de tren montas un híbrido entre una oficina portátil y un buffet libre. Y es curioso, pero en este momento te pasa igual que en los restaurantes. Te sale el gen envidioso. Te apetece más jugar con lo que tiene el de al lado.

En mi casa tengo tres portátiles, dos reproductores de canal plus, dos móviles, un kindle y una smart tv… y vivo en 40 metros cuadrados… creo que tenemos un problema.

Hace años

Puede que sea la lluvia, puede que sea estar en la oficina, puede que sea porque sí. El caso es que hoy me siento nostálgico. Echo de menos muchas cosas. Pequeñas, pero importantes para mí. Y es que cómo ha cambiado todo. Si pensáis que soy de los que piensan que todo tiempo pasado fue mejor, pues no. Diferente sin duda.

Recuerdo ver los dibujos por la tele merendando al volver del cole tomando una pantera rosa, un phoskito, un tigretón… soñar con el condensador de fluzo y pensar que algún día tú podrías ser uno de los cazafantasmas. Y es que en aquella época de fantasmas íbamos sobrados. Sino sólo hay que pensar en McGyber o en el Equipo A, pero ¿a quién no le gusta que los planes salgan bien?

Buscábamos utilidades ficticias a la manos loca, pensábamos que el blandi blu era un elemento con el mismo poder contra las chicas que la kriptonita para Superman, teníamos los Master del Universo, los GI Joe, los playmobil (que mi amigo Pelayo guarda con tanto cariño). El que más piezas de tente tenía subía su índice de popularidad, y nos gustaba construir nuestras naves espaciales sin tener que seguir las instrucciones… al menos a mí.

Echo de menos mi walkman sport sony amarillo y lo que presumía cuando podía meterlo dentro del agua. Mi móvil nokia 8850 que tenía la pantalla azul, no verde como todos los demás, no, no, azul. Echo de menos ir a comer a casa de mis abuelos. Echo de menos sentir vergüenza al hablar a una chica. Echo de menos gente que se ha ido alejando.

Recuerdo horas jugando en casa con mis hermanas a la megadrive (pluto, serpiente, tio gilito, daysi). El sonido del modem al conectarse a internet. Los canales irc donde reinaba Duende.

Echo de menos una tarde jugando al futbolín tomando calimocho con limón. Jugar al duro, a la pirámide. Los partidos con los amigos. Mis ratos en el campo de tiro. Echo de menos a Paola, Beatriz, Mónica, Eva, Arturo, Míchel, Piluca… pero así, todos juntos.

Tengo cosas geniales en mi vida ahora, pero no puedo evitar echar otras de menos.

Envidia cochina, mala y cruel

Pues sí. Hoy estoy envidioso, picajoso, rencoroso… todo lo que termine en oso y sea malo oye. Envidia. Lo que tengo es una envidia que me muero. Y es que da una rabia pensar en los que están de vacaciones por ahí tan alegres y yo aquí en la oficina. Me hierve la sangre.

Y ya no es sólo por el tema del abandono familiar… tema al que poco a poco ya me voy acostumbrando. Eso de mis padres y hermanas por ahí de cachondeo y yo en Madrid da cierto coraje la verdad. Pero encima a mi novia le han dado toda la semana libre. Lo dicho, muero de envidia.

Basta que no puedas hacer algo para que te apetezca. Ahora mismo tengo ganas de dar un paseo, de ir de tiendas, de ir a un museo, de visitar a gente que hace tiempo que no veo… tengo tantas ganas de hacer esas cosas, como posibilidades de cuando tenga tiempo de hacerlas el jueves ponerme de verdad a ello. Eso es así, todos lo sabemos.

Estoy seguro que el enviómetro (interpretación personal del cagómetro de Guasch) en periodos vacacionales se dispara. Las redes sociales ayudan a la envidia, eso seguro. No hay nada que moleste más que estar trabajando y ver una foto de un amigo (un cabrón en ese momento) en la playa, de cañas o similares.

Envidia… y te dan unas ganas de tener tú unos días libres y decir por todo lo alto: joderos vosotros que ahora tengo vacaciones yo. Lo malo, os lo dice alguien que suele tener (porque es la birria que me dan) vacaciones en septiembre, es que cuando tú puedes fastidiar a todo el mundo porque sólo tú estás descansando significa que no tienes nadie para hacer planes. Conclusión: tampoco puedes hacer rabiar tanto porque estás aburrido como una ostra.

Envidia y aburrimiento mezclado con lunes. Que nadie se me acerque hoy mucho que gruño y muerdo.

rutinas feisbuqueras

Sabéis que siempre he defendido que todos somos diferentes. Todos tenemos nuestra personalidad, nuestro aspecto, nuestro modo de ver la vida… pero hay que reconocer que en algunas cosas somos clavaditos eh.

Y es que, por ejemplo, cuando nos ponemos delante del facebook todos actuamos igual. Lo primero que nos pasó en su día fue aquello de … yo paso de facebook, vaya chorrada, prefiero ir a tomar una caña, pierdes tu intimidad… y te haces una cuenta. Curioso que los que más ladran en contra del invento son luego los que más se asoman. hay rumores de personas que pinchan “me gusta” antes de que comentes nada. Unos fieras.

Los primeros días con tu cuenta de fb son de profunda excitación. Gente conocida por todos lados a los que añadir, que te añaden, te saludan… tu página de inicio tiene más números rojos que las cuentas de Bankia. El caso es tener muchos amigos. Y es verdad que gracias al bicho retomas contacto con gente de hace años, pero como ya no tienes criterio te dedicas a añadir a la panadera de abajo, el primo de tu primo, uno que un día te preguntó la hora… y ellos te aceptan… luego tranquilo que ellos tampoco tienen criterio.

Vale, tienes tu cuenta. Tus amigos. Empezamos con algo facilito, poner un estado. Creo que hay algunos estados que todos hemos puesto en algún momento. Todos eh. “odio los lunes”, “ya es viernes”, “necesito vacaciones”, “no sabía que a las siete de la mañana estuvieran las calles puestas” o variantes claro, pero el mensaje es ese.

Otro tema maravilloso es el ¿le felicito o no? A ver si nos cruzamos por la calle no sé si nos saludaremos, pero total por poner un felicidades aquí… Vas deseando tanta felicidad en tu día a día que empiezas a coger un complejo de oso amoroso oye.

Pero creo que todo esto se queda corto ante la duda de las dudas… ¿debo aceptar la solicitud de amistad de mi madre? se aceptan respuestas y sugerencias.

Cuando un amigo se va

La vida no tiene normas, ni se escribe con renglones derechos. La vida va a saltos, a sustos, a trompicones. La vida, a los que decidimos vivirla, no deja de sorprendernos. No siempre para bien. Éste ha sido el caso.

Y se va un amigo. Se ha ido. Javi. Amigo y tío de mi amiga. Una persona nacida al mundo con la piel dada la vuelta. Nada que esconder, nada que matizar. La sonrisa venía de serie y le salía desde las entrañas. A veces no necesitas pasar horas con alguien para notar que es especial. Que tiene el don (escaso don) de hacer mejores a los que le rodean. Permíteme la comparación pese a tu madridismo Javi, pero eres (no me da la gana decir eras) el Iniesta de la vida. Contigo al lado todos vivíamos mejor, disfrutábamos más, éramos mejores.

Contaré algo que me pasó con Javi. Estas navidades un día nos encontramos y me preguntó dónde iba a pasar Nochebuena… en Madrid le respondí, pero la respuesta no le sirvió, él quería saber dónde… con mis abuelos y mis padres le dije. Entonces se relajó y con su sonrisa eterna me dijo muy pausado que pensaba que iba a estar solo y que en su casa siempre tendría un plato. Lo mejor de todo es que en ningún momento pude dudar de la sinceridad de sus palabras. Era imposible. La verdad se le escapaba por los poros.

Una persona con el sí en la boca, con la oreja lista, con el alma de viaje y con ganas de una más. Javi yo, cuando sea pequeño (que mayor nunca has sido), quiero ser como tú. En su día pensé que el cielo debería ser muy aburrido, pero si tú has subido será que merece la pena. Allí quedamos amigo.

Y el Papa es argentino…

El otro día tras la fumata blanca, y que nadie piense mal que me refiero a temas religiosos, la secretaria de mi oficina (aquella que en su día dejó de fumar porque una bola de fuego cayó del cielo y le explotó el cigarro) soltó una de las suyas.

“Espero que no elijan al Papa negro, porque ya lo dice la Biblia que el día que salga el Papa negro se acaba el mundo” ¿Perdón? Lo primero que me dio, bueno lo primero que me dio fue la risa, pero después me dio por pensar ¿pero qué Biblia ha leído esta chica? Mira en el cole íbamos Biblia para arriba Biblia para abajo, pero profecías de esas al estilo Paco Porras yo no me he encontrado ni una eh. Y es más, si de verdad eso estuviera en la Biblia (que no), pero si lo estuviera (que no), si por un remotísimo cruce de cables de alguien lo hubieran escrito (que no) ¿cómo se les iba a ocurrir elegir a un Papa negro? Eso sería provocar hombre. Es lanzarle un órdago a Dios al estilo adorar al becerro de oro, y todos sabemos que Dios de vez en cuando no está para bromas.

Pero no, el Papa no es negro, pero es argentino. Ay madre mía la que han liado. La misa pasará a llamarse del “gallo en pepitoria”, total tiempo de sobra para prepararlo va a haber. Diversos medios ya se han hecho eco de las gestiones inciadas ahora que tienen mano para canonizar a Maradona. El cambio sería sutil, pasaría de la “mano de Dios” a la “mano derecha de Dios” formando la Santísima Cuatridad. Padre, Hijo, Maradona y Espíritu Santo.

Los fabricantes de ornamentación relagiosa se frotan las manos con la gran demanda que supondrá poner al día las imágenes acordes a los nuevos tiempos.

Vale, el Papa es argentino, pero al menos no es negro para que no se acabe el mundo que aún quedamos gente para darle vida.

Nostalgia charra

Tengo nostalgia de mi tierra. Quizá se acrecienta por el hecho de que hoy ya dormiré allí, pero creo que los que me conocéis tenéis muy claro que soy absoluto fan de Salamanca. Me gusta la ciudad, me gustan los salmantinos, me gusta la comida, me gusta la forma en la que ahí se vive. Me gusta. I like it.

Creo que desde que no vivo en Salamanca, que son unos cuántos años ya, más me doy cuenta de las peculiaridades de los charros. Para empezar lo primero que quiero es un montadito de panceta.

Pero en este caso me refiero a pasear por las calles con ese poso de vejez. Con esa sensación de casco antíguo y sentirte pequeño. Con ese color dorado al anochecer que tiene la piedra de villamayor y le da esa luz a la ciudad tan singular.

Perderte por las callejuelas con rumbo, o sin él, para encontrarte en frente de, por ejemplo las catedrales. Perder, mejor invertir, el tiempo en las piedras, las siluetas, los matices. Y grabar a fuego todos esos recuerdos para que el tiempo no te los quite.

Me gusta Salamanca a diario, sin follón de visitantes, sin guías ni cámaras. Me gusta pasear por sus calles y hacernos cómplices de nuestros secretos. Como viejos amigos que hace tiempo que no se ven y tienen mucho que contarse.

No sé si seguiré en Madrid, o en otro lado. Lo que sí sé es que Salamanca vendrá conmigo donde quiera que yo vaya.

Mi amiga Aina dice…

Duda de todo, duda incluso de la duda misma. Nutre tu mente con hechos e ideas nuevas. Viaja. Cambia de perspectiva. Empatiza. Aprende. Re…ctifica. Comparte. Enseña. Crea. Lee. Crece. Reflexiona. Escucha. Abraza. Mira a tu interior. Llora. Ama. Siente. No agredas. Hazte.

Y yo le he respondido que…

Dudo de todo… menos de tu amistad. Busco nuevos ideas, pero no quiero olvidar los buenos momentos que hemos pasado. Viaja, pero no olvides donde tienes tu casa. Cambia de perspectiva, pero eso no implica que la nueva que has tomado sea mejor, valoralo. Empatiza, pero sólo con quien quiera empatizar contigo, el mundo está llenos de personas y no todos querrán o sabrán volararte. Ellos se lo pierden. Aprende de todos y de todo. Todo el mundo tiene algo que enseñarte, pero no olvides que a todo el mundo tú tienes también algo que enseñarles… tú también vales, mucho. Rectifica sin alardes, sin aspavientos. Sólo con humildad y con una sonrisa.  Comparte tu yo con un tú y crea un nosotros. Mola. Lee, pero elige lo que lees, los abuelos suelen ser grandes consejeros, seres mitológicos creados en un mundo sin televisión. Crece… lo que puedas, que yo me he quedado bajito. Reflexiona, pero no te pierdas en pensamientos circulares. Ante la duda actúa. Escucha, escucha, escucha. Abraza de verdad y porque sí. Mira a tu interior, pero deja que los demás se asomen, hay cosas geniales ahí dentro, no seas egoísta, compártelas. Llora si tienes pena, pero avanza mientras lo haces. No es malo llorar, pero llorar sólo no basta. Siente en todo lo que haces. Y siente que lo has hecho bien… si no es así… repitelo. No agredas, la palabra puede ser un arma muy cruel, pero si la empleas sin medida tú mismo vas a resultar dañado. Hazte… bueno, yo me acabo de hacer unas líneas .

Y así entre uno y otro pues hemos sacado el post de hoy. Aina me inspira!!

Mis médicos de cabecera

Llevaba unos días regular, con algo de fiebre. No mal, mal, pero sí algo tocado. Según la rubia cerecitas es que no me cuido nada. El caso es que ha sido ir a visitar a mis médicos de cabecera y se acabó la fiebre. Y yo, que soy fan de la globalización, tengo a mis médicos de lo más internacionales.

La cosa empezó a remontar visitando a la hora de comer a mis amigos italianos. La fiebre con tomate se pasa mejor, de toda la vida se ha dicho. Y ya empecé yo a pensar aquello de “hoy puede ser un gran día”.

No contento con eso pensé que era el momento de abrazarme a otro continente. Salto el charco y me pongo a las órdenes de mi amigo Ramón, cubano. Para ser sincero, más bien ramón se puso a mis órdenes y las copas venían a mí como si no hubiera mañana. Que lo había. Es hoy.

Y entre Italia y Cuba la fiebre con tantos giros se ha perdido por el camino. Estos sí que son buenos médicos. Al menos para mí.

Bajadas de listón

Cuando la necesidad aprieta el listón se baja. Nada que no sepáis. Pero vosotros (los chicos), y alguna, pero no todas de vosotras, ya os habéis ido por el lado más carnal. Y no iba por ahí la cosa listillos. Hoy no.

Hoy me muero de sueño. Pero de verdad he… si darme cuenta me he quedado dormido unos segundos apoyado en la mesa. Bueno, creo que han sido unos segundos. Y cuando estás así… ves mil sitios perfectos para reposar.

Una de mis primeras ideas ha sido la bañera de la oficina… entrar, poner el pestillo (vamos lo normal) y usar una toalla para apoyar la cabeza dentro de la bañera al más puro estilo Kyle XY. Dos butacas de la sala de juntas son una pequeña tumbona, el sofá de la entrada se puede estudiar… si de verdad tienes sueño el cerebro se dispara y te da alternativas de supervivencia.

Cuando tenemos hambre nos pasa lo mismo. Con hambre no hay pan duro, se ha dicho de toda la vida. Es más, yo creo que cuando tenemos hambre de verdad queremos algo sencillo. Bocata de chorizo. Y si tenemos sed de verdad queremos también lo más sencillo posible, vaso de agua fresquita (fría no, que me hace daño en la garganta).

Si tenemos que sobrevivir nos vamos a los básicos y nos dejamos de chorradas. No nos olvidemos que estamos en época de supervivencia, así que ya sabéis, todos a dormir en la bañera.