lunes… lunes

por Fer Población

Lo siento, no lo puedo remediar. Me siguen cayendo muy mal los lunes. Y lo intento eh, pero no hay manera. Y ya sé que ya en su día os expliqué mi odio por este día antes de que Aina se me eche encima y me diga que me estoy repitiendo. Pero este lunes ha empezado rematando a lo grande justo en medio de los… bueno ahí mismo.

Y es que el despertador ha sonado. Bueno… despertador… ¿alguien aún usa despertador? y ya rizando el rizo… ¿alguien tiene un despertador de esos redondo con platillos en lo alto? si alguien me demuestra que lo tiene y lo usa unas cañas van de mi cuenta. Fomentando el amor a las viejas costumbres.

Pues eso que ha sonado el despertador. Lo he apagado… o eso creía… total que metido en la ducha suena de nuevo. Opción “posponer cinco minutos”. Y agobia eh… que estás ahí con el jabón en los ojos a toda leche a ver si terminas rápido para que ese invento malvado te deje en paz… el sonido de tu despertador es la banda sonora de tus peores pesadillas. Es oírlo y fluye el mal humor. El caso es que con la prisa de salir, patinazo y de culo en la bañera. Dolor. Ay.

Vas a vestirte y piensas… voy a ser más listo que el lunes. Los lunes de estar todo el finde la calefacción apagada en mi jaula pistachil suele hacer frío. Bien. Pana y camiseta interior térmica. Ja.

Lunes contraataca… al de administración se le ha ido la pinza ha venido a las 7 de la mañana y está la calefacción a todo trapo. Más calor que en agosto en Madrid sin aire acondicionado (como esta oficina también, por cierto). La camiseta disimuladamente ha quedado recluída en un cajón, pero ir sin pantalones por la vida queda raro. Empiezo a tener muslitos de pollo asado… como la silla es de “cuero”, vamos de plástico malo con estrías (como algunas de las operaciones de la Esteban) el calor al muslo le viene de arriba y abajo. Si os gustan poco hechos están listos… sino esperad media horita.

Por la calle frío. la gente los lunes tira de piloto automático. No pensar, no vivir, sólo llegar. Por desgracia y sin ánimo, pero hay que llegar. Y la verdad, ahora que van llegando las once, echo de menos aquello del recreo (que sé que alguien aprovecha para asomarse por aquí… ¡y se declara muy fan!). En fin, como siempre digo, al menos sólo duran 24 horas… y a este lunes ya sólo le quedan 11…

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