Mis médicos de cabecera

por Fer Población

Llevaba unos días regular, con algo de fiebre. No mal, mal, pero sí algo tocado. Según la rubia cerecitas es que no me cuido nada. El caso es que ha sido ir a visitar a mis médicos de cabecera y se acabó la fiebre. Y yo, que soy fan de la globalización, tengo a mis médicos de lo más internacionales.

La cosa empezó a remontar visitando a la hora de comer a mis amigos italianos. La fiebre con tomate se pasa mejor, de toda la vida se ha dicho. Y ya empecé yo a pensar aquello de “hoy puede ser un gran día”.

No contento con eso pensé que era el momento de abrazarme a otro continente. Salto el charco y me pongo a las órdenes de mi amigo Ramón, cubano. Para ser sincero, más bien ramón se puso a mis órdenes y las copas venían a mí como si no hubiera mañana. Que lo había. Es hoy.

Y entre Italia y Cuba la fiebre con tantos giros se ha perdido por el camino. Estos sí que son buenos médicos. Al menos para mí.

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