Cuando un amigo se va

por Fer Población

La vida no tiene normas, ni se escribe con renglones derechos. La vida va a saltos, a sustos, a trompicones. La vida, a los que decidimos vivirla, no deja de sorprendernos. No siempre para bien. Éste ha sido el caso.

Y se va un amigo. Se ha ido. Javi. Amigo y tío de mi amiga. Una persona nacida al mundo con la piel dada la vuelta. Nada que esconder, nada que matizar. La sonrisa venía de serie y le salía desde las entrañas. A veces no necesitas pasar horas con alguien para notar que es especial. Que tiene el don (escaso don) de hacer mejores a los que le rodean. Permíteme la comparación pese a tu madridismo Javi, pero eres (no me da la gana decir eras) el Iniesta de la vida. Contigo al lado todos vivíamos mejor, disfrutábamos más, éramos mejores.

Contaré algo que me pasó con Javi. Estas navidades un día nos encontramos y me preguntó dónde iba a pasar Nochebuena… en Madrid le respondí, pero la respuesta no le sirvió, él quería saber dónde… con mis abuelos y mis padres le dije. Entonces se relajó y con su sonrisa eterna me dijo muy pausado que pensaba que iba a estar solo y que en su casa siempre tendría un plato. Lo mejor de todo es que en ningún momento pude dudar de la sinceridad de sus palabras. Era imposible. La verdad se le escapaba por los poros.

Una persona con el sí en la boca, con la oreja lista, con el alma de viaje y con ganas de una más. Javi yo, cuando sea pequeño (que mayor nunca has sido), quiero ser como tú. En su día pensé que el cielo debería ser muy aburrido, pero si tú has subido será que merece la pena. Allí quedamos amigo.

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