rutinas feisbuqueras

por Fer Población

Sabéis que siempre he defendido que todos somos diferentes. Todos tenemos nuestra personalidad, nuestro aspecto, nuestro modo de ver la vida… pero hay que reconocer que en algunas cosas somos clavaditos eh.

Y es que, por ejemplo, cuando nos ponemos delante del facebook todos actuamos igual. Lo primero que nos pasó en su día fue aquello de … yo paso de facebook, vaya chorrada, prefiero ir a tomar una caña, pierdes tu intimidad… y te haces una cuenta. Curioso que los que más ladran en contra del invento son luego los que más se asoman. hay rumores de personas que pinchan “me gusta” antes de que comentes nada. Unos fieras.

Los primeros días con tu cuenta de fb son de profunda excitación. Gente conocida por todos lados a los que añadir, que te añaden, te saludan… tu página de inicio tiene más números rojos que las cuentas de Bankia. El caso es tener muchos amigos. Y es verdad que gracias al bicho retomas contacto con gente de hace años, pero como ya no tienes criterio te dedicas a añadir a la panadera de abajo, el primo de tu primo, uno que un día te preguntó la hora… y ellos te aceptan… luego tranquilo que ellos tampoco tienen criterio.

Vale, tienes tu cuenta. Tus amigos. Empezamos con algo facilito, poner un estado. Creo que hay algunos estados que todos hemos puesto en algún momento. Todos eh. “odio los lunes”, “ya es viernes”, “necesito vacaciones”, “no sabía que a las siete de la mañana estuvieran las calles puestas” o variantes claro, pero el mensaje es ese.

Otro tema maravilloso es el ¿le felicito o no? A ver si nos cruzamos por la calle no sé si nos saludaremos, pero total por poner un felicidades aquí… Vas deseando tanta felicidad en tu día a día que empiezas a coger un complejo de oso amoroso oye.

Pero creo que todo esto se queda corto ante la duda de las dudas… ¿debo aceptar la solicitud de amistad de mi madre? se aceptan respuestas y sugerencias.

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