Envidia cochina, mala y cruel

por Fer Población

Pues sí. Hoy estoy envidioso, picajoso, rencoroso… todo lo que termine en oso y sea malo oye. Envidia. Lo que tengo es una envidia que me muero. Y es que da una rabia pensar en los que están de vacaciones por ahí tan alegres y yo aquí en la oficina. Me hierve la sangre.

Y ya no es sólo por el tema del abandono familiar… tema al que poco a poco ya me voy acostumbrando. Eso de mis padres y hermanas por ahí de cachondeo y yo en Madrid da cierto coraje la verdad. Pero encima a mi novia le han dado toda la semana libre. Lo dicho, muero de envidia.

Basta que no puedas hacer algo para que te apetezca. Ahora mismo tengo ganas de dar un paseo, de ir de tiendas, de ir a un museo, de visitar a gente que hace tiempo que no veo… tengo tantas ganas de hacer esas cosas, como posibilidades de cuando tenga tiempo de hacerlas el jueves ponerme de verdad a ello. Eso es así, todos lo sabemos.

Estoy seguro que el enviómetro (interpretación personal del cagómetro de Guasch) en periodos vacacionales se dispara. Las redes sociales ayudan a la envidia, eso seguro. No hay nada que moleste más que estar trabajando y ver una foto de un amigo (un cabrón en ese momento) en la playa, de cañas o similares.

Envidia… y te dan unas ganas de tener tú unos días libres y decir por todo lo alto: joderos vosotros que ahora tengo vacaciones yo. Lo malo, os lo dice alguien que suele tener (porque es la birria que me dan) vacaciones en septiembre, es que cuando tú puedes fastidiar a todo el mundo porque sólo tú estás descansando significa que no tienes nadie para hacer planes. Conclusión: tampoco puedes hacer rabiar tanto porque estás aburrido como una ostra.

Envidia y aburrimiento mezclado con lunes. Que nadie se me acerque hoy mucho que gruño y muerdo.

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