Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: marzo, 2013

11-M

¿Somos tan diferentes?¿Nos ves tan distintos? ¿De verdad piensas que hay un abismo entre los dos? Espero que tu respuesta a mis preguntas sea un contundente sí, porque sino no puedo entender por qué me matas.

Yo también tengo amigos, familia, gente que va a llorar mi pérdida. ¿Esas lágrimas valen menos que las de los tuyos? ¿No son todo lágrimas? No te entiendo. Y puede que seas musulmán, vasco, gallego, andaluz, madrieleño, de Cuenca, alto, bajo, negro, amarillo, blanco… lo que sin duda eres es un enfermo mental.

Mi respeto a los que ya no están. Mi admiración a los que intentan que no se repita. Mi asco a los que me valoran tan poco que juegan con mi vida.

No quiero decir más del tema.

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5.000

No sé si sabéis, y sino ya os lo digo yo, que no tengo dado de alta el blog en los buscadores. Vamos en google. El motivo es sencillo, quería que cuando me asomo a las estadísticas fueran reales. Nada de robots, sino que cada visita represente a una persona que una vez ha decidido entrar a mirar alguna de las cosas que he escrito. Es una mezcla entre curiosidad y un poco de vanidad también, por qué negarlo.

El caso es que eso, que alguien entre a leer alguna de las cosas que he escrito ya ha sucedido más de cinco mil veces. Sé que comparado con número de visitas de una web es ridículo, pero a mí el pensar que en más de cinco mil ocasiones alguien me haya dedicado un ratito me llena de orgullo y satisfacción.

No tengo un millón de visitas, sólo cinco mil, pero sois vosotros los que habéis ido sumando hasta llegar a ese número. Gracias. Leer leéis, no comentáis, pero leéis. Excepción clara de mi querida Aina por supuesto.

Pues seguiremos sumando, pero eso depende de vosotros.

Cuernos

Vaya susto que me he dado esta mañana. No os lo podéis imaginar. He dado saltito muy poco masculino y todo. El caso es que al ir a entra en el portal de mi oficina (cuando digo mi oficina me refiero a la cárcel pistacho en la que trabajo) me he encontrado de frente con una cabeza de toro. Con sus cuernos y todo por supuesto.

Y mira que tengo sangre taurina corriendo por mis venas… pues en ese preciso momento se me ha bajado la sangre a las piernas para salir disparado a lo correcaminos (mec mec). Oye qué susto. De remate el operario, currito, albañil, peón… o como se le quiera llamar que portaba tan linda testamenta (ojalá también la lleve puesta él por la bromita que me hizo) soltó frase lapidaria: tranquilo hombre que está muerto. Muerto… en tus muertos es en lo que me cago yo hombre.

La verdad es que me cuesta imaginar un piso en el centro de Madrid con una cabeza de toro presidiendo el salón. ¿Para colgar los sombreros? ¿Llegada la navidad se le pone espumillón en los cuernos? No lo veo eh.

Cada cosa tiene su sitio. Las cabezas de toro en una tasca, un restaurante, un museo, una finca, un cortijo… vale ¿Un piso en el centro de Madrid? No. De todos modos, por si las moscas, o por venganza, mañana me imprimo una foto del chupacabras y si me vuelvo a cruzar con el sudamericano de la cabeza de toro le asusto yo a él. Hala.

A medias

Hoy estoy medio dormido y medio despierto. Con un ojo pensando en mi cama y el otro fijo en la pantalla buscando que las letras que van saliendo tengan algo de sentido. No apuesto mucho por mí hoy. Estoy a mitad de la semana. Con ganas de plantarme en viernes y pensando que llevo a cuestas ya lunes y martes.

Estoy medio animado. Con la sensación de no todo va tan mal, pero tampoco es para tirar cohetes. Ese punto gris en el que a veces entramos y del que sólo nos saca una bofetada de realidad. Buena o mala, pero contundente para hacernos reaccionar.

Hoy he dormido bien, pero tengo sueño pendiente. No he desayunado, pero no tengo hambre. No he hecho nada especial ni entra en mis planes hacerlo. Que el mundo se salve solo hoy, que yo estoy cansado.

Veremos mañana.

Grandes mentiras de la infancia

Yo hay cosas que no entiendo. Muchas. Puede que no sea muy listo o simplemente que empiece a estar escaso de neuronas. Quién sabe. Pero tengo dudas. Enigmas por resolver que me atormentan desde pequeño. Vamos a ver, si David el Gnomo es siete veces más fuerte que yo ¿por qué le preocupa que le pise si es que estoy cogiendo setas? Chico pues con esa fuerza que Dios te ha dado me apartas y fuera. Tampoco es necesaria la violencia eh, un empujoncito y listo. Qué manía por agobiarse.

También tenemos a la abeja Maya que vive bajo el sol… ¿y si está nublado se muere? ¿si hay claros y nubes se convierte en una abeja zombi? ¿the walking bee… o, the flying bee? Lo dicho, más dudas.

Marco recorriendo el mundo él solo para buscar a su madre, pero si a mí no me dejaban ni cruzar la calle… que tenía que darle la mano a un adulto. Igual Marco iba pidiendo a desconocidos… ¿le importa ayudarme a cruzar’ es que pierdo el tren a Roma. Te dejaban muy claro que no aceptaras golosinas de desconocidos, pero cruzar podías cruzar con cualquiera.

Los tres mosqueteros… vale, bien. Pero el protagonista es Dartagnan… que no es mosquetero hasta casi el final… ¿no se podían haber currado un poco más el título? Una idea… así de primeras… “Dartagnan” ¿cómo se os queda el cuerpo?

Los niños vienen de París, y por una semillita o piense usted el símil que quiera. Pero ¿y los pitufos? Porque que yo sepa pitufina sólo había una… y un papá pitufo… eso sí que es familia numerosa… la pobre pitufina tiene que estar agotada de tanto parir pitufos porque son un montón. Debe ser que un embarazo pitufil dura nada y menos, así se explica que les diera tiempo a ser tantos.

Dudas que tiene uno… cosas tontas que pienso y a pesar de ello digo.

lunes… lunes

Lo siento, no lo puedo remediar. Me siguen cayendo muy mal los lunes. Y lo intento eh, pero no hay manera. Y ya sé que ya en su día os expliqué mi odio por este día antes de que Aina se me eche encima y me diga que me estoy repitiendo. Pero este lunes ha empezado rematando a lo grande justo en medio de los… bueno ahí mismo.

Y es que el despertador ha sonado. Bueno… despertador… ¿alguien aún usa despertador? y ya rizando el rizo… ¿alguien tiene un despertador de esos redondo con platillos en lo alto? si alguien me demuestra que lo tiene y lo usa unas cañas van de mi cuenta. Fomentando el amor a las viejas costumbres.

Pues eso que ha sonado el despertador. Lo he apagado… o eso creía… total que metido en la ducha suena de nuevo. Opción “posponer cinco minutos”. Y agobia eh… que estás ahí con el jabón en los ojos a toda leche a ver si terminas rápido para que ese invento malvado te deje en paz… el sonido de tu despertador es la banda sonora de tus peores pesadillas. Es oírlo y fluye el mal humor. El caso es que con la prisa de salir, patinazo y de culo en la bañera. Dolor. Ay.

Vas a vestirte y piensas… voy a ser más listo que el lunes. Los lunes de estar todo el finde la calefacción apagada en mi jaula pistachil suele hacer frío. Bien. Pana y camiseta interior térmica. Ja.

Lunes contraataca… al de administración se le ha ido la pinza ha venido a las 7 de la mañana y está la calefacción a todo trapo. Más calor que en agosto en Madrid sin aire acondicionado (como esta oficina también, por cierto). La camiseta disimuladamente ha quedado recluída en un cajón, pero ir sin pantalones por la vida queda raro. Empiezo a tener muslitos de pollo asado… como la silla es de “cuero”, vamos de plástico malo con estrías (como algunas de las operaciones de la Esteban) el calor al muslo le viene de arriba y abajo. Si os gustan poco hechos están listos… sino esperad media horita.

Por la calle frío. la gente los lunes tira de piloto automático. No pensar, no vivir, sólo llegar. Por desgracia y sin ánimo, pero hay que llegar. Y la verdad, ahora que van llegando las once, echo de menos aquello del recreo (que sé que alguien aprovecha para asomarse por aquí… ¡y se declara muy fan!). En fin, como siempre digo, al menos sólo duran 24 horas… y a este lunes ya sólo le quedan 11…

Alguien

No sé su nombre. Ni siquiera he oído nunca su voz. Pero la he visto muchas veces y no deja de sorprenderme. En plena calle Velázquez, casi en la esquina con Goya, en las escaleras de lo que supongo es un local vacío, vive ella. Sólo durante los inviernos. No sé dónde irá en verano, pero el caso es que desaparece.

Allí está ella. Con sus colchones, sus mantas, sus cosas. No siempre está ahí. A veces deja sus cosas y se va a a algún lado. Tampoco sé a cuál. Y sí, deja sus cosas, sabedora de que nadie va a querer llevarse lo que tiene tan a mano.

No molesta, no entorpece… ni siquiera pide. Ella está ahí tumbada con su manta leyendo, comiendo o fumando. Con una cara ausente, como si el mundo fuera algo que no le interesa, que se le escapa.

Ella con su pelo rubio corto. Ella con sus ojos azules. Ella con su expresión de tristeza. Con la mirada de saber todas las respuestas, pero no encontrar ninguna que merezca la pena. Sus manos limpias, su cara limpia, sus cosas limpias. Y duerme en la calle.

Cada vez que paso a su lado me saltan todas estas dudas. Por qué, cómo, quién. Pero no pregunto. Puede que porque realmente no quiero saber, o puede que porque no me atreva. Pero ella sigue ahí. Igual mañana la saludo. Igual no.