Primavera

por Fer Población

Estoy desolado, confundido, extrañado, descolocado… vamos hecho un lío. Así, de repente se nos ha colado la primavera. Fruto de mi sorpresa acabo de entrar corriendo en la web de El Corte Inglés, pero parece que ni ellos se han dado cuenta. Sorprendido me quedo. De toda la vida se ha dicho que no es primavera hasta que al Corte Inglés no le da la gana. Pues oye que ni ellos se han dado cuenta.

Pero ha síntomas y pruebas de que es verdad, de que es primavera. Las bufandas emigran y se van al país donde emigran las bufandas cuando hace calor. Dicen que hay una puerta secreta al fondo de los cajones que conduce a este mágico lugar. Las mangas se encogen y reducen a su mínima expresión. Nos lanzamos como locos a la calle en busca del mínimo rayo de sol. Entre orines de perro, ruidos de coches, gases de los mismos… pero si estamos sentados en una mesa de metal con sillas del mismo material y dudosa comodidad todo nos parece precioso. Qué bien se está en una terraza. En las terrazas pasas calor o frío, sufres la mirada ajena y esperas con paciencia a que el camarero tengo a bien servirte. Y es más caro. Que vivan las terrazas y que viva la primavera.

Aunque sin duda unos de los síntomas fundamentales de la llegada de la primavera es que la alergia se convierte en trending topic. Los señores de ebastel se frotan las manos esperando su repunte de ventas. Los dueños de kleenex ven con gozo cómo los goteos nasales de los catarros invernales se sustituyen por las narices víctimas del polen. El caso es vender trozos de papel con no muy digno futuro.

Pero ha llegado la primavera. La primavera la sangre altera. Pues me voy a hacer unos análisis que vaya usted a saber.

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