Mala suerte

por Fer Población

A veces es divertido poner a la gente nerviosa, sobretodo a los supersticiosos. Y es que lo malo de esta gente no es que ellos tengan sus manías, si no que automaticamente se convierten en las tuyas.

Que si no me pases la sal, déjala en la mesa que la cojo yo, que si no pases por debajo de una escalera (un andamio supongo que también debe dar mala suerte), que si nada de sentarse en la fila trece… oye pues a mí me entretiene ponerles nerviosos.

Basta que vaya con uno de esos para necesite meterme debajo de los andamios. Lo de romper espejos queda feo, que nunca he sido yo muy de destruir, pero vamos que ganas no me faltan eh. Y se ponen rojos, y te regañan, y te llaman de todo. Es muy divertido. Y sí, lo hago simple y llanamente por joder. Soy así, ya lo sabéis.

Pero vamos a ver, si el supersticioso eres tú ¿por qué no puedo hacer yo lo que me dé la gana? Oye es que no lo entiendo. La persona más tranquila y amable como sea supersticiosa y te veo cometiendo una osadía o fechoría te pega un grito que te tiemblan las piernas tres días. Qué genio.

Pues yo hoy por llevar la contraria voy a abrir un paraguas en la oficina, pasar debajo de los andamios, dar la sal en la mano, comerme trece aceitunas, pero nada de gatos negros, que los gatos no me gustan.

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