El trampolín de la tele

por Fer Población

Hasta hace poco cuando alguien decía que la tele era un trampolín se trataba de lenguaje figurado. Se refería a la capacidad que tiene la televisión para lanzar al estrellato a alguien. No todo el mundo sabe ( o supo) gestionar esa fama, y el hecho de conseguir esa popularidad fue en principio del fin para más de uno. Pero era innegable que la televisión suponía ese trampolín que hacía que el más común de los mortales pudiera ser parado y reconocido por la calle.

Esos eran buenos tiempos. Ya no, ya la cosa ha cambiado. Ahora si se habla del trampolín de la tele es uno de verdad. Una estructura desde donde lanzarse a una piscina. Lo que han cambiado las cosas. Y encima, lejos de existir un trampolín podemos “disfrutar” de dos. No lo entiendo.

Da la sensación que a través de realities y prensa rosa calañera hemos creado un perfil de personajismo con los que ya no sabemos qué hacer. O más bien no saben qué hacer lo que deciden qué tenemos que ver en televisión. A estos personajes los hemos aislado en una casa, aislado en una isla, metido en un bus, metido en una granja, puesto a bailar, metido en una cocina… y ahora nos ha dado por hacerles saltar desde un trampolín. Y todos expertos en saltos.

Expertos de envidiable sapiencia casi equiparable al jurado de estos concursos. Guti, Santiago Segura… y demás personajes muestran sus conocimientos clorados en bañadores y zambullidas. Y todos a verlo. Pues no lo entiendo.

No es por ser malo, que lo soy, pero a veces dan ganas de ver a alguno de estos personajes en las noticias más que en el programa. A ver si hay suerte y alguno se ahoga de verdad. No perderíamos mucho.

¿Qué será lo próximo? ¿Famosos haciendo cerámica? ¿Famosos domando leones? ¿Famosos haciendo calceta? Ya creo que sea lo que sea, no nos va a sorprender.

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