¿Calentamiento global?

por Fer Población

Ay mi querida Judith, cómo me acuerdo de ti cuando caen estos fríos en estas épocas. Cómo pienso en la lagrimita que se te ha tenido que deslizar por la mejilla al tener que retomar los chaquetones y dejar de nuevo el bikini enterrado en el fondo del armario. Una lástima. Me imagina tu desesperación al ver las temperaturas, tu tristeza al ver cómo amaga nieve y la decepción al pensar que en estos días festivos que se avecinan no vas a poder morenearte.

Diría que lo siento, pero sabes que no es verdad y mentir es feo. El reino del pingüino se prolonga unos diítas más y no se va por mucho que mueva la samsonite de arriba a abajo. El frío se cuela en nuestra vida de nuevo y el cocido (tu amante cocido) vuelve a ser un plato apetecible, diga lo que diga la rubia.

Bufandas, guantes, medias… volvemos a embutirnos en ropajes varios. Hace poco hablé de la guerra de mi cama y cómo el edredón temía por su encierro. Ahora respira tranquilo, sabe que aún le quedan unos días más presente en la cama.

Judith, qué injusto ha sido el tiempo contigo, que mala idea eso de ponerte la miel en los labios con unos rayos de sol, para después quitártelos y condenarte a la trenca. Malo. Y hablan de calentamiento global… pues yo ayer me tuve que calentar con la bomba de calor.

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