Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: abril, 2013

Primavera

Estoy desolado, confundido, extrañado, descolocado… vamos hecho un lío. Así, de repente se nos ha colado la primavera. Fruto de mi sorpresa acabo de entrar corriendo en la web de El Corte Inglés, pero parece que ni ellos se han dado cuenta. Sorprendido me quedo. De toda la vida se ha dicho que no es primavera hasta que al Corte Inglés no le da la gana. Pues oye que ni ellos se han dado cuenta.

Pero ha síntomas y pruebas de que es verdad, de que es primavera. Las bufandas emigran y se van al país donde emigran las bufandas cuando hace calor. Dicen que hay una puerta secreta al fondo de los cajones que conduce a este mágico lugar. Las mangas se encogen y reducen a su mínima expresión. Nos lanzamos como locos a la calle en busca del mínimo rayo de sol. Entre orines de perro, ruidos de coches, gases de los mismos… pero si estamos sentados en una mesa de metal con sillas del mismo material y dudosa comodidad todo nos parece precioso. Qué bien se está en una terraza. En las terrazas pasas calor o frío, sufres la mirada ajena y esperas con paciencia a que el camarero tengo a bien servirte. Y es más caro. Que vivan las terrazas y que viva la primavera.

Aunque sin duda unos de los síntomas fundamentales de la llegada de la primavera es que la alergia se convierte en trending topic. Los señores de ebastel se frotan las manos esperando su repunte de ventas. Los dueños de kleenex ven con gozo cómo los goteos nasales de los catarros invernales se sustituyen por las narices víctimas del polen. El caso es vender trozos de papel con no muy digno futuro.

Pero ha llegado la primavera. La primavera la sangre altera. Pues me voy a hacer unos análisis que vaya usted a saber.

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El tiempo

A veces dan ganas de sentarse, de pararse, de pensar en dónde estás y con quién. Es útil y necesario. Es algo que nos ayuda a decidir la dirección de nuestro siguiente paso, aunque no garantiza que lo vayamos a dar en el sentido correcto. Una pena.

Puede que algunos tengan la sensación de perder el tiempo con estas pequeñas pausas, con esos pequeños (o grandes) momentos en los que te das una vuelta en globo para poder ver tu vida desde arriba. Con perspectiva. No estoy de acuerdo, yo creo que es tiempo invertido. Puede que aprovechado.

El tiempo no es más que una serie de segundos puestos en fila. Un receptáculo donde colar nuestras vivencias. Un elemento útil para prolongar suspiros. Es el mayor regalo y puede ser la mayor tortura. El tiempo es poderoso.

Suelo oír a la gente decir “no me da tiempo” “no tengo tiempo” “me falta tiempo”… Si respiras es que sí tienes tiempo. El problema es en qué decides invertirlo. Eso ya depende de ti.

Un segundo puede ser eterno, una hora pasar en un suspiro, los años pueden pasar volando y un minuto marcarse en tu vida como un hierro candente. Curioso fenómeno eso del tiempo.

Y así, sin más, ya os he dedicado algo de mi tiempo.

Sé que estás ahí

Lo sé. Lo noto en cada día, en cada paso que doy, en cada momento que pasamos o paso. Sé que estás. Porque eres mi amigo o mi amiga. Puede que mañana no estés. La amistad es un privilegio que no se otorga de por vida. Pero hoy estás.

Y me apoyas, me defines, me representas. Eres mi mejor tarjeta de visita y la pieza que encaja a la perfección en el puzzle de mi vida. Eres de mi pasado, de mi futuro, de mi presente. Eres el que conocí o la que quiere conocerme. Pero sé que estás.

Eres mi balsa de rescate, mi pañuelo de lágrimas, mi saco de la risa, mi sonrisa cómplice, mi excusa perfecta, mi mirada de soslayo. Eres el motivo y la consecuencia de esa extraña sucesión de momentos que hemos llamado vida.

Y estás a pinceladas. Marcas momentos a fuego y en otros de difuminas. Apareces y desapareces al estilo Guadiana, pero con la certeza de que con un silbidito (al estilo pepito grillo) entrarás raudo en escena. Lo sé.

Y estás y quieres que esté. Y eso suma, ayuda, apoya, construye. Soy mejor porque me haces mejor. Yo no soy gran cosa, pero nosotros podemos con todo. Porque estás ahí, porque lo sé.

Gracias por estar.

Dudoso punto y final

Siempre se ha dicho que lo bueno si breve dos veces bueno. Me llama la atención la gente que lee el periódico de atrás hacia delante. Me sorprenden los que corren a leer el final de un libro… y podría seguir poniendo ejemplos, pero creo que queda claro que el final es importante. Un buen final, un buen remate es lo que marca la diferencia. Supongo que todos hemos oído de alguna obra aquello de le fallan los remates.

Es verdad que si comenzamos algo con buen pie, si vamos dando los pasos correctos nos ayuda a llegar al final óptimo. Pero sólo nos ayuda, ni es una garantía ni un fallo en el germen tiene que suponer un fiasco. No olvidemos que muchos de los mayores descubrimientos fueron hechos por casualidad. Así a vuela pluma se me ocurre cómo se descubrió la penincinila, y oye mal no nos ha venido.

Todo esto me ha venido a la cabeza esta mañana al venir a la oficina y mientras cantaba una muñeira un albañil en un andamio (esto de la muñeira no tiene nada que ver con lo demás, pero tenía que decirlo) por el fallecimiento ayer de dos mujeres grandes ambas, pero que no podían ser más opuestas: Thatcher y Montiel.

Y precisamente en eso estaba pensando, en los finales. Con la noticia del fallecimiento de Sara Montiel me pareció muy apropiada la foto elegida por la web de europapress. Una Sara joven, enérgica, en su mejor etapa. El reflejo de la mujer de la foto de hoy es otro cantar.

Mientras que a Margaret Thatcher le dan honores militares en su entierro quién sabe si Dinio pasará a dar el pésame a la familia de su ex mujer. No es lo mismo. Pero no es el único caso de gente que fue grande y van dilapidando su prestigio por la vida. Seguro que tenéis varios ejemplos en mente.

Señores, cuando en mi vida se cuelgue la palabra fin, espero haber sabido estar a la altura de las circunstancias.

Lunes de aguas

Todos los años desde que vivo en Madrid se pasa lo mismo. Llega el lunes de aguas y mi charrismo (para los poco iniciados aclarar que charro es el nombre que se les da a los salmantinos) siempre presente, se dispara. No lo puedo evitar. Y es que el lunes de aguas es de esos días que esperabas a lo largo de los otros 364 restantes. Días especiales, divertidos, para compartir con los amigos. Todo alrededor del auténtico protagonista de la fiesta: el hornazo.

Seguro que todos sabéis de lo que se trata, pero por si acaso os lo explico, porque Fer enseña y divierte. El hornazo es una empanada típica de Salamanca que se rellena de lomo, jamón, chorizo y huevo. Como dice mi primo Jose (antes Josina), una de esas cosas ligerita que se toman en Salamanca.

Eso resucita a un muerto, da alegría, quita las penas, une a los amigos… ¿kalise para todos? anda ya Iniesta… ¡Hornazo para todos! El hornazo debería estar subvencionado por la Seguridad Social (que a veces peca de in, no por ir a la moda… si no por ser insegura). El hornazo debería ser patrimonio de la humanidad.

Siempre recordaré la frase… “Yel toro dijo al morir: siento dejar este mundo sin probar pipas facundo”. Tengo una nueva y mejorada… “Yo no quiero ser coñazo, pero tienes que probar el hornazo”.

Si es que con poquito soy feliz. Hornazo, cervecitas y amigos. Plan perfecto.

Pequeña vuelta al pasado

Pues hoy es viernes. Lo raro de este viernes para mí es que no estoy pensando en hoy, sino en mañana. Y es que mañana me subo a pasar el día en Villanueva, a dormid en mi piso. Y me apetece. La verdad es que me apetece mucho.

La vida al final es una sucesión de etapas que vas pasando, pero todas estas etapas te marcan, te dejan un poso, te definen como la persona que estás llegando a ser. En el baúl de los recuerdos tengo mil y una fotos de experiencias vividas allí. Momentos que recuerdo con cariño porque fueron vividos con gente a la que recuerdo con más cariño aún.

Muchos están lejos. Con muchos los guiños en el facebook son los resquicios que quedan de las risas compartidas. Pero esa chispa sigue ahí. Está latente. Una caña, una sonrisa cómplice y el tiempo corre de espaldas a los tiempos vividos. Es la magia de ese gran invento que se llama amistad.

Y yo desde el exilio pienso en esos sitios que, sin tener nada especial, para mí lo tuvieron todo. Puede que muchos no entendáis a lo que me refiero, pero sé que otros muchos sí.

La vida da muchas vueltas. A priori no parece que mi futuro próximo esté en Villanueva o en Salamanca, los dos lugares en los que he tenido el privilegio de vivir, pero… ¿quién sabe?

Brujería siglo XXI

Si existieran las brujas, bueno brujas como señoras con caldero y verrugas que hacen maleficios que como mujeres malas hay… ¡muchas! Pues eso que si existieran las brujas hoy irían volando por ahí con aspirador, que la escoba ya se ha pasado de moda.

Y es que hasta la brujería tiene que adaptarse a los nuevos tiempos. Todo esto viene a que un amigo que está enfermo en su casa, ante la mala racha que lleva del verano para acá (ánimo que todo irá a mejor) ha decidido que lo más normal es llamar por teléfono a unos conocidos a que le quiten el mal de ojo. Toma ya. Mande maldeojo al 33456 y le libraremos de su mala suerte. Puede seguirnos en twitter en @maldeojo o en nuestra página http://www.maldeojo.com.

Lo malo es que me lo contaba convencido… a ver que el pobre hombre lleva una semana enfermo, encerrado en casa, sin poder recibir visitas, con fiebre… vamos que esto me lo comentó después de confesarme que había estado viendo Mujeres, Hombres y viceversa, igual eso os da una idea de su estado.

Pero vamos que si la idea prospera, eso de quitar el mal de ojo con una llamada, va a ser un chollo para algunos. Aunque el invente no es nuevo, que ya de hace años tenemos en esas cadenas de tele raras que no sé si alguien ve, a brujas y pitonisas que, a golpe de 906 “ayudan” a la gente. Curioso que la más famosa de ellas se dedicara a joder a la gente vela negra en mano. Si es que en el fondo somos unos sádicos que nos gusta ver sufrir a los demás. Vídeo de alguien que se da un golpe en su “masculinidad” y tienes carcajadas aseguradas.

Viene la revolución de las nuevas tecnologías al mundo del ocultismo. Los tiradores de cartas pueden descargarse aplicación para el ipad, la bola de cristal manda sus predicciones en tweets, los conjuros se reciben por whatsapp y los espíritus, en vez de aparecerse, te agregan en facebook (después se dedican a mandar invitaciones de farmville si son malignos y fotos de gatitos si son buenos). Lo dicho que la brujería ya está entrando en el siglo XXI.

Os presento

Uno, es decir yo, vamos Fer, ya va teniendo una edad. Y claro al final hay una serie de pasos que te guste o no tienes que dar. Normalmente cuando te planteas algo que tienes que hacer te guste o no es que no te apetece nada, pero bueno, a lo que íbamos. Hay un momento clave en toda la relación de pareja. Un momento de tensión, de sudores fríos, de valerianas y pesadillas el día antes. Las presentaciones familiares. Y la verdad que ahora mismo dudo si te pones más tenso con la familia ajena o la propia. No sé.

Porque en el fondo cuando llevas a tu pareja (novia en mi caso) a conocer a tus padres sabes muy bien las bromitas o comentarios que pueden salir. Miedo. Sabes muy bien las historias vergonzantes que pueden contar sobre ti. Miedo. Sabes que no te cortaste un pelo (y mira que los tengo contados) cuando conociste al novio de tu hermana. Miedo. Mucho miedo.

Y te sale la risa nerviosa. Y salen a la palestra frases recurrentes y originales del estilo de “pues aquí estamos…”, “bueno… pues… ¿y qué tal?”. Cada entonación de pregunta te da un vuelco el estómago. La retahíla de preguntas que tiene tu madre en mente (las madres son muy de preguntar) esperas que no se haga presente en boca. Si por casualidad estas preguntas se concretan tratas de salvar los muebles al auxilio de tu pareja. “Mamá déjalo ya” “Ay hijo si estamos hablando… ¿verdad fulanita?” (uy ahí puesto eso de fulanita puede quedar raro, pero no penséis mal). Y ella sonríe. Tu novia. Y te mira. Y tú piensas… luego me la voy a ganar. Y te la ganas. Pero bueno hagas lo que hagas sabes que te la vas a ganar.

Es un mal necesario. Es como una vacuna. Duele, pero hay que hacerlo. Pues ya está hecho.

Complejo de superioridad

Desde aquí quiero hacer un llamamiento: las sombrillas de golf son eso, sombrillas de golf. Vale que yo soy despistado, pero no he visto ninguna bandera, ni ningún hoyo (aparte de los propios de las obras) por Colón. Pues oye es caer cuatro gotas y salen sombrillas de estas por todos lados. Desmesurado. Como matar moscas a cañonazos. Con las sombrillas de golf deberían hacer como con el carril central por las mañanas, si sacas una debería ser obligatorio que al menos fueran dos personas. Y es que van por la calle esperando que todos les abramos paso al más puro estilo Moisés con el Mar Muerto. Ellos lo tienen más grande.

Pero ay cuando dos de estos colosos antilluvia se cruzan. Es una lucha titánica. El ego de ambos propietarios no les permite ceder, ya he dicho que ellos lo tienen más grande. Y se lanzan casi con carrerilla en un envite pseudo-suicida. Dolor.

Estos seres suelen ser los mismos que conducen todo terrenos por dos carriles de las carreteras. Que duermen con corbata por el qué dirán. Que llegan al sitio de moda y empuñan con sonrisa de autocomplacencia la frase de “Luis ponme en la mesa que me gusta”. Lo dicho, ellos lo tienen más grande.

Mi paraguas no es tan grande, y encima es de publicidad. Voy por la calle escondiéndome debajo de él cuando me cruzo con uno de estos portentos del antilluvismo. Merecen toda mi admiración y respeto, y es que ellos lo tienen más grande. El paraguas.

200

200 posts ya. Cuando me di cuenta pensé que estaría bien ceder la palabra en este post a mi amiga Aina, culpable e instigadora, a la par que fiel seguidora de mis locuras. Sin más os dejo con ella.

 

200. Doscientos. Dos-cien-tos….es un número serio, ¿verdad? No vale cualquier cosa y, sin embargo, ni siquiera cualquier cosa es lo que sale de mis dedos (estoy tecleando, está claro) en estos momentos. He de ser sincera, en el momento en que Fer me dijo que si me animaba a escribir algo para su post número doscientos (200, dos-cien-tos, d-o-o-s-c-i-e-n-t…basta!) lo primero que sentí fue una gran ilusión, emoción, alegría, me moría de contenta…poco a poco entró el vértigo, el miedo, el no saber muy bien qué hacer…y lo fui dejando, total, era el lunes, estábamos a miércoles y no tenía mucho sentido pensar en ello. Se hizo jueves, viernes, sábado (un poco más de nervios) y aquí nos hemos plantado, en domingo y acojonada frente a un teclado sin saber muy bien qué hacer. Y, siendo sincera de nuevo, oye, que un 200 no es para quedar mal…hay que hacerlo y hacerlo bien, además. No sé si seré capaz de hacerlo bien pero…lo haré como lo siento.

La verdad, no sé si Fer lo sabe, sé que vosotros no lo sabéis porque no creo que ninguno me conozca pero…yo escribía bien. Se me daba bien dejar volar la imaginación, coger mi pluma (soy de la vieja escuela) y un cuaderno, llenar las hojas de páginas y crear (relativamente) buenos textos. Y hace tanto tiempo que no sé si seré capaz de hacerlo de nuevo.

Aún recuerdo, como si fuera ahora mismo, el momento en que chinchaba a Fer para que diera salida a este blog, le retaba a atreverse a dar rienda suelta a su talento y escribir lo que quisiera que, SEGURO, sería bueno…parecía no ser nada más que un reto entre amigos, un “venga, un texto cada día”, un “a ver hasta dónde llegamos”,  un pique que no se sabía muy bien dónde acabaría (¿nos lo planteábamos acaso?) pero que, a buen seguro, tenía que comenzar. Y, fíjate, comenzó.

Comenzó un día con un “somos novios”, hace casi un año y, desde entonces, ha ido haciendo de sus paseos al trabajo, de los cajeros automáticos como regalo de reyes, de  las series y recuerdos de su (nuestra…que somos de la misma quinta!) niñez, de los animales, las regañinas y las paredes color pistacho una madeja que me ha ido enredando y haciéndose parte de mi día a día….me descubro cada mañana actualizando mi página de Facebook esperando encontrarme de una vez con sus post, con una ventana a su mundo, a su forma de ver y escribir las cosas, a su manera de extraer de las cosas más cotidianas, de lo más simple de la vida, profundas reflexiones (y a veces no tan profundas, jejeejjj, todos hemos leído esos posts de resacas varias…pero, al fin, no por cotidianas y mundanas dejan de ser lo que son….verdades como puños, realidad, sueños, divagaciones…) llenas de talento. Joder, no sé lo que son pero sé que cuando lo leo me transporta a todo aquello que me cuenta…probablemente perdí mi talento hace tiempo, perdí las ganas y la costumbre, quizá no sé distinguir lo bueno de lo malo ni tengo curriculum para hacerlo pero…sé que cuando leo cualquiera de sus historias, las vivo, las siento y (siento repetirme) me las creo y las siento como propias.

Volviendo a lo anterior, comenzó. Comenzó y ahora no hay quien lo pare. Y, en la parte que me toca, me siento enormemente orgullosa, orgullosa y agradecida…doscientos, 200, dos-cien-tos, D-O-S-C-I-E-N-T-O-S…pequeña parte de lo que llegarás a ser, Fer. Pequeña parte, créeme…otra vez.

Un beso y muchísimas gracias.