Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: mayo, 2013

Algo pequeñito

Es cierto que es oír esas dos palabras y pensar en la canción de Dani Diges, que la verdad que la canción es mala, pero mala, aunque comparado con el redícalo (como diría un conocido de la familia) que hicieron los del sueño de Morfeo yo mandaba a Diges de la mano de Uribarri de año en año. Aunque ahora Uribarri no va. Y si no va Uribarri ¿para qué vamos a Eurovisión? Qué duda oye.

Pero bueno que me lío. Me gustan las cosas pequeñas. Los restaurantes pequeños, los bares pequeños, las ciudades pequeñas. Me gusta sentirme una pieza importante y no un número más. Valoro que alguien me eche de menos, aunque sólo sea por cruzarse conmigo por las mañanas, como con mis desconocidos habituales.

Prefiero un piso pequeño, una porción de comida pequeña, un móvil pequeño. Las cosas pequeñas molan más. ¿tendrá algo que ver todo esto con que yo sea bajito?

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Hace calor

Hace calor, hace calor, yo estaba esperando que cantes mi canción… pues por mucho que canto el calor ni se asoma. Mi casa, que antaño era un horno, una fábrica de pollos asados, una sauna, un invernadero de almería en agosto… vamos calentita de pelotas, ahora es un pequeño iglú en el que peleo con los elementos a base de bomba de calor y mantita de ikea. Adoro mi mantita, me siento como el personaje de Mafalda que iba a todos lados con su manta…. ¿cómo se llamaba? No me acuerdo.

Y ya voy viendo artículos en los que comentan que este va a ser el verano más frío en mucho tiempo… vamos que después tendremos las navidades caribeñas con una buen palmera con las bolas colgando y ensaladilla rusa de plato estrella en las cenas familiares.

Es curiosa la relación del general invierno con los alemanes. Antaño les derrotó en fría batalla (nunca mejor dicho) y hoy los aleja de nuestras costas, con lo que los que salimos derrotados somos nosotros. Si España no puede vender sol tenemos un problema.

Ir a los toros con plumas bufanda y guantes o darse un bañito con neopreno, no son las opciones más cómodas o más apetecibles. A la marca España vamos a tener que ponerle una bufanda, pero vamos que fijo que viene Agatha Ruíz de la Prada le pone dos corazones, la pinta de rosa y hala a vender bufandas como churros. Chicote se la pone fijo.

Abuelas vigilen sus braseros, el sayo bien arriba que aún no ha pasado el 40 de mayo, y si alguien hace ahora una campaña de helados es el momento de mandarlo al carajo galopando.

Me siento seguro

Ay Reina, con lo bien que me caías y ahora parece que vas a fichar por el Barcelona. Muy mal. También es justo decir que tu aportación a la selección no ha sido precisamente deportiva, vamos que como portero mucho, mucho, no has hecho. Pero como animador… eso es otro cantar, y nunca mejor dicho, que hasta cantaste. El buen rollo se llama Reina y ahora te me vistes de azulgrana y voy a tener que odiarte… oye qué mal.

Que sí, que tienes razón, que ya jugaste en ese club. Que eres de la cantera, que ya defendiste esos palos. Pero hombre no olvides que te dieron la patada para apostar por Víctor, que te buscaste la vida vestido de amarillo y más tarde de rojo. Amarillo, rojo, los colores de España (algún listillo fijo que ahora me sale con que también son los colores de tu comunidad autónoma).

El caso es que llevo ya un ratito escribiendo y aún no he empezado a contar lo que quería. Hoy he tenido el evento en la oficina y ha salido realmente bien. Mucho. Muy contento. Y paso de quitarme méritos, si ha salido tan bien ha sido por una gestión que yo hice. Conseguí a una persona potente y todos vinieron detrás. Os pongo un ejemplo, si quieres montar una mesa de trabajo sobre arquitectura y consigues a Moneo, todos los arquitectos al oír su nombre se apuntan.

Pues eso, que tenía un evento hoy y me he puesto una americana. Y parece una tontería, pero ponerte una americana que da seguridad, te hace sentir más importante a la hora de estar en reuniones y cosas parecidas. Ya ni siquiera hace falta corbata, pero la americana es fundamental. Son detallitos que te hacen sentir más seguro.

Otra de las cosas que más me puede molestar es oler mal. Seguro que os ha pasado que habéis comido en algún sitio de fritanga y plancha a tope y sales con los chorizos y la panceta colgados en tu ropa. Los perros por la calle te miran y se relamen. Vas anunciando el menú del día del local en cada sitio que entras. Vamos que hueles mal. Y si eres algo maniático te dedicas a olerte a ti mismo constantemente, vamos que si alguien no se había dado cuenta de tu olor puede pensar que tienes un extraño tick. Con la de locos que hay sueltos no conviene que nadie piense que eres uno de ellos.

Pero con lo que todos coincidiremos, lo que nadie me puede negar, es que realmente se está seguro es con una buena Visa Oro… que ya lo dice el refranero español: con buena picha, bien se jode.

La batalla del gazpacho

Mi familia es… mmmm… cómo decirlo… especial. Y lo digo con orgullo, que no hay nada que me pueda aburrir más, ni dar más pereza que la rutina, los estereotipos y las cosas previsibles. Pues eso que mi familia es especial. Y el gazpacho en mi casa es una cosa muy seria. Adoramos el gazpacho, el gazpacho es nuestro amigo.

Con el gazpacho pasa como con las tortillas de patatas… por rica que esté siempre alguien suelta el comentario de “como la de mi madre ninguna”. Pues es lo mismo. Los que somos de verdad adictos al gazpacho lo tomamos como si fuera una bebida. ¿Una coca cola? Mejor un gazpacho.

El caso es que el domingo comiendo mi madre informó que había traído algo de gazpacho para nosotros. Ahí comenzó la batalla. Yo traté de hacer valer mis galones de hermano mayor. Estrategia inútil. Mi hermana Maca defendía que le han cambiado los gustos y ahora le gusta (Maca y sus gustos nos daría para muchos posts). Todos sabíamos que Maca peleaba para aplacar la sed gazpachil de su novio Emilio. Reyes y Juan exigían ración doble, ya que Juan ya es de la familia, lo que ellos llaman el poder del anillo.

El caso es que hubo un divertido enfrentamiento verbal buscando razones y motivos para salir favorecidos en el reparto. Gazpacho para todos sí, pero ¿en qué proporción? Finalmente, tras unas negociaciones que ni en la ONU todos fuimos con nuestro tupper de gazpacho.

Y estaba rico, y me lo he tomado, y quiero más. El verano se basa en tinto del mismo, gazpacho y ensaladilla rusa.

Día del orgullo friki

El sábado creo que fue el día del orgullo friki. Al menos es lo que anunciaban los de TNT a todo trapo. Y a mí, que soy muy dado a pensar en cosas que no son muy útiles, esto me ha despertado muchos interrogantes.

Lo primero es ¿quién decide que se celebre el día del orgullo friki? ¿quién tiene competencia para establecer que un día en concreto sea el día de algo? Porque yo, hace tiempo, quise marcar como un día como el día de la tortilla de patatas, pero no sé a quién debo dirigirme para que esto sea oficial. Igual hay que ponerse en contacto con Trillo por aquello de “manda huevos” o vaya usted a saber.

Lo que sí es verdad es que todos llevamos un pequeño friki dentro. Bueno pequeño, mediano o grande depende de cada cual y su forma de ser. Pero al que no le gustan los comics, le gusta las series de ficción o los libros de aventuras. Frikis todos en realidad.

Lo curioso es que ahora parece que lo friki está de moda. Yo recuerdo los años en los que los que jugábamos al rol éramos los raritos. Cuando salieron las noticias de niñas asesinadas por supuestas partidas de rol y la gente nos miraba mal. Éramos una mezcla entre inadaptados y peligrosos adoradores de Satán. Y ni aún así ligábamos, qué fraude.

Pero ahora no, ahora ser un friki está bien visto. Lo normal es conocer a Sheldon Cooper, buscar a Stan Lee en las películas… vamos que ahora los frikis son los que no son frikis ¿no? Se supone que el friki es el que tiene gustos raros, va contracorriente, es fanático de su devoción… y ahora es habitual conocer y aplaudir este universo. Un lío.

Yo tengo una foto de la boda de mi hermana (que ella misma me regaló) flanqueada por Mazinger Z y Afrodita A ¿eso es ser friki?

Motivos personales

Esta semana estoy como loco tratando de confirmar asistentes a una mesa redonda que tenemos la semana que viene en la oficina. Y es que la gente en España pasa de todo. Somos desastre en general.

El proceso normal para estas cosas debería ser: entras en la web de la empresa o entidad que te interesa, buscas la persona adecuada y apuntas su mail, envías un mail y recibis una respuesta confirmando, o no, la asistencia al acto. Y una leche. El proceso real cualquier parecido con esto es casualidad.

Lo que realmente tienes que hacer: primero buscar el teléfono, en muchos casos en la web no está y hay que tirar de paginas amarillas. Es habitual también que tras la primera llamada te indiquen que tienes que llamar a otra sede. Bien, ya tienes el teléfono correcto. Llamas y empiezas a soltarle el rollo a la persona que responde… hola soy Fernando bla bla bla te llamo de bla bla bla que estamos montando un bla bla bla para hablar de bla bla bla y nos gustaría invitar a bla bla bla… y comienza el momento pelota de playa. Es decir que te van lanzando de una extensión a otra hasta que ya no sabes ni a dónde has llamado, pero claro tú sigues soltando tu rollo y te sientes como un loro soltando tonterías sin nadie que te escuche.

De repente consigues llegar a la persona adecuada, magia y pides su mail, normalmente suele ser la secretaria de la persona a la que quieres invitar. Correcto mandas el mail con la info del evento. Y pasan días, y no te dicen nada, y llamas. Estás muy confiado porque tienes el nombre y la extensión de la secretaria. Iluso. Mari Trini, tu arma secreta, tu as en la manga, tu fiel aliada… está de baja. Vuelta a empezar. Socorro.

El caso es que al ir confirmando los asistentes oyes explicaciones de todo tipo, es curioso como algunas personas sienten la necesidad de justificarse. Pero sin duda la más curiosa me ha pasado justo ahora. La cónsul de un país que no diré no podía acudir al evento, al preguntar yo si podía venir otra persona, delegar en alguien, que venían muchas embajadas… vamos presionando un poco por si ver conseguía algo, la secretaria se ha sentido en la necesidad de explicarse y me ha dicho: “verás es que en la embajada sólo estamos la señora cónsul y yo en este momento. Yo sólo soy secretaria y ella está de parto ahora mismo”.

Oye me ha dejado callado. Pues nada señora cónsul, que usted lo para bien.

Cómo está la gente

Esta frase se está convirtiendo en el grito de guerra de mi amigo Ramón. Cada día que pasa me sorprendo un poco más. Vamos que cuando piensas que lo has visto todo viene el ser humano y te pone patas arriba. En serio.

Y es que ayer fue un día al menos curioso. Aparte de los comentarios de un compañero de la oficina que se jacta de saber cómo es en la cama una mujer sólo con verle la cara (bueno él dice cómo folla, pero yo soy más fino) el punto máximo fue cuando una señora mayor se nos acerca y nos suelta “soy la hija del caudillo”. Toma ya. Señora usted podría más bien ser su madre, pero aparte… en qué momento nadie le ha preguntado nada… qué cosas oye.

Y ya por la tarde aparece por el bar de mis amigos Ramón y Camilo, Premium bar más conocido por los cubanos (toma publicidad) un chico de unos 25 años. Y se presenta: “hola soy el embajador de Brokmans”. Qué cosas. Y yo sin saberlo. Oye igual también hay una embajada de cacique en España. Yo quiero conocer al embajador… o mejor aún ¡quiero ser embajador de Cacique en España! Nadie mejor que yo… desde los 16 años fiel a Cacique. Ése indio y yo hemos compartido grandes momentos… y otros de los que no me acuerdo.

Pero a lo que íbamos. Que el chico era embajador de Brokmans. Vale. Mira campeón, tú lo que eres es un comercial de los de toda la puta vida. Así de sencillo. Es que madre mía. Técnico gestor de residuos urbanos (barrendero), ayudante de dirección (secretaria), desconocedor del progenitor con madre que vendía placeres carnales (hijo de puta). Si es que la vida es más sencilla y nos la complicamos nosotros.

En fin amigo ramón… ¡cómo está la gente!

La tentación vive arriba

Creo recordar que así se titulaba una película de Marilyn Monroe. Creo. La verdad es que la película no la he visto y hacerlo tampoco está en mis planes. Lo que me ha llamado la atención es eso de la tentación. Y es que tenemos tentaciones por todos lados. A cada paso que damos, en cada momento del día, hay algo que nos tienta a hacer lo que nos apetece, que no siempre (o más bien casi nunca) es lo que nos conviene.

Y es que España es tentadora cien por cien. A cada patada que pegas te salen cuatro bares. Y yo soy muy barril, y no me refiero a mi curvita de la felicidad, sino a la tendencia natural que tengo a posicionarme en un barra y lanzar la frase mágica de la satisfacción: “una caña por favor”.

Aunque lo que de verdad de verdad me ha tentado esta mañana no ha sido un bar, que la caña apetece a partir de las once, a las nueve no mucho. Lo que me ha tentado ha sido un coche. Esto dicho por un hombre genera la idea de que me ha dado envidia el modelo nuevo de tal marca que he visto pasar a mi lado. Pues no. Recordar que no tengo carnet y para mí los coches son unas cosas con ruedas en los que alguien me lleva de un lado a otro. Lo que me ha dado envidia es un coche y una siesta. Bueno, aunque a las nueve de la mañana no sé si se le puede llamar siesta. Es más bien el segundo tiempo de dormir previo paso por ducha y ropa.

Y es que todos los días paso por el parking de la Audiencia Nacional, y ahí están los guardaespaldas (en realidad con chóferes, pero eso no les gusta que se lo digan) plácidamente en los coches tirados dejando que las horas pasen. Pues me da envidia. Yo quiero un coche para dormir.

Como ser tentado que soy me paso el día peleando contra mí, para salir siempre derrotado. No hay una copa y a casa, no hay mañana me pongo a dieta, no hay deporte en mi agenda ni ganas de pensarlo. La tentación vive arriba. Sí, pero bebe abajo. En el bar.

Visitas de otros planetas

Lo de que nos visitan seres de otros planetas viene de lejos. Bueno, mejor dicho, lo de creer que nos visitan seres de otros planetas viene de lejos. Y es que somos así de creídos, que nos pensamos que todos los seres del universo hacen cola para entrar a pasar unos días en este planeta. Vamos que la Tierra tiene que ser algo así como el Marina D´or del universo. ¿Quién será la Igartiburu del espacio? ¿Será la misma? Algo de marciana tiene la mujer…

Y es que los que nos vean desde fuera se tienen que partir de risa. Bueno eso, o no entender nada. Porque vale que hay algunas cosas que es para que nos las hagamos mirar, como la tomatina, los cabezazos en el muro de las lamentaciones o los chinos dándolo todo en el karaoke. Pero hay otras cosas como la pobreza, el hambre, las guerras… que no nos dejan muy bien como destino turístico. Ya saben los que vienen de lejos que no se puede aparcar el ovni en cualquier lado.

Y no nos engañemos. Si los de fuera vienen no es por tomar el sol, que para eso se van a Mercurio que les pega más de lleno, pero lo que sí tenemos es cerveza. Curioso. Si viajas un poco te darás cuenta que una de las cosas que tenemos casi todos los países en común (y he dicho casi) es la cerveza. Y con la cerveza tenemos otra cosa que va a la par… los borrachos, que oye no es que sean muy útiles, pero como diversión tienen su puntito.

Y es que en la Tierra se come bien, y muy variado, que ya lo dice el refrán, todo lo que anda, nada o vuela… ¡a la cazuela! Que en la Tierra, que somos muy nuestros, hemos pasado de algo que es necesario para vivir convertirlo en rito, vicio y hasta fuente de problemas de salud. Que aquí somos muy de eso, de hacerlo todo a lo bruto y nos pasa como nos pasa.

En fin queridos seres de otros mundos, que si tienen a bien visitarnos… dejen propina que estamos en crisis.

Primer aniversario

Pues oye que ya he cumplido un añito aquí contando mis cosas. Cómo pasa el tiempo. He pasado los cien posts, los dos cientos (gracias Aina) y al final, como era lógico y normal, pues hemos llegado al año.

No sé si alguno ha llegado a conocerme un poco mejor entre mis desvaríos y mis verdades. Mis cosas serias que me tomo en broma y las bromas que me tomo muy en serio. No sé si alguno ha descubierto una parte de mí, algo que no había visto. Si ha sido así, pues mira ya este año ha servido de algo.

Y es que todos tenemos cosas que pensamos, y yo a veces hasta las digo. Qué cosas eh. Bueno para ser sinceros no las digo, sino que las dejo aquí colgadas y expuestas para el que las quiera leer. Y ya ha pasado un año.

Pues es mi cumpleaños. Pues quiero un regalo. Hala.