La tentación vive arriba

por Fer Población

Creo recordar que así se titulaba una película de Marilyn Monroe. Creo. La verdad es que la película no la he visto y hacerlo tampoco está en mis planes. Lo que me ha llamado la atención es eso de la tentación. Y es que tenemos tentaciones por todos lados. A cada paso que damos, en cada momento del día, hay algo que nos tienta a hacer lo que nos apetece, que no siempre (o más bien casi nunca) es lo que nos conviene.

Y es que España es tentadora cien por cien. A cada patada que pegas te salen cuatro bares. Y yo soy muy barril, y no me refiero a mi curvita de la felicidad, sino a la tendencia natural que tengo a posicionarme en un barra y lanzar la frase mágica de la satisfacción: “una caña por favor”.

Aunque lo que de verdad de verdad me ha tentado esta mañana no ha sido un bar, que la caña apetece a partir de las once, a las nueve no mucho. Lo que me ha tentado ha sido un coche. Esto dicho por un hombre genera la idea de que me ha dado envidia el modelo nuevo de tal marca que he visto pasar a mi lado. Pues no. Recordar que no tengo carnet y para mí los coches son unas cosas con ruedas en los que alguien me lleva de un lado a otro. Lo que me ha dado envidia es un coche y una siesta. Bueno, aunque a las nueve de la mañana no sé si se le puede llamar siesta. Es más bien el segundo tiempo de dormir previo paso por ducha y ropa.

Y es que todos los días paso por el parking de la Audiencia Nacional, y ahí están los guardaespaldas (en realidad con chóferes, pero eso no les gusta que se lo digan) plácidamente en los coches tirados dejando que las horas pasen. Pues me da envidia. Yo quiero un coche para dormir.

Como ser tentado que soy me paso el día peleando contra mí, para salir siempre derrotado. No hay una copa y a casa, no hay mañana me pongo a dieta, no hay deporte en mi agenda ni ganas de pensarlo. La tentación vive arriba. Sí, pero bebe abajo. En el bar.

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