Motivos personales

por Fer Población

Esta semana estoy como loco tratando de confirmar asistentes a una mesa redonda que tenemos la semana que viene en la oficina. Y es que la gente en España pasa de todo. Somos desastre en general.

El proceso normal para estas cosas debería ser: entras en la web de la empresa o entidad que te interesa, buscas la persona adecuada y apuntas su mail, envías un mail y recibis una respuesta confirmando, o no, la asistencia al acto. Y una leche. El proceso real cualquier parecido con esto es casualidad.

Lo que realmente tienes que hacer: primero buscar el teléfono, en muchos casos en la web no está y hay que tirar de paginas amarillas. Es habitual también que tras la primera llamada te indiquen que tienes que llamar a otra sede. Bien, ya tienes el teléfono correcto. Llamas y empiezas a soltarle el rollo a la persona que responde… hola soy Fernando bla bla bla te llamo de bla bla bla que estamos montando un bla bla bla para hablar de bla bla bla y nos gustaría invitar a bla bla bla… y comienza el momento pelota de playa. Es decir que te van lanzando de una extensión a otra hasta que ya no sabes ni a dónde has llamado, pero claro tú sigues soltando tu rollo y te sientes como un loro soltando tonterías sin nadie que te escuche.

De repente consigues llegar a la persona adecuada, magia y pides su mail, normalmente suele ser la secretaria de la persona a la que quieres invitar. Correcto mandas el mail con la info del evento. Y pasan días, y no te dicen nada, y llamas. Estás muy confiado porque tienes el nombre y la extensión de la secretaria. Iluso. Mari Trini, tu arma secreta, tu as en la manga, tu fiel aliada… está de baja. Vuelta a empezar. Socorro.

El caso es que al ir confirmando los asistentes oyes explicaciones de todo tipo, es curioso como algunas personas sienten la necesidad de justificarse. Pero sin duda la más curiosa me ha pasado justo ahora. La cónsul de un país que no diré no podía acudir al evento, al preguntar yo si podía venir otra persona, delegar en alguien, que venían muchas embajadas… vamos presionando un poco por si ver conseguía algo, la secretaria se ha sentido en la necesidad de explicarse y me ha dicho: “verás es que en la embajada sólo estamos la señora cónsul y yo en este momento. Yo sólo soy secretaria y ella está de parto ahora mismo”.

Oye me ha dejado callado. Pues nada señora cónsul, que usted lo para bien.

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