Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: mayo, 2013

Pienso que cada vez pienso menos

Pues sí. Pienso que cada vez pienso menos. Que de mucho pensar ya he llegado a poner el cuenta kilómetros del cerebro a cero y no hago más que darle vueltas sin llegar a ningún lado. Pensar menos, actuar más. Y es que según vas pensando y parando el mundo sigue andando sin ti. No hay que pensar demasiado.

Si te paras a analizar las ventajas e inconvenientes de cada acción al final se terminan las entradas y te quedas en la puerta sin poder pasar. Eso es así. Piensa menos, vive más. Y estoy pensando que no hay que pensar tanto. Mierda lo he vuelto a hacer, he pensado.

Pienso luego existo o existo y por eso pienso. Duda. Pues pienso que al pensar demasiado nos quedamos en modo off y no sabemos sacar la cabeza de nuestro caparazón. Un lío en fin.

 

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Llamada de Dios

¿Y si Dios me llama al móvil qué le digo? ¿Lo cojo? Claro no cogerlo es feo, porque sabe que no estoy tan ocupado como para no responderle, pero oye es que da corte. Y si se respondo ¿cómo saludará? Soy el Alfa y el Omega, Creador y Dador de vida, me parece algo prepotente… soy el padre de Chuchi, quizás demasiado informal. Oye todo son dudas menos mal que Él todo lo sabe.

Pero si me llama Dios no creo que le preguntara por temas como el hambre en el mundo, o las guerras, o cosas así… ¿acaso los padres son culpables de las burradas de sus hijos? Seamos justos hombre. Tampoco creo que le preguntara por el número del gordo de navidad, que Él lo sabe, pero no me lo va a decir. Sería como si un padre le da un regalo enorme a un hijo y a los demás no. No sería justo.

A mí me gustaría que Dios me contara historias, anécdotas. Me imagino como si me estuviera hablando un señor mayor bonachón. Con barba blanca, al estilo Papá Noel, pero sin tener que llevar los colores de la Coca cola. Y los señores mayores son capaces de contarte pequeñas verdades de la historia, que puede que sean intrascendentes, pero son divertidas de oír. Y Dios se las sabe todas.

También me gustaría saber cómo les va a algunas personas que pasaron por vida y les perdí el rastro. Personas que ni facebook me ha dado datos, imagínate, pero oye que no pregunto a cualquiera, pregunto a Dios. Pero sobretodo… me gustaría que me diera la fórmula para explicar a algunas mujeres el fuera de juego.

Pues eso Dios, que si te animas… ya sabes mi número.

Regalos de la vida

He oído en algún lado que la vida es eso que va sucediendo mientras hacemos planes y es verdad. Nos empeñamos en marcar un camino, en seguir una ruta y la vida nos sorprende con regates y fintas y nos lleva a sitios y vivencias que jamás nos habríamos imaginado. Seguro que todos hemos dicho eso de “si alguien me llega a decir que…” y aquí estamos.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Pero aparte de sorpresas a veces te da regalos. Te da la oportunidad de vivir y convivir de una forma que te ayuda a ser mejor. A mí la vida sin duda me ha dado un regalo. Ha puesto en mi camino a alguien muy especial, que me ayuda, que me hace sonreír, alguien que necesitaba. Mi alguien.

Y nuestra vida, porque ya es nuestra, no es un camino de rosas ni de cuentos de hadas. Es un construir, aportar, decidir, conversar. Con sus alegrías y decepciones. Pero es nuestra vida y yo de este carro no me quiero bajar.

El futuro se plantea como un gran interrogante con la única certeza de mi compañera de camino. Con piedras en el zapato y risas al caminar.

La vida me ha sonreído. No sé si lo merecía, pero sin duda lo ha hecho.

Un reto

Hoy os lanzo un reto, un desafío, una propuesta… como queráis llamarlo. Algunos me haréis caso y sé que muchos no, pero yo lo digo y luego ya veremos. Con todo este follón de la crisis nos pasamos el día quejándonos, oyendo quejas, lanzando suspiros al aire. Lo curioso es que veo poca gente que haga algo, que se mueva, que aporte.

Es mi reto. Haced algo. No importa qué o cómo o para quién. No importa si es a un conocido o es un brindis al sol. Algo. Aportad algo al mundo. Poned un granito de arena que haga que el mundo sea algo mejor. Venga. Algo. Sé que podéis, confío en vosotros.

Y quiero saberlo, quiero que me digáis qué y por qué. Con quién, para quién. Quiero crear un sentimiento de de satisfacción, de ánimo. Ya está bien de pesimismo y de estar de brazos cruzados y sé que podemos aportar muchas cosas.

Venga. Espero vuestros comentarios.

Mi llama

Pensando esta mañana en mis cosas, o más bien ocupando el cerebro con algo en lo que llegaba a la oficina, he pensado que comprarse una llama es una idea estupenda para tener mascota. Lo tengo claro. Una llama tiene muchísimas ventajas.

El mantenimiento sale tirado. tan sencillo como dejar que paste por el Retiro y te ahorras el dinero de pienso. La dejas por las noches en el parque y pasas a saludarla por las mañanas. Las llamas son muy suyas, hay que darles su espacio.

Además la llama puede servir como medio de transporte. Puedes tomar copas y montar en llama, ninguna normativa lo prohíbe. Además si le enseñas dónde vives la llama puede llevarte a casa aunque no sepas ya ni tu nombre.

Otra de las maravillas de las llamas es que escupen. Sí, maravillas. Que seguro que todos tenéis ganas de escupir a más de uno, pero claro queda feo. Pero si lo hace la llama aquí no ha pasado nada. Animalito.

Hasta tengo pensado el nombre. Se va a llamar Me. La llama Me. A ver si algunos pillan la indirecta que me tienen muy abandonado.

Pon una llama en tu vida.

El jarabil es un animal muy peligroso

El jarabil es un animal muy peligroso. Todo el mundo lo sabe. El jarabil es fiero e inteligente. Se esconde en su territorio para coger fuerzas y luego sale a escena para dar lo mejor de sí.

Puede que el jarabil pierda una batalla, pero nunca la guerra. Se levante, se lame las heridas y vuelve al ruedo por la puerta grande escuchando un gran olé al estilo mexicano. Bravo por el jarabil.

Y sé que el jarabil está triste, que ayer los malignos le miraron con ojo torcido y le valoraron peor. Cabrones. Pero el jarabil tiene a sus amiguitos del bosque a su lado. Para ayudarle, apoyarle, aconsejarle y animarle a que vuelva a dar la cara y a cerrar bocas. Y por cierto… si somos los amiguitos del bosque… me pido Caperucita.

Ánimo jarabil.

Pues no

Pues no, no creo que haya que esperar a mañana para que brille el sol, prefiero asomarme a la calle y ver que hace un buen día. No creo que quien bien te quiera deba hacerte llorar, prefiero reírme con mis amigos. El que te quiere de verdad es el que es capaz de hacerte reír cuando estás llorando. No creo que Dios ayude al que madrugue más, si fuera así los panaderos deberían ser los tíos con más suerte del mundo, y ojo que no es lo mismo madrugar que trasnochar.

No me convence eso de la globalización, los experimentos mejor con gaseosa. No soy fan de lanzar mensajes con o sin botella para el que los quiera leer (y sin embargo lo hago. No pienso que el viernes sea el mejor día de la semana.

Yo soy así. Y hoy estoy de no.

Y venía hoy por la calle pensando en el chollo que es eso de ser portero. Adecentas cuatro escaleras y toda la mañana en la calle poniendo a parir a tus inquilinos con los porteros colindantes. Para criticar no influye el género. Pero es que hoy estoy de no.

No me apetece tener que fregar escaleras, la mezcla entre escaleras, agua y jabón suele tener como resultado accidente y tampoco me apetece romperme nada (los días de baja con la incomodidad y el dolor creo que no me compensan). No me apetece tener que ponerme ese mono o chaquetilla azul. Por cierto ¿por qué todos los porteros llevan ese atuendo? ¿viene en su convenio? ¿es el uniforme reglamentario? ¿les da el poder de la super limpieza? descarto la última por motivos obvios. El que no entienda este comentario que levante el felpudo de su portal, no me hago responsable de lo que pueda encontrar.

No quiero tener que espiar a los vecinos buscando noticias jugosas, o más bien macabras, que comentar. Apenas me entero de la vida de mi familia como para tener que aprenderme la de otros. Y por encima de todo, bajo ninguna circunstancia, quiero estar a las órdenes de mi casera, que es la vicepresidenta de la comunidad. Si al final me va a dar pena mi portero, pero fijo que se me pasa cuando vuelva a verlo fumando de charleta mañana por la mañana.

Paréntesis

Hay veces que sin darte cuenta, o a pesar de darte cuenta, pasas meses o años sin ver a según quién. En muchos momentos no es que te importe mucho. Sueles salir por la tangente con eso de bueno mañana le llamo, y suele ser mentira.

El caso es que pasa el tiempo. Muchas veces no es problema. A ciertas edades simplemente te reencuentras, te saludas, ves lo mal o bien que han pasado los años y caña en mano te pones a contar la vida. O así es como a mí me gusta hacerlo.

Es diferente cuando los años que han pasado son los claves en el desarrollo de alguien, los años en que pasó de lazos a paquete de tabaco. No es lo mismo. Te pongas como te pongas no es lo mismo.

Pues es lo que me ha pasado hace poco. Años después la niña a la que ayudaba a montar a caballo y le daba palizas a los faldones, entra en mi vida sin avisarme convertida en mujer y con dejes de gamberra. Pues mira qué bien.

Y cambian las conversaciones, el tono, la voz. Y pierdes el deje estúpido que usamos para hablar con un niño al darte cuenta que igual con menos años tiene más tablas que tú, que puede ser, y no sería ni el primer ni el último caso. Que vivir más segundo no tiene que significar haber vivido más momentos.

Lo dicho, misma persona, pero una forma muy diferente de relacionarse, de hablarse, de pensarse y de reírse. Antes invitarla a una caña era motivo de cárcel, ahora me da que toma ella más que yo. Cómo cambian las cosas y cómo pasa el tiempo.

Pues mira qué bien.