Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: junio, 2013

Envidia y odio

Justo en esta época es en la que los sentimientos de envidia y odio se disparan. Vamos todos con el gruñido pegado a la boca y la mala leche por bandera. Y es muy curioso porque pasamos el invierno deseando que empiece ya el “calorcito” y después no paramos de quejarnos del “puto calor”.

El calor influye, cierto, pero a mí lo que más me incomoda y genera más animadversión son las diferencias entre los horarios laborales que experimentamos los trabajadores de diversas empresas. Vamos, que me toca los cojones que haya gente que tenga ya jornada intensiva y yo no. Hala ya lo he dicho.

Que son malos, muy malos, que se regodean y me lo echan en cara. Las fotos de piscinas, playas, paisajes, soles, cañitas… se van a disparar desde ya, lo sé. Mi envidia irá creciendo dentro de las paredes pistacho. Lo aviso, muerdo.

Qué decir de aquellos que se van de vacaciones en julio. Facebook debería tener un filtro para vacaciones. No se puede jugar así con los sentimientos de las personas. Es cruel, muy cruel. Pobres de nosotros, o más bien pobre de mí, porque creo que soy el único que hasta agosto no ve las tardes libres… julio en la oficina, qué delicia.

Quiero una caña por cada foto ociosa que colguéis, un pincho por cada estado que hable de diversión… fijo que voy a terminar borracho y pesando 200 kilos, que sois así de malvados.

Los míos, los mejores

Que no son mis mejores días es evidente. La vida es así, te pone la zancadilla cuando menos te lo esperas. Pero no quiero negativizar, no quiero dar importancia a lo que no pudo ser, ni a lo que se ha quedado en el camino. No. Vamos a dar una vuelta a esto. Vamos a pensar en sí, en positivo. Me cuesta, pero es un ejercicio sano.

Cada momento duro, cada cuesta arriba, cada vez que la sonrisa se me esconde suena una alarma y mis amigos vienen corriendo. Nunca fallan, nunca. Son los mejores, un ejército sin general que se mueve como uno sólo. Llegan, hacen su trabajo y dan giro a mi realidad. A veces con cariño, a veces con una patada en el culo, depende de lo que merezca.

No puedo dejar de dar las gracias a mis amigos de lejos, a Valeria, a Tina a Álex… sobretodo a Álex que se ha volcado conmigo como si le fuera la vida en ello. Y es algo que emociona la verdad. A Kike, que es un buenazo y demás cosas. A Carlos por no dejarme estar solo por lo civil o lo criminal. A Key por una llamada que sin hablar me hizo sentirme especial. A Paula por su secreto. A TK por regañarme. A Idoia por ser una borde, pero mi borde preferida. A Beita, Javi Marcos, Marina, Julita por ser como sois y que no se os ocurra cambiar. A mi hermano ex zoomzoonero, sobran palabras para decir lo que te quiero.

A todos y cada uno de los que habéis dedicado al menos un segundo por mí. Gracias. Los míos son los mejores.

Chefs, catas y catetos

La nueva moda es la cocina. Sin duda. Después de convertir las copas en ensaladas de frutas nos hemos propuesto crear los platos más complejos. Pero tiene trampa. Recuerdo hace tiempo una entrevista a uno de estos chefs (ahora mola llamarlos chefs, pero vamos que de toda la vida han sido cocineros) que comentaba que a él, lo que de verdad le gusta son unos huevos fritos con patatas. Pues qué cabrón. Osea que a mí, si voy a comer a tu casa me das un puturrú con salsa de pitiminí mojado con chuminás… y me cobras 30 euros el plato, y tú te quedas tan feliz con dos huevos con patatas que no llegan a dos euros. Muy mal me parece.

En España somos expertos en todo. No tenemos ni idea, pero somos expertos. Ya lo dije en su día, hemos sido expertos en cada programa de la tele que vemos. Expertos en bailes de salón (mira quién baila), expertos en canto (OT, el número uno, la voz…), expertos en variedades (tú sí que vales)… hasta expertos en saltos de trampolín (splash). Expertos a fin de cuentas. Pues ahora todos somos expertos en cocina, vamos que ayer viendo Masterchef pensé ¿quién no ha hecho en su vida una falsa manzana de caramelo soplado rellena de espuma de compota de manzana? Y lo que es peor ¿cómo son tan torpes los concursantes de no hacer la manzana bien a la primera? Mi “expertismo” hace que me indigne a la par que me frustre. Por dios.

Y os vais a reír, pero los que me conocen saben que soy muy de antojos con la comida. De repente me apetece algo y lo quiero. Pues el otro día tuve antojo de huevos fritos con patatas… y no supe dónde ir. Al final a casa, claro y me los hice con estas manitas (con mis manitas), pero vayas al sitio que vayas en las cartas en general lo que tienes es huevos rotos, y digo yo ¿es que ningún cocinero (uy perdón chef) de España sabe hacer un huevo sin que se le rompa? Quiero el derecho a romper yo el huevo. Ya está bien de rompernos los huevos (nunca mejor dicho). La yema es mía y la rompo cuando quiero (y que nadie piense en gatos ahora, y en el de Srodinger tampoco).

Paso de catas, quiero ser cateto. Quiero pan de pueblo, huevos de corral y patatas de la huerta… que con eso me hago un bocata de tortilla que se te quitan todos los males. Con cebolla, por supuesto.

La montaña rusa de la vida

Llevo una temporada que mi vida no hace más que dar quiebros y vueltas. Sin avisar, sin dejar que me sujete. Así, de repente, pega un quiebro y me manda hacia otro camino. Algunos de estos quiebros son buenos, pero otros no tanto.

Y de tanto dar vueltas empiezo a estar un poco mareado. Ayer mi vida pegó un frenazo para que alguien se bajara de ella. Duele. No busco culpables, no los hay. Hablo de víctimas, ambos. Mi vida hoy es un poco peor.

Tengo Chile en el horizonte cercano, poco a poco se aproxima. Asusta. Para qué nos vamos a engañar, asusta. Está muy lejos, el reto es grande, todo lo que conozco a desmano… es verdad que tengo que ir, no hay otra opción, pero asusta. No es lo mismo ir dos semanitas que empezar ahí un proyecto de larga duración. Igual dentro de un año leo esto y me río de mí mismo. Ojalá. Pero ahora mismo estoy asustado.

Cuando empiezo a asentarme, cuando comienzo a echar raíces, cuando empiezo a tener mis sitios y mi gente… toca empezar de cero. Y ya van tres veces. Me canso. El día seis de noviembre será un día triste mirando la pantalla del facebook.

 

Dinosaurios

De pequeño me gustaban mucho los dinosaurios. Bueno en el fondo creo que a todos los niños pequeños nos gustaban los dinosaurios. Unos bichos grandes y que se parecían más a dragones que a animales, y está claro que los dragones molan. Vale, los dinosaurios no escupían fuego, pero algunos volaban, el pterodáctilo, que digo yo ¿sólo había un dinosaurio que volara? qué fraude… qué poca variedad… es como si una mujer entrara en una tienda de ropa y sólo viera un modelo de zapatos. Fijo que se iba indiganada. Pues lo mismo.

El caso es que ahora que soy mayor me siguen gustando los dinosaurios, pero otros. Y es que pones la palabra saurio detrás de cualquier cosa y ya tienes dinosaurio nuevo. Veamos algunas razas.

El marianosaurio rex, no confundir con el marranosaurio aunque confieso que es complicado. Temible especimen que arrasa por donde va. Sin duda hervíboro por su facilidad par comer brotes verdes. Especie supeditada a los movimientos de otras como por ejemplo el merkelsaurio o el bruselassaurio.

Rubalcabasaurio: especie en peligro de extinción y de muy complicada observación. Suele esconderse en cementerios como los elefantes para dejar que pasen sus días.

Que dinosaurios hay muchos, que los tenemos por la calle a diario, que tú no mami (hablando de dinosaurios viene a cuento), pero sin duda hay una raza que ni siquiera necesita añadir saurio. Lo es, lo sabemos, nos damos cuenta. Falete.

¡Hala Unión! gritaba Salamanca

Pues sí, se acabó, después de 90 años la Unión Deportiva Salamanca se pierde y queda en el recuerdo de los aficionados al fútbol y los que alguna vez fuimos socios. Y lo fui, ya hace años, en la época grande del Salamanca en primera división con grandes jugadores como Giovanella, Taira, Pauleta (cómo le gustaba Pauleta a mi hermana Reyes), César Brito… yo vi a Míchel Salgado corriendo por la banda derecha del Helmántico melena rubia al viento. Yo vi a los Reyes Magos hacernos un regalo a los charros remontando un 3-0 en casa al Barça un cinco de enero para acabar ganando 4-3.

Hemos visto muchas cosas, pero ya no más. Se baja el telón, se vende el estadio. Quizá no lo sepáis, pero mi abuelo fue uno de los primeros arquitectos de este estadio, entended que le tenga un cariño especial.

No voy a ser falso. No voy a presumir de aficionado impenitente, me hice socio porque estábamos en primera y aún así tampoco iba a todos los partidos. Pero me da pena que Salamanca pierda una pieza más de su identidad. Perdemos la Caja, desaparece el Adelanto y ahora la UDS. Y es verdad que yo siendo un pro Gaceta por convicción y conveniencia siempre he visto a El Adelanto como el malo, pero ya lo decía Vodafone en su anuncio con Hamilton, cuanto mejor es el malo, mejor es la película (bu).

Si hay alguien por el que realmente siento que ya no exista el Salamanca es por Miguel Ángel Galán… por ambos, padre e hijo. Por sus años de frío y lluvia en divisiones poco glamurosas, por su capacidad de apreciar un regate o detalle técnico cada tres partidos, por sus ganas de fútbol blanqui negro. Lo siento.

Eso sí, desde aquí lanzo un guanto, un reto a mi amigo Key. Creo que este hecho merece que te pongas de nuevo el modo escribir on, que nos expliques qué y por qué ha pasado para que los “charritos” nos hayamos quedado desunidos. Espero el post en tu blog. Y rapidito eh.

¿Seguro?

El tiempo pasa. Nos guste o no los segundos se escapan entre suspiros y risas. Pequeños granos en el reloj de arena de nuestra vida que, por más que nos empeñemos, no vamos a ser capaces de girar. Pasamos por la vida casi de puntillas sin sentar cátedra ni marcar el ritmo de lo que creemos que es lo correcto. No nos atrevemos. Nos dejamos llevar por la rutina, por el qué dirán, por la monotonía de día tras otro con vistas a una vejez prematura y canas en el pelo, o lo que nos queda de él.

No somos, sólo estamos. Nos amoldamos a cada giro de la vida por la que viajamos con demasiados cinturones de seguridad. Tememos tanto el accidente que no sabemos, o no podemos, disfrutar de la carretera. Encerrados en la montaña rusa de la vida miramos sólo la meta sin pensar que todo, al final todo, es circular. Vueltas y vueltas de puro mareo.

Pensamos que pensamos lo que sabemos que sabemos. Jugamos a vivir y vivimos jugando. Respiramos por inercia y andamos en círculos buscandonos a nosotros mismo con poca esperanza de llegar a sitio alguno. El caso es pasar el tiempo. Pasar los segundos, los minutos, las horas. Pasar desapercibido.

Gritamos sin voz ahogados en penas ajenas y miramos por encima del hombro a todos los que nos rodean. Ridículo, patético, pero real. Es así. Suspiramos por la vida que esperamos tener mientras vemos cómo el tiempo se escapa.

Pero seguimos viviendo.

ojo deformado

Yo creo que a todos los ha pasado. Cuando tu padre se compra un coche, empiezas a ver ese mismo coche por todos lados. Mi padre se compró un Audi, que era una marca que yo no conocía, y desde ese momento ya los veía hasta en la sopa.

Pues con Chile me está pasando lo mismo. Desde el momento es que este país se ha cruzado en mi vida se me aparece por todos lados. Todo el mundo tiene un primo en Alicante y un amigo que vive en Chile. En serio. Si junto todos los conocidos de amigos que viven en Chile me da para montar una liguilla de fútbol. Igual es la forma para empezar a hacer algo de deporte… no sé.

Pero lo que me tiene loco de verdad es el tiempo. Frío, calor, frío, calor… así no hay manera. Me sé de una que iba a sacar hoy la ropa de verano y ahora resulta que vuelven a bajar las temperaturas… llevo tiempo diciéndolo y nadie me hace caso, para mí que los fabricantes de kleenex están detrás de todo esto y disfrutan orgullosos de vernos moquear por doquier. Fijo, no tengo ninguna duda al respecto.

Pero mi gran duda es… ¿se nos pasará la gilipollez de la cocina sofisticada igual que pasamos de los gin tonics que eran macedonias de frutas? Ya veremos amigos, ya veremos.

Caracoles, caraconos y otras especies

Es salir un poco el sol y nos lanzamos a la calle. La ocupación de las terrazas de Madrid noche es inversamente proporcional a la crisis en la que se supone que estamos viviendo. Vamos no me lo explico. Si algún extranjero se pasea por las calles de Madrid, y hablo de Madrid porque es lo que vi ayer, pero fijo que en muchas otras ciudades la cosa era parecida, seguro que piensa que los periódicos y medios le están mintiendo. En España no hay crisis, lo que hay es unas ganas de cachondeo que no son normales.

Por otro lado creo que Amancio Ortega debería revisar la calidad de sus telas. Y es curioso porque no encogen con el agua, sino con el sol. Es salir el sol y las carnes al aire se multiplican. Las telas se retuercen, se esconde. Y yo a la gente la veo igual de alta, así que si hay más carne es que hay menos tela. Digo yo vamos.

Como los caracoles. Salimos al sol a mostrar las blancas carnes invernales con rayitos de calor. Y claro, con tanto calor, tanta carne, tanto terraceo… pues salen los cuernos. Vamos más bien se ponen los cuernos. Caracol col col, saca los cuernos al sol, que tu padre y tu madre ya los sacó. Vamos que eres hijo de una familia viciosa, desestructurada y cateta, que se dice sacaron. Vaya panorama.

Y tenemos los caraconos… las caras que se nos quedan a muchos cuando vemos estas carnes lozanas exhibirse ante nosotros. Se van a resfriar. Debo decir a mis amigos caraconos que las gafas de sol no tapan el giro de cuello. No te hacen el hombre invisible. El riesgo de bofetón existe, allá tú si te la quieres jugar.

La primavera la sangre altera… y el verano nos pone marranos. Así son las cosas y así os las hemos contado.

Chile

Pues sí señores… se abre una nueva etapa. Desde el uno de septiembre cambia radicalmente mi emplazamiento y pongo rumbo allende los mares a Chile. No me lo esperaba, no lo había buscado, pero así ha sucedido. Y es que insisto en que la vida es aquello que te sucede mientras haces planes. Es así.

Es cierto que la oportunidad me llama, es un reto, un paso adelante y un rasero en el que medir hasta dónde soy capaz de dar. Acepto el desafío, pero no voy a negar que tengo ciertos nervios en el estómago. Los nervios son buenos si consiguen ponerte atento, alerta. Espero que sea el caso.

Es un hasta luego. Al más puro estilo Terminator yo sé que volveré. Volveré por lo que dejo aquí. Todo lo que voy a echar de menos y todos los que voy a echar de menos. Es verdad que Chile está muy lejos, pero espero poder seguir al día de vuestras vidas que para eso se creó Internet. Bueno, es verdad que Internet se creó como una red militar, pero mi explicación me gusta más así que me quedo con ella.

Me voy en septiembre. Hasta entonces quiero disfrutaros, veros, escucharos, oiros… y después un embarazo y al terminar (puede) que el niño tonto vuelva entre vosotros.

Y es que me marco un regate al general invierno y me voy de verano en verano. 9 meses no son nada.