Caracoles, caraconos y otras especies

por Fer Población

Es salir un poco el sol y nos lanzamos a la calle. La ocupación de las terrazas de Madrid noche es inversamente proporcional a la crisis en la que se supone que estamos viviendo. Vamos no me lo explico. Si algún extranjero se pasea por las calles de Madrid, y hablo de Madrid porque es lo que vi ayer, pero fijo que en muchas otras ciudades la cosa era parecida, seguro que piensa que los periódicos y medios le están mintiendo. En España no hay crisis, lo que hay es unas ganas de cachondeo que no son normales.

Por otro lado creo que Amancio Ortega debería revisar la calidad de sus telas. Y es curioso porque no encogen con el agua, sino con el sol. Es salir el sol y las carnes al aire se multiplican. Las telas se retuercen, se esconde. Y yo a la gente la veo igual de alta, así que si hay más carne es que hay menos tela. Digo yo vamos.

Como los caracoles. Salimos al sol a mostrar las blancas carnes invernales con rayitos de calor. Y claro, con tanto calor, tanta carne, tanto terraceo… pues salen los cuernos. Vamos más bien se ponen los cuernos. Caracol col col, saca los cuernos al sol, que tu padre y tu madre ya los sacó. Vamos que eres hijo de una familia viciosa, desestructurada y cateta, que se dice sacaron. Vaya panorama.

Y tenemos los caraconos… las caras que se nos quedan a muchos cuando vemos estas carnes lozanas exhibirse ante nosotros. Se van a resfriar. Debo decir a mis amigos caraconos que las gafas de sol no tapan el giro de cuello. No te hacen el hombre invisible. El riesgo de bofetón existe, allá tú si te la quieres jugar.

La primavera la sangre altera… y el verano nos pone marranos. Así son las cosas y así os las hemos contado.

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