¿Seguro?

por Fer Población

El tiempo pasa. Nos guste o no los segundos se escapan entre suspiros y risas. Pequeños granos en el reloj de arena de nuestra vida que, por más que nos empeñemos, no vamos a ser capaces de girar. Pasamos por la vida casi de puntillas sin sentar cátedra ni marcar el ritmo de lo que creemos que es lo correcto. No nos atrevemos. Nos dejamos llevar por la rutina, por el qué dirán, por la monotonía de día tras otro con vistas a una vejez prematura y canas en el pelo, o lo que nos queda de él.

No somos, sólo estamos. Nos amoldamos a cada giro de la vida por la que viajamos con demasiados cinturones de seguridad. Tememos tanto el accidente que no sabemos, o no podemos, disfrutar de la carretera. Encerrados en la montaña rusa de la vida miramos sólo la meta sin pensar que todo, al final todo, es circular. Vueltas y vueltas de puro mareo.

Pensamos que pensamos lo que sabemos que sabemos. Jugamos a vivir y vivimos jugando. Respiramos por inercia y andamos en círculos buscandonos a nosotros mismo con poca esperanza de llegar a sitio alguno. El caso es pasar el tiempo. Pasar los segundos, los minutos, las horas. Pasar desapercibido.

Gritamos sin voz ahogados en penas ajenas y miramos por encima del hombro a todos los que nos rodean. Ridículo, patético, pero real. Es así. Suspiramos por la vida que esperamos tener mientras vemos cómo el tiempo se escapa.

Pero seguimos viviendo.

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