Chefs, catas y catetos

por Fer Población

La nueva moda es la cocina. Sin duda. Después de convertir las copas en ensaladas de frutas nos hemos propuesto crear los platos más complejos. Pero tiene trampa. Recuerdo hace tiempo una entrevista a uno de estos chefs (ahora mola llamarlos chefs, pero vamos que de toda la vida han sido cocineros) que comentaba que a él, lo que de verdad le gusta son unos huevos fritos con patatas. Pues qué cabrón. Osea que a mí, si voy a comer a tu casa me das un puturrú con salsa de pitiminí mojado con chuminás… y me cobras 30 euros el plato, y tú te quedas tan feliz con dos huevos con patatas que no llegan a dos euros. Muy mal me parece.

En España somos expertos en todo. No tenemos ni idea, pero somos expertos. Ya lo dije en su día, hemos sido expertos en cada programa de la tele que vemos. Expertos en bailes de salón (mira quién baila), expertos en canto (OT, el número uno, la voz…), expertos en variedades (tú sí que vales)… hasta expertos en saltos de trampolín (splash). Expertos a fin de cuentas. Pues ahora todos somos expertos en cocina, vamos que ayer viendo Masterchef pensé ¿quién no ha hecho en su vida una falsa manzana de caramelo soplado rellena de espuma de compota de manzana? Y lo que es peor ¿cómo son tan torpes los concursantes de no hacer la manzana bien a la primera? Mi “expertismo” hace que me indigne a la par que me frustre. Por dios.

Y os vais a reír, pero los que me conocen saben que soy muy de antojos con la comida. De repente me apetece algo y lo quiero. Pues el otro día tuve antojo de huevos fritos con patatas… y no supe dónde ir. Al final a casa, claro y me los hice con estas manitas (con mis manitas), pero vayas al sitio que vayas en las cartas en general lo que tienes es huevos rotos, y digo yo ¿es que ningún cocinero (uy perdón chef) de España sabe hacer un huevo sin que se le rompa? Quiero el derecho a romper yo el huevo. Ya está bien de rompernos los huevos (nunca mejor dicho). La yema es mía y la rompo cuando quiero (y que nadie piense en gatos ahora, y en el de Srodinger tampoco).

Paso de catas, quiero ser cateto. Quiero pan de pueblo, huevos de corral y patatas de la huerta… que con eso me hago un bocata de tortilla que se te quitan todos los males. Con cebolla, por supuesto.

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