Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: junio, 2013

El mundo y sus mocos

El mundo no es tan grande. De verdad que no. Al final somos cuatro gatos aquí cerquita por mucho que nos queramos dar importancia. Y es que creo que hace tiempo os comenté, y si no es así lo hago ahora, que yo conocía a una japonesa en Sudáfrica con la que me reencontré en Nueva Zelanda. Toma ya.

Pero es que esto, lejos de ser un caso aislado, se va repitiendo en mi vida. Podemos añadir dos casos más. Ayer estuve cenando con un amigo catalán que conocí en Ciudad del Cabo y es probable que en breve me reencuentre con un amigo chileno que conocí en Nueva Zelanda.

Somos todos mocos del mismo pañuelo. Y es que con la tecnología y las modernidades hemos cambiado mucho en nuestra forma de comunicarnos y relacionarnos. Ya sé que ya he hablado de esto, pero es algo que en estos momentos me viene muy al pelo (sin bromitas eh).

Whatsapp, skype, fb, emails… las distancias no son tan grandes. Es un pañuelo, no una sábana. Centrémonos en eso.

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La calma antes de la tempestad

Todos, o quizá muchos, ansiamos la rutina. La buscamos, la necesitamos, la vivimos como una parte esencial de nosotros. Somo el agua en un barreño. Reposada y esperando lo que pueda pasar. Y hay veces que una piedra nos hace saltar. Hace que nos agitemos, que nos movamos y nos excitemos. Pero luego volvemos poco a poco a la calma. Es nuestro estado natural.

Y yo veo venir la piedra. Oigo el silbidito que produce al insinuarse por el aire. Casi la veo. No puedo decir que la huela, eso ya sería exagerar. Pero está claro que la piedra viene y va a poner patas arriba toda la calma que había conseguido hasta ahora.

Las piedras no son buenas ni malas. No eliges el momento para que te caiga una piedra, ni sabes si te va a volver a caer otra. Está ahí, a la espera de lo que pueda pasar. En calma, pero esperando.

Me encanta la expresión de “la vida es lo que te sucede mientras haces planes”. Es verdad. Y ahora parece que mi vida pega un volantazo por una china en el camino. Espero no estrellarme.

niños pequeños y caprichosos

Lo somos. Caprichosos y algo mal criados. Los somos. Todos tenemos ese pequeño detalle que nos lleva por el mal camino. Que nos hace disfrutar de algo aunque sepamos que no es correcto. Que nos hace pecar. Un poquito sólo. Sólo esta vez. Pero es que lo mejor de la tentación es caer en ella.

Lo que más nos mal cría es sin duda la comida. Estoy seguro que mucha gente se pone a régimen porque disfruta tremendamente saltándoselo. Es lo más divertido. Y en ese sentido reconozco que soy de lo más caprichosos. No soy de comer mucho, pero sí de comer por impulso.

Y mis antojos van desde lo más básico a lo más complicado. Puedo querer unos nachos, un gazpacho, una tortilla o una paella y no me importa tomar cocido en agosto o helado en diciembre. Los antojos son así.

Pero hay antojos más raros. Ayer por ejemplo me apetecía que lloviera. Me apetecía oír las gotitas haciendo carreras por el cristal de mi ventana. Oler la humedad del aire. Ver la manta de mil piezas redonditas que cubren y limpian Madrid. Me apetecía que lloviera, pero no llovió. No todos los caprichos se consiguen. Me enfado y no respiro.

Es más, precisamente los antojos más fuertes son aquellos que sabes que no vas a conseguir. Así de tontos somos. Mi antojo de este finde era irme de tapas a un restaurante que había en Salamanaca que se llamaba Tablanca. La parte clave es el había. Imposible ya. Pues me apetece más ir.

Realmente yo pensé que sí que iba a funcionar ese restaurante. El que lo cerraran me dio cierta sensación de que en el fondo no conozco a los salmantinos. Aunque después de tres años en Madrid tampoco conozco a los madrileños.

Soy el gran desconocedor o el gran desconocido. O ambas. O ninguna. Vaya usted a saber. Yo no sé.

Cristales tintados

Es una cosa curiosa, que no entiendo, vamos una de tantas cosas que no entiendo. No sé por qué, pero en cuanto alguien va solo en un coche, automaticamente cree que es invisible. En serio. Estás en un semáforo esperando para pasar y a menos de metro de ti tienes al conductor de tu lado en plena investigación nasal. Hay arqueólogos que ponen menos empeño en sus búsquedas y ya de remate el amigo conductor pasa a catador de su trofeo. A menos de medio metro de ti. Y se supone que no lo ves. Claro, todo el mundo sabe que todos, todos, todos los coches tienen los cristales tintados.

He oído el rumor que el propio Indiana Jones se ha presentado voluntario para estos trabajos, conocedor de su riesgo y de la pericia necesaria. Aunque no nos engañemos, yo con Indie estoy algo enfadado. Eso de que ahora le haya dado por irse de ovnis me parece feo. ¿Acaso Mulder se ha puesto a buscar ruinas? No. Zapatero a tus mongóticas (aunque esta es otra historia). Es como si ahora le da a Calleja por perseguir fantasmas ¿qué cara pondría Iker Jiménez? Venga ya, seamos serios.

Me estoy imaginando a Iker colgado de una pared pidiendo por favor que la nave del misterio venga rescatarle. En fin cosas mías.

Otra de las aficiones de los conductores es la muy española rascada de huevos. Semáforo en rojo tocada de huevos (esto puede ser literal o figurado). Tras días de investigación he observado que el orden es aleatorio. No importa si es prospección- rascada, rascada-prospección, rascada-rascada-prospección… las posibilidades son enormes.

Los coches no son bunkers, hay gente fuera que os ve, lo que tenéis dentro del cuerpo dejadlo dentro o al menos… que no lo veamos los demás. Gracias.

No soy

No soy alto, no soy guapo, no soy un modelo a seguir, ni un ejemplo para nadie. No soy tu as en la manga ni tu apuesta segura. No soy tuerto en país de ciegos, ni maestro de ninguna materia. No soy paciente, no soy seguro, no soy buena compañía.

No soy un referente, no soy alguien a quien se recuerde ni alguien a quien se quiera olvidar. No soy una luz en el camino, ni una sombra para nadie. No soy directo, ni sencillo, ni tengo la clave que resuelva ningún misterio.

No soy el punto y aparte, no marco diferencias ni pienso en el qué dirán. No soy fácil, no soy rubio. No lo soy. Sólo yo soy yo.

Grandes y malas ideas

El cerebro humano es digno de estudio, y sé que hay mucha gente dedicada a ello, pero desde aquí lanzo una idea, un enigma para que alguien más listo, más capaz, con más neuronas… trate el tema con la profundidad que merece. Mi duda es ¿por qué con dos copas algunas ideas peregrinas nos parecen grandes decisiones? Oye es que no lo entiendo, es ir tocadito y se te ocurren unas cosas como para echarse a temblar.

Y por una vez no voy a dar detalles, que quiero conservar la poca dignidad que me queda, pero creo que todos tenéis en mente aquella vez que se os fue de las manos e hicisteis aquella cosa. Así, en general. Y luego te quedas con ganas de ir pidiendo perdón al mundo, pero el mundo no acaba de perdonarte. Mundo malo.

Teniendo en cuenta que ya existen los alcoholímetros creo que sería importante incorporarlos a una serie de elementos y que no nos dejara usarlos en caso de peligro. Coches y motos por supuesto. Pero no olvidemos los móviles, los ordenadores, las tarjetas de crédito…

Al alcohol, casusa y solución de nuestros problemas, como las mujeres. ¿Alguien se viene de cañas?