Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

Mes: julio, 2013

Fecha de caducidad

La mayoría de las cosas en esta vida tienen fecha de caducidad. Y eso no es bueno ni malo, simplemente es verdad. Y suele pasar que pasada esta fecha las cosas ya no son lo mismo. Comerse en yogur pasada esta fecha suele ser mala idea. De verdad, os lo digo en serio. Y es que lo que somos, lo que hacemos, lo que decimos y hasta lo que pensamos, tiene sentido en un determinado tiempo y en unas determinadas circunstancias. Todos hemos oído, y a algunos hasta nos han dicho, eso de ya no tienes edad para eso, o al revés, aún no tienes edad para eso. Como os digo todo tiene fecha de caducidad.

Hacer promesas eternas son brindis al sol. Yo no puedo prometer qué haré mañana, no siempre depende de mí. No sé si todo seguirá igual, si habrá cambios. Puedo hablarte de hoy, de aquí, de ahora. Poco más. No sé si es mucho, no sé si te vale, pero es sincero, directo y realista.

Hay cosas que empiezan y terminan sin avisar, sin hacer ruido, sin que nos demos cuenta. Así es la vida. Hoy estás aquí, mañana allí, hoy eres así, mañana no. Y puede que incluso te mires en el espejo del tiempo y a duras penas consigas reconocerte en tu reflejo. Puede pasar.

En la vida relativista y diaria que tenemos nos creamos falsos absolutos para tener cierta sensación de estabilidad. En ello va nuestro error. Si caen nos derrumbamos. Somos así.

 

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Dudas en general

Hoy estoy sumido en un mar de dudas. Seguramente el hecho de que el jet lag que tengo colgado en la espalda no me haya dejado dormir ayuda en este sentido. El caso es que tengo mil preguntas sin respuesta y pocas certezas de conseguir resolverlas.

Para empezar lo primero que me planteo es si me habéis echado de menos. Si mis locuras cotidianas os han faltado en estos días que he estado allende los mares. Si os he vuelto algo adictos y os ha faltado la droga que os envío letra a letra. Lo dudo.

Por otro lado, ahora que estoy mirando el espacio en blanco en el que escribo, dudo de si hablar de lo que me apetece o de lo que creo que toca un día como hoy. Es sencillo, como sabéis estoy recién aterrizado de Chile. De conocer, investigar, experimentar, tocar, sentir, oler… el que va a ser mi próximo hogar. Y hay cosas que contar. Hay matices, curiosidades y anécdotas de esas que articulan mi vida y alimentan mi blog. Pero por otro lado no puedo dejar de pensar en lo que ha sucedido en Santiago. Curioso, mi duda está entre Santiago (de Chile) y Santiago (de Compostela). Todos los que tenemos algo parecido a un corazón nos hemos estremecido a golpe de cifras e imágenes. A eso se le llama ser humano.

Además no tengo nada claro qué hacer hoy. El hecho de ser viernes choca de frente con mi mal cuerpo jet lagiano. Lo dicho, todo son dudas son perspectiva de solución. Y tengo más. A miles, las colecciono, las administro, las reparto y las regalo.

Dudo que os haya gustado este post. Quizá el próximo sí.

Gente y sus escondites

Ya ha empezado el exilio. La gente, que en Madrid salía hasta de debajo de las piedras, es empezar el calor y esconderse. Bueno, algunos se esconden, otros se van, y es que con esto de que empiezan las vacaciones de verano Madrid se hace una ciudad algo menos agobiante, algo menos transitada, algo menos estrsante. Lástima que el calor mande todo lo anterior a paseo.

Pero sí es cierto que se nota que hay menos gente. Se ve incluso a la hora de aparcar, y debe ser muy evidente para que me fije yo que no tengo carnet de conducir. Y se nota en los bares, en los restaurantes… supongo que en los museos debe pasar un poco al revés, que ahora que aumenta el turismo deben estar más llenos, aunque realmente no lo sé.

Tras la primera oleada de escapados, los que nos vamos un mes más tarde nos quedamos en julio guardando la ciudad, como si fueran a volver los franceses y hay que vigilar las murallas. Qué ingenuos somos, si los que de verdad nos están conquistando son los alemanes (Merkel a la cabeza) y no le has hecho falta poner ni un pié cerca de la Cibeles.

Por cierto, hablando de la Cibeles me viene a la memoria en fútbol. Otro de los problemas del verano. Los que somos adictos a ver a 22 tíos dando patas a un balón, en verano lo pasamos realmente mal. Tiramos de la metadona de los amistosos para tratar de llegar a septiembre, o más bien finales de agosto, para conseguir un buen chute de balompié.

Y este verano para mí va a ser especial, diferente, con la mente puesta lejos mil cosas que organizar y dudas y nervios por doquier. De verano en verano y a ver si algo gano.

El calor del amor en un bar

Soy un gran defensor de los bares, creo que no hay duda de eso. Son mi territorio, mi espacio vital, mis dominios, mi tesoro… vamos que ahí es donde yo me muevo con más soltura. Si Jerry McGuire era el rey de la sala de espera (enséñame la pasta), yo soy el rey codo en barra. Vamos que nadie puede dudar de lo que me gusta ir a tomar algo.

Es verdad que los bares están notando la crisis, la gente sale menos, gasta menos, se deja ver menos. Y teniendo claro que soy fan de los bares debo decir que me ponen de mal humor los anuncios pro bares que están haciendo ahora tanto coca cola como mahou. No nos engañemos, en el fondo lo único que buscan es vender más, que no nos cuenten ahora tonterías de nuestra forma de ser, del carácter español… todo con muchas vueltas para al final decir ve y paga que así me forro yo.

Me da rabia que me digan lo que tengo que hacer. Cierto que no voy a dejar de ir a los bares, pero lo hago con menos ganas, que conste. Y es que ya los de coca cola se pasan de cínicos… ahora están con la campaña contra la obesidad… pero si la coca cola engorda!! Vamos que lo primero que hay que hacer para adelgazar es dejar de tomarla. Pero claro su opción les sale más rentable… jartate a coca colas y mientras haces footing, abdominales, flexiones… si es que nos la meten doblada.

Me viene a la memoria ahora un anuncio de las “marcas de toda la vida” que venía a decir algo así como… no seas cabrón y compres productos más baratos que llevo viviendo de ti años y ahora no quiero tener menos beneficios. Mucho mejor dicho y de forma más elegante claro, pero al final el mensaje es ese.

Hacen con nosotros lo que les da la gana. Nos venden la moto y las compramos a pares y al final acabaré tomando una caña de mahou en un bar pensando en que se me ha terminado el detergente de toda la vida. Pero al menos he protestado un ratito.

Cuarto y mitad de “glamur”

Yo creo que cada vez estamos peor. De verdad. Cómo está la gente que dice mi amigo Ramón. En época de chonismo los hay que apuestan por el glamur. Son razas diferentes que se miran, pero no se mezclan. Y lo curioso, o al menos así lo pienso yo, es que al final es algo cíclico, vamos que cuanto más intentan vender glamur, demostrar glamur, respirar glamur, más chonis se vuelven.

Al final la clave es la sencillez, la naturalidad. Una mujer pintada como una puerta no es atractiva. Ese momento en el que das dos besos y notas cómo te quedas pegado… esos ojos víctimas de malos tratos, y no hablo de violencia de género, hablo de violencia de rimmel. Elegante, pero informal. Chandal y tacones. Bueno tampoco tanto. Pero al final las que de verdad tienen clase (que la propia palabra glamur ya me suena hortera) van estupendas con dos cositas. La que vale, vale. Extensivo a hombres, pero ellas lucen más. En esto no creo que me discuta nadie.

Y muchas veces ese aire casual, espontáneo, desenfadado es mucho más complicado de conseguir y lleva más trabajo, que en el caso femenino se traduce en horas en el espejo y desfile de modelos con varios pases hasta llegar al objetivo. Pero lo bordan. Dos trapitos, un collar del chino y se plantan en una boda rivalizando con la novia. Eso tiene mérito.

Pasa lo mismo con las casas, los restaurantes, la vida. Lo hortera es caro, y hortera, pero caro. Lladró como ejemplo perfecto. Y ves cada cosa que te pone los pelos de punta… y pagado a plazos claro, que sino no hay quien lo asuma.

Menos mal que me rodea gente con clase, a ver si se me pega algo.

Cuestión de salud

Si vas andando por Madrid, cosa que a ciertas horas del día es más una hazaña que una anécdota, verás que hay bocas de Metro por todos lados. Es imposible andar más de cinco minutos y no ver una boca de Metro. Lo que demuestra que Madrid proporciona a los ciudadanos algo que necesitan: transporte.

Me parece muy bien. Tengo que dejar claro que el Metro es un medio de transporte rápido y cómodo. Es verdad que a mí no me gusta viajar en Metro, eso de ir encerrado bajo tierra sin ver nada de nada no me convence, pero lo cojo y me lleva a todos lados. Nada en contra del Metro.

Sin embargo no es el Metro lo único que necesitan los madrileños. Con eso no basta señora Botella, necesitamos más. En épocas como ésta del sol por bandera… debería haber el mismo número de quioscos de helados que de bocas de Metro. En serio, ayer quince minutos andando y no vi ni uno. La maldad ajena (Teresita mala) me hizo ver fotos de helados, y yo penando por uno. No es justo.

Madrileños sufriendo golpes de calor porque no hay puestos para refrescarse. Muy mal. Y queremos que nos den los Juegos Olímpicos. Vamos a maltratar, deshidratar, resecar a los visitantes. Lo bonito que sería helados subvencionados en la residencia olímpica y nada de regalar condones, que se puede disfrutar de otra manera. Sustituir oro, plata y bronce por chocolate, vainilla y nata. Levantar la vista y ver un quiosquillo de esos de quita y pon que tienen desde agua a patatas rematando en cremoso helados que amainan el calor.

Ay qué bonito sería señora Botella. La cofradía del Magnum consumido sumaría votos para su elección, que no digo reelección porque usted nunca fue elegida. El poder del magnum, no lo ningunee, se lo aconsejo.

Summer time

Ya me he quemado, me he pelado, me he tomado un tinto de verano, me he quejado del calor, he puesto el aire acondicionado, he tomado gazpacho, me he quitado los calcetines, me he puesto el bañador, he ido a la piscina, me he bañado, he leído en una tumbona, me ha caído agua de los chorritos que ponen en las terrazas, se ha medio vaciado la ciudad, he sudado la gota gorda… pero mi duda es, si está claro que es verano ¿por qué el edredón de mi cama se resiste a entrar en hivernación veraniega en el altillo?

El edredón es cosa de Nancy, mi asistenta, se pone y se quita cuando ella quiere. Así son ellas, hasta tu asistenta manda en tu casa más que tú lo mires como lo mires. Conclusión, he pasado a dormir encima del edredón, debajo puedo morir de deshidratación y tampoco es plan oye. Si buscamos el suicidio hay formas mejores… lo que me hace pensar… ahora que los chefs (algunos masters sin ser He-Man) han puesto de moda las cocciones a baja temperatura… a más de un sevillano se le podría servir con guarnición. Eso no es vida. Los monumentos los ven por la tele, o en postales, no hay narices de salir a la calle a visitarlos. Claro luego les dicen que si salen mucho de noche, es que no hay cojones para salir de día.

Eurastio y yo hemos pasado mucho calor, y es que uno de los efectos colaterales de mi retorno a mi estado civil habitual, uno positivo (puede que el único), es que Eurastio ha recuperado su plaza. Y ya se está preparando para viajar de nuevo. Teníamos abandonado el sano hábito de viajar, pero me da que lo vamos a retomar con fuerza.

Eurastio vuelve a ganar protagonismo, el edredón desaparecerá en breve. Y es que así es la vida, unos entran, otros salen, unos se quedan, otros se van, unos desaparecen, otros reaparecen, y algunos, los menos, siempre han estado y siempre estarán ahí.

Ya es verano, edredón fuera ya.

Papeles de la vida

Déjame atravesar el tiempo sin documentos… al menos eso es lo que pretendían Los Rodríguez. Pues lo lleváis claro campeones. Al menos en España como no tengas documentos casi, casi no puedes ni ir al baño. Es triste, pero es verdad. La que hay que liar para tener todo en regla es al menos curiosa, os lo digo yo, que en España más que burocracia, tenemos burrocracia. Y así nos va.

Hoy he tenido una de esas discusiones absurdas con el tío que me iba a renovar el pasaporte.

Fer: ¿podría renovar también también el DNI? caduca el 2014 y voy a estar en el extranjero.

Tío raro de tic en el ojo: No, sólo se puede renovar el DNI tres meses antes de que caudque.

F: mmmmm entonces tendré que renovarlo en la embajada de Chile.

T: No, hay que renovarlo en suelo español.

F: ¿las embajadas legalmente suelo español?

T: sí, pero hay que renovarlo en España.

F: Ya pues tendré que dejarlo caducado hasta que vuelva…

T: No debería tener el DNI caducado

F: Pues usted me dirá… no voy a venir desde Chile a renovarlo, además, el pasaporte tampoco está caducado y me lo acaba de renovar.

T: Ya, pero es que son diferentes

F: ¿Sí? Pues no lo entiendo

T: Es que es así

F: Ok, pues nada deme mi pasaporte. Buenos días.

Todos tenéis muy claro que no pienso renovar el DNI hasta que pise España más o menos en verano de 2014, la culpa no es mía, es que si lo ponen así de complicado no hay manera.

Un dato. En Chile tardas 48 horas en constituir una empresa, al ser españoles han tardado tres semanas por los trámites desde España… y así pretendemos salir de la crisis.

 

Sin documentos

Ayer tuve una revelación… de esas que te hacen saltar de la cama. En mitad de la noche pegué un salto y me vino una de las grandes dudas que todo viajero tiene, o ha tenido alguna vez. ¿Dónde está mi pasaporte?

Yo tenía la imagen de ese minicuadernito rojizo metido en el cajón de mi mesilla de noche. Estaba seguro, convencido. Habría apostado mis vacaciones a que ahí estaba esperándome mi permiso de viaje al extranjero. Pues no. Menos mal que no aposté nada. No iba del todo mal, porque sí es cierto que había un cuadernillo rojo ahí metido, pero era mi libreta del Santander. Vale que el dinero abre todas las puertas, pero si vieran mi cuenta los de Imaginarium me harían pasar por la puerta pequeña.

Muy bien, tengo un vuelo el día 16 y no tengo pasaporte. Alarma. Después de abrir como loco cajones de casa, y por supuesto no encontrarlo, paso al plan b. Dormir. Poco se puede hacer a las dos de la mañana.

Bien, llego a la oficina y entro en google (amigo google sólo tú encuentras leña). Se puede pedir cita online, me cuesta 25,5 euros (por esa mierda!), tardan máximo dos días… vamos bien. Primera cita disponible el 15 de julio… uf uf muy justito. Tras descartar pedir en mi empresa que retrasen el viaje (más que nada por no entrar en la cola del inem) paso a valorar soluciones.

Número de teléfono de cita previa. Bien, siempre es más sencillo llamar y tratar de dar pena a ver si me solucionan la papeleta. Llamo. Una máquina. Mierda. Introduzco mi dni, pulso 1 para renovar dni y pasaporte, pulso 3 para Madrid, espero, mi gestión no se ha podido realizar. Mierda.

No me rindo, por la cuenta que me trae. Busco el número de una comisaría cerca donde hacen dni y llamo. Se pone un policía viejo, gordo, calvo, maloliente y con el pito pequeño. Es verdad que todo esto me lo he inventado porque por teléfono imposible saberlo, pero con lo borde que fué ojalá sea verdad.

El caso es que el policía del micropene (o no) me comenta que si pulso diciendo que soy menor me ponen con una operadora y ella puede hacerme el trámite. Y era verdad. A quién se le ocurre que sólo se pueda hablar con las operadoras si eres menor. No tiene  sentido ninguno. Está pensado con los pies vamos.

Hablo con la operadora (rubia, escultural, con un sueldazo, un chalet en la Moraleja y a la que le va a tocar la lotería… es que ella fue muy simpática) me indica que la primera cita disponible es el 15 (vamos, lo que ya sabía), PERO (love you operadora) que si puedo justificar la urgencia me lo hacen sin cita previa.

– ¿El billete de avión sirve para justificar urgencia?

– Desde luego

Ole. Pues nada mañana a las nueve a ver si hay suerte. Rezad por mí. Mañana os cuento.

Especias invasoras

No, no voy a hablar de aliens, ni de naves espaciales, ni de cosas de esas. Es verdad que me dió el sol en la cabeza durante este fin de semana, pero aparte del colorcito rojo pasión, que se está transformando en marrón moreno, no me ha dejado otras secuelas. Mi cerebro sigue igual que antes, lo que no quiere decir que antes funcionara bien.

Hablo de una especie que comienza a salir de su letargo invernal, que ha estado escondida esperando los 30 grados para hacer su aparición en escena. Estaban ahí, dormidas, expectantes, ansiosas de sus meses de protagonismo y libertad. Hablo, por supuesto, de las chanclas.

Cierto que muchos pensamos en las chanclas como el calzado que usamos para bajar a la playa (en mi lenguaje eso significa tocar en la arena, saludar e ir a tomar una caña) por aquello de que el material del que están confeccionadas permite la fácil eliminación de la arena. Vamos que como son de plástico (la goma es el plástico pijo) es darles un golpe de manguera y listo. Pero la cosa no es así. El modelo vaquero y chancla se multiplica, se expande, va a más, se crece, se hace fuerte… Hace años este modelo estaba asociado al que te pedia un “leuro” a la vuelta de la esquina (¿tendrá el leuro el mismo valor que el euro? ¿será la misma moneda? ¿existirá Leuropa? ¿será Leuropa el sitio al que se han ido los euros hartos del maltrato que viven en Europa?), pues ya no. Las nuevas tendencias sacan las uñas a relucir, no por arañar a nadie, sino por enseñar esta parte de nuestros maltratados pies. Callos del mundo echaos a temblar… os queda poco, muy poco.

Los sonidos de las calles cambian. Los sensuales taconeos femeninos, que de tan buen humor nos ponen a nosotros por lo que pueda llegar, o más bien por la que pueda llegar, se transforman en patosos sonidos, por aquello que la chancla se parece más a un pie de pato que a un zapato real.

Chanclas de diseño, de mercadillo, infantiles, de colores, de tamaños… chanclas por doquier, chanclas en la piscina y en el teatro. Es tiempo de chancla. Pues yo, hasta que no vea a alguien con traje de vestir y chanclas no pensaré que la chancla es un zapato digno. Queda dicho.