Aftersun, mi gran amigo

por Fer Población

Ay, pero ay ay, vamos que ay ay ay… tengo los brazos como el cangrejo Sebastián a excepción hecha del hueco del reloj que me ha dejado una preciosa marca hecha a sol puro (o ausencia de él). Y pica, y duele, y estoy muy incómodo, y es lunes, y no tengo jornada contínua, y veo la pared pistacho, y tengo sueño, y perdimos ayer, y tengo hambre, y…. ufff qué mal me ha sentado el sol. Lorenzo qué mala leche que tienes o de qué mala leche me pones (esto habría que estudiarlo).

Suelo ser bastante desastre, pero el sábado, para mi sorpresa y alegría, encontré un bote de aftersun que estaba escondido detrás de botes vacíos o semi vacíos del armario del baño. Qué subidón me dió. Me echaba yo el aftersun como si fuera Cleopatra con la leche de burra… bien bañadito, pero aquello seguía picando.

Para los despistados aftersun. Mira que sabía que me iba a montar a caballo, mira que sabía que iba a la sierra, mira que sabía que a las doce el sol pega. Pues nada. Ni por esas se me ocurrió ponerme algo de protección solar… y claro ahora tengo los brazos como un helado al corte de dos sabores: fresa y nata.

Veo aproximarse ya el efecto lagarto. Veo ya la piel que se desprende muerta tras mi estupidez y el calor del sol. Iré dejando trocitos de mí. Qué ganas, qué maravilla, qué experiencia… ole, ole.

Decidido, voy a inventar el burka para hombre con aire acondicionado, seguro que es un éxito.

 

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