Gente y sus escondites

por Fer Población

Ya ha empezado el exilio. La gente, que en Madrid salía hasta de debajo de las piedras, es empezar el calor y esconderse. Bueno, algunos se esconden, otros se van, y es que con esto de que empiezan las vacaciones de verano Madrid se hace una ciudad algo menos agobiante, algo menos transitada, algo menos estrsante. Lástima que el calor mande todo lo anterior a paseo.

Pero sí es cierto que se nota que hay menos gente. Se ve incluso a la hora de aparcar, y debe ser muy evidente para que me fije yo que no tengo carnet de conducir. Y se nota en los bares, en los restaurantes… supongo que en los museos debe pasar un poco al revés, que ahora que aumenta el turismo deben estar más llenos, aunque realmente no lo sé.

Tras la primera oleada de escapados, los que nos vamos un mes más tarde nos quedamos en julio guardando la ciudad, como si fueran a volver los franceses y hay que vigilar las murallas. Qué ingenuos somos, si los que de verdad nos están conquistando son los alemanes (Merkel a la cabeza) y no le has hecho falta poner ni un pié cerca de la Cibeles.

Por cierto, hablando de la Cibeles me viene a la memoria en fútbol. Otro de los problemas del verano. Los que somos adictos a ver a 22 tíos dando patas a un balón, en verano lo pasamos realmente mal. Tiramos de la metadona de los amistosos para tratar de llegar a septiembre, o más bien finales de agosto, para conseguir un buen chute de balompié.

Y este verano para mí va a ser especial, diferente, con la mente puesta lejos mil cosas que organizar y dudas y nervios por doquier. De verano en verano y a ver si algo gano.

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