Solidaridad vacacional

por Fer Población

Cuando el calor aprieta, cuando los grados se disparan y las calles de las ciudades de interior se vacían, cuando las oficinas funcionan a medio gas y los chiringuitos y playas rebosan de actividad… es cuando los cuatro gatos que seguimos trabajamos nos juntamos, apreciamos, apoyamos y queremos más que nunca.

Y es que aquello de “mal de muchos consuelo de tontos” nunca fue menos cierto. Los madrileños forzosos de agosto nos juntamos por las tardes de asueto a contarnos las penas y soñamos con hamacas y despertadores ociosos. Soñar es gratis.

Pasan los días, suben los grados. Los encerrados en esta época miramos en calendario con ansia esperando el feliz día de nuestro pase per nocta. Miramos con aire de superioridad a aquellos que ya han vuelto soñando con venganzas en calidad megapíxel y redes sociales diversas. Somos malos, pero es que han sido malos.

Me queda poco para mucho. Poco para vacaciones, poco para nuevos retos. Lo dicho poco para mucho. Habrá que disfrutar el poco y afianzar el mucho. Habrá que.

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