Se acabó lo bueno

por Fer Población

Adiós al mutismo del desperrador. Adiós al olor a sal y al pescado como base de la alimentación. Adiós a las resacas sin culpabilidad, a los días sin hora, a las semanas sin días. Adiós a la ciudad suplente, a los chiringuitos y a regalar horas que nos sobraban.

Ya está. Ya estoy, de vuelta me refiero. Volvemos a la rutina, a los horarios, a las caras de siempre, a las cosas por hacer y a mirar con suspiros el calendario calculando los días que nos faltan para el próximo paréntesis. Creo que este es el día más duro del año. Y es que aún ves el sol, recuerdas como si fuera ayer (que era ayer) la sensación de vacaciones y se te escapan lagrimitas al pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Que lo fue.

Mi caso es algo diferente. Lo es. Mi caso marca un mes de agobios con un objetivo final a 11.000 km. Lejos en muchos sentidos y de muchas cosas. Lejos sin duda. Mucha gente pregunta si tengo ganas de irme, pues depende. La cuestión no es ésa, la cuestión es si tenía otra opción y la verdad es que no. Tal y como están las cosas no. Y cuando algo no tiene solución, tiene más sentido asumirlo y poner buena cara.

En fin, que ya estoy de vuelta. En fin, que me voy en breve.

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