Una meta

por Fer Población

Una meta no es un destino, no es un punto final, no es el final de nada. Una meta es una filosofía vida, un motivo para dar un paso más, una fuerza escondida que te empuja y arrastra a sitios que no pensabas que ibas a poder alcanzar.

Todos tenemos metas. Todos deberíamos tener metas. Es un punto en el horizonte al que llegar a golpe de riñón, sudor en la frente y salga el sol por Antequera. Es mi meta, puede que tú tengas la misma, pero esa meta es mía y voy a llegar yo. Voy.

Tener meta articula y da sentido a nuestra vida, pero las metas son caprichosas, a veces ni siquiera sabíamos que estaban ahí. Se escondían en la rutina del día a día, para asomar la patita por debajo de la puerta en ensoñaciones de vidas futuras o ajenas. Pues no, también era tu meta. Persíguela.

Las metas no van marcadas por caminos de baldosas amarillas. Son un punto difuso en algún lugar de la Mancha. Habla con tu meta, localiza tu meta y cuando llegues a tu meta, verás que no es más que la primera etapa de una meta superior. Pues sigue andando.

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